La pluma sobre mi piel
Nunca pensé que con solo el tacto leve de una pluma sobre tu piel fuese a desencadenar una tormenta de besos y caricias en nuestros cuerpos desnudos, y una conversación amena entre dos cuerpos hambrientos de pasión y sexo y de gemidos de placer. Si, he de confesar con rotunda perversión que me gusta excitarte, solo hasta límites que solo tú y yo conocemos, y he de reconocer que lo superamos cada vez que lo hacemos, y no, no me arrepiento de nada. Si ayer te amaba desnuda, hoy te amo vestida con mis caricias y besos. Me gusta el vernos desnudos en la misma cama aun fría y notar que va cogiendo calor poco a poco, al mismo tiempo que nuestra excitación aumenta y torna tus mejillas de ese color de tu candidez que solo yo soy capaz de pintar en tus pómulos. Y tú. Bajo ese manto de noche artificial que cubre tus ojos y que anudé a tu nuca, intentas retener mi caída con tu respiración agitada. Me inquieta saber que parte de tu cuerpo será la siguiente en sentir mi leve contacto, pero a su vez da inmensa excitación. ¿Porque?, ¿porque lanzas esa risa maliciosa y a continuación esa leve carcajada nerviosa? No me respondes, y me das la razón a mi sospecha mientras tu piel se empieza a levantarse como queriéndome abrazar y tomarme ya, pero me resisto, esto es solo el principio, un aperitivo a lo que está por venir. Mi mano está sobre tu vientre desnudo, y siento que es como estar reposado sobre la mar en calma y sentir que me meces bajo mi palma de la mano, y que cubre ese cráter que deseo explorar ahora. Me vuelves a lanzar al aire con un suspiro y vuelvo a caer lentamente esta vez sobre donde deseo caer, tu ombligo. No entiendo lo que me dices, o tal vez sí, ¿eso es lo que me dices ?, Mmm,si. Mientras noto como empiezas a buscar algo en lo que agarrarte, tus puños atrapan como garras las sabanas, produciendo arrugas forzadas en el tejido. No amor Mio, aun no he terminado, te digo al oído, mientras me contestas con un suspiro. Por un instante y a la vez que con un gemido ahogado buscas en mi con desesperada excitación mi timón, y una mueca de satisfacción a ciegas se refleja en tus labios, noto tu mano sudorosa en mi miembro, traducción perfecta en el lenguaje del amor, y que significa que ya estás dispuesta a ser amada por esa parte de mi que te vuelve loca y que asiento sin negación. No, no niegues y gesticules con tu cabeza lo que es evidente amor, pues tus susurros hace tiempo se convirtieron en gemidos y notas que te empieza a faltar el aire en los pulmones, mientras tu mano sigue aferrada a mi timón que ya es tuyo por su longitud y grosor y es por culpa de tus caricias, pero la otra, la otra mano aun no ha soltado amarras a ese puñado de sabana que aun si cabe agarras con mas fuerza, hace calor y estás erizada, y? temo ahora no poder coronar esos salientes rectos, escarpados y excitantes pezones que coronan cada uno de tus senos. Amor, empiezo a sentir ganas de ti, pero aún no, quiero hacerte sufrir mas aunque tema un feliz final anticipado por mi parte. Ya no puedes para de gemir, pues uno de mis dedos silencia los labios de tu sexo amor, me hablas en mayúscula excitación, mientras ahora, si, tu mano se suelta de la sabana y uno de tus dedos se introduce por un instante en la comisura de tus labios y tu lengua sale de tu cavidad mientras con el juega y lo abraza y a su vez te me arqueas llegando a poder ver el calor que emanas por ambos lados de tu cuerpo, maravillosa visión el ver que mi voluntad te me mueves como una ola de placer incontenido. Sigue, me dices, casi con voz de mando mientras tus piernas se abren y abren cada vez mas y hasta intentas irte de mi como caminando hacia atrás. Empiezas a delirarme amor, pero aun te quiero hacer enloquecer más (Continuará)
Autor: L. Di Mateo
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