Mi hijo me dió por el culo creyendo que estaba dormida y borracha (cuarta parte)

Hola, amigos. Gracias por los consejos y comentarios que me envían. A los que no leyeron mis relatos anteriores, les cuento que me llamo María. Ahora tengo 37 años, estoy casada con José, que tiene 40. Tengo un hijo de 21 años, que es solo mío, fruto de un desliz en mi juventud. Mi esposo es estéril y no puede procrear, pero no se hace problemas: está contento con mi hijo, a quien quiere como si fuera suyo.

Los que quieran leer mis relatos anteriores pueden pedírmelos en privado. Como ya saben, mi esposo trabaja como agente vendedor y viaja al interior del país por semanas intercaladas: una en casa, otra de viaje.

En mis relatos anteriores cuento cómo mi hijo empezó a meterme su verga cada vez que regresaba de reuniones con amigas. Él esperaba que me durmiera, me sacaba el calzón, me manoseaba y me penetraba por el culo. A veces me despertaba y fingía dormir para no causarle trauma, pero otras no sentía nada.

Después de un tiempo, con los consejos de mis lectores, hablé con él con temor, pensando en terminarlo. Pero no fue así: ahora me agarra despierta y me fuerza a tener sexo. Cuando le digo que no está bien, él responde:

— Tú eres mi puta. Tienes que darme el culo cuando yo quiera.

Luego me enteré de que me toma fotos mientras me manosea y me graba en video. Debo confesar que me gusta salir con amigas y a veces tomamos varios tragos. Llego mareada y duermo profundamente; él aprovecha para grabarme.

En uno de mis relatos cuento cómo tuve sexo con mi hijo y su amigo Bruno, con mi esposo presente pero dormido borracho. Así hemos vivido estos días. Creo que mi hijo les contó todo a sus amigos, porque cuando venían a casa “a hacer trabajos de universidad”, me miraban el culo disimuladamente y murmuraban.

No niego que me gustaba Bruno y los demás: todos jóvenes, fuertes, atléticos. Pero a mi edad no podía coquetear; debía guardar mi lugar como mujer casada y madre.

Un día mi hijo me dijo que un amigo quería celebrar su cumpleaños en casa, ya que vive solo en la ciudad y no viaja a provincia. Le sugerí su departamento, pero insistió tanto que acepté. Dijo que no me preocupara: todo lo tenían solucionado.

Para esa fecha, mi esposo estaría de viaje. Aunque estuviera, seguro lo habría permitido. Le advertí no beber mucho y terminar a tiempo; prometió máximo hasta las dos de la mañana.

Al salir, me dijo:

— Mamita rica, ponte ropa sexy esta noche. Van a venir chicas y quiero que estés más linda que ellas, que mis amigos te vean sexy.

— Esta fiesta es de ustedes. No tengo por qué vestirme así, y no voy a estar: salgo con amigas.

— Ya, mamita, no te hagas la difícil. Tienes que estar.

— No insistas.

En realidad quería estar, imaginando a esos jóvenes alborotados bailando y agarrándome. Pero debía evitar problemas. Llamé a mi amiga fiestera, le conté y me dijo:

— Aprovecha, date un baño de juventud.

— No puedo. Ven conmigo o recíbeme hasta que termine la fiesta.

— Está bien, vente.

Fui a su casa a las seis. Conversamos, tomamos vino, llamaron más amigas. Charlando sobre hombres, reí, comí y bebí. Me pareció hora de volver: eran las tres de la madrugada, mareada por el vino. Me subieron a un taxi.

Entré y oí música y voces masculinas. En la sala: mi hijo, cuatro jóvenes más y dos hombres de unos 38-40 años. Ni una mujer. Todos se pararon a saludar; correspondí amable. Llamé a mi hijo aparte:

— Ya es hora de que se vayan.

— Mamita, estás borracha. Te esperábamos.

Quiso besarme; lo aparté.

— Dile que se vayan. Me voy a dormir.

Me abrazó a la fuerza, agarrándome las nalgas:

— No te hagas. Sé que quieres que mis amigos te agarren el culo.

Me llevó cargada a la sala. Me senté en el sillón, con el vestido subido mostrando piernas. Mi hijo anunció:

— Amigos, aquí está mi madre. ¿No es linda como les dije? Bailará con todos. ¿Sí o no, mamita?

— Señores, por favor, retírense.

Él insistió:

— No se vayan. La noche es joven.

Puso música bailable y me sacó a bailar; aplaudieron. Bailé a regañadientes, mirando a esos guapos jóvenes y los mayores atractivos. Poco a poco disfruté, mareada. Mi hijo me tomaba la cintura, moviéndome las caderas. Le pregunté por las chicas:

— Hace rato estaba lleno, con muchas. Se fueron con parejas; quedamos los solteros esperándote.

— Compórtate, no hagas estupideces.

— Si te portas bien conmigo, yo también. No te duermas o te saco hasta aquí.

Sentía el vestido subir; lo jalaba. Él:

— Deja que te miren las piernas y ese rico culo.

Paró la música; me senté. Oí “profe” a los mayores: profesores. Reinició música; mi hijo:

— Profes, saquen a bailar a mi mamita.

Uno extendió la mano; bailé. Me dijo:

— Señora, es usted muy linda.

— Gracias, usted guapo.

— Tiene las piernas más lindas que he visto.

Entonada:

— ¿Solo las piernas?

— Con respeto, nalgas y todo el cuerpo.

— No sea grosero, soy casada y mi hijo está aquí.

— Usted me hace decirlo. Si solo mira y no toca, ¿no se molesta?

El otro, más directo, manos en caderas:

— Dichoso su esposo.

— ¿Por qué? No me conoce.

— Basta mirarla para desearla. Le lamería todo, chuparía panocha y culo, la pondría de rodillas para penetrarla vaginal y anal.

Bajó manos a nalgas. Caliente, quería todo, pero:

— Es grosero. Mi hijo está aquí.

— Todos sabemos lo que hace con él. Esta noche nos dará el culo; por eso la esperábamos.

Mi hijo:

— Ya, profe, usted mismo es.

El hombre alzó mi vestido, estrujó nalgas desnudas:

— Qué rico culo, mamacita.

Traté de zafarme; me sujetó. Sentí jugos bajar. Gritaron:

— Ese culo es tuyo, profe.

Metió mano bajo calzón:

— Ya tienes la panocha mojada.

Me tumbó en alfombra, sacó vestido. Entre ambos, calzón; quedé en brasier corsé. Mi hijo:

— Cómetela, profes, para buena nota. Ja ja.

Hijo y jóvenes miraban sentados, bebiendo. Podía irme, pero sabía que mi hijo me traería. Quería sus vergas; me quedé abierta, piernas semidobladas.

Manoseaban todo: dedos en vagina, mamando tetas, apretando hasta doler, dedo en ano a boca. Gemían:

— Qué rica puta, culo, piernas.

Uno montó cuello, verga en labios. Abrí; la metió a garganta:

— Chupa, puta, sácame leche.

Mete-saca; gemí: haaaggg. Otro lamía vagina, dedo culo.

Miré: todos desnudos, masturbándose. Uno se echó:

— Súbete, trágate esta verga.

Monté, metí en vagina lubricada por jugos/saliva. Otro arrodillado, verga en boca; jalaba cabeza, baba goteaba.

Se puso atrás:

— Por favor, despacio.

— Este culo ya lo abrió tu hijo.

Escupió, empujó: toda adentro. Dolor ardiente; grité: haaaaaaayyyy.

— Aguanta, puta. Este culo es para burro.

Bombardeó, pubis golpeando nalgas, taladrando. Dolía, pero miré a mi hijo: morbo en su mirada, boca abierta gimiendo. Me sentía puta total.

El de abajo:

— Déjame romper ese culo.

Cambiaron: monté nueva verga en vagina; otro golpeó ano. Menos dolor; se movían fuerte. Nalgadas: hay, hay.

El de culo gritó:

— Hayyy qué rico… haaaaaaayyyyy.

Palpitó, leche caliente rebosando, espesa y abrasadora.

Intenté mover; orgasmo brutal:

— ¡Sigueee, rómpeme el culo, papacito! ¡Soy una putaaaaaaa! Haaaaayyyyyy.

El de abajo siguió vaginal. El de culo fue al baño. Me echó, piernas hombros, penetró culo con furia, doblándome, agarrando nalgas, golpeando. Gimió como toro: hoooo, haaaa, haaaaaaaaaaaaaaaa. Semen chorreó piernas-alfombra.

Inmóviles. Mi hijo empujó al hombre:

— Ya ves, mamita, gozaste con mis profes. Ahora nosotros.

— Por favor, hijito, no tengo fuerzas.

— Descansa; nosotros trabajamos. Vengan, muchachos, mi madre es toda suya.

— Déjame descansar. Vengan otro día.

— Hoy es el día. ¿Crees que somos de piedra? Te vimos mover culo y gritar puta.

— Estoy adolorida. Prometo otro día.

— Qué puta: das culo a desconocidos, ¿no a mí y amigos? Déjate, puta de mierda.

Profes tomaban, animándolos. Cinco jóvenes (con hijo) manoseaban, nalgadas, dedos vagina/culo, chupando tetas, mamadas. Agotada, pero excitada por cuerpos sudorosos. Mi hijo:

— Nunca tuvieron hembra así. Yo me como este culo diario. A ver qué hacen.

Excitada, apresuré:

— Enséñales, hijo, lo que me haces diario.

Botó a uno de mi culo, penetró fuerte, pubis azotando:

— ¿Te gusta verga en culo?

— Sí, mi amor.

— ¿Eres mi puta?

— Sí, mi cielo.

Nalgadas; amigo abajo mamaba tetas, otro verga en boca, demás manoseaban. Otro quiso culo; mi hijo:

— Sal, cojudo. Este es mío. Espera turno.

Golpeó rápido/fuerte; gemí placer, dolor menguando. Moví culo sobre verga vaginal.

Orgasmo: aplastada, vergas adentro. Chico abajo movía; hijo clavaba hasta gritar:

— ¡Hay mamita, haaaaaaayyyyyyy mierda qué rico!

Leche caliente rebosó.

Se levantó:

— Es suya, hagan lo que quieran.

Turnos: doble vaginal + anal, doble anal + vaginal, doble boca. Vergas por todos agujeros, formas posibles, hasta agotamiento. Ocho de la mañana, orgasmos, mamé vergas lechosas. Quedaron tirados.

Me levanté, agarré ropa:

— Hora de irse; domingo, tu padre llega.

Hijo, borracho/cansado, despidió. Dormimos hasta las tres. Desperté molida, culo/vagina/piernas doliendo. Me bañé, arreglé sala, desperté hijo.

Sentado:

— Gracias, mamita, por complacerlos.

— Creo fuimos lejos. ¿Serán discretos tus profes/amigos?

— Los conozco; prometieron silencio, condición para venir.

— ¿Quieres repetir?

— Claro. ¿No te gustó?

— Sí, pero no más. Tu padre podría pillar orgía.

— No te preocupes. Profes serios, esposas, sin escándalos. Amigos: si callan, repiten.

— Te acepto solo a ti por amor. No conozco demás.

— Sé a quién traigo. Sigue complaciéndome.

— Espero no haya problemas, sobre todo con tu padre.

— Ese cojudo no es mi padre. Eres mi puta; le das culo para disimular, pero sería solo mía. Me excita oírlo romperte.

— Eres enfermo. Déjanos intimidad.

— Ese no es padre. Escucho tras puerta tus gemidos, cama crujiendo. Grita fuerte para excitarme.

Desde entonces repitió con amigos/profes (juntos/solos). Una noche desperté con profe manoseándome dormida (mareada post-amigas). Hijo grababa; repetido. Desperté, acepté orgía.

Hay videos/fotos: ellos graban. Hijo asegura no hay problema. Recibí algunos; encontré en su PC.

Queridos lectores, estas son mis experiencias. Me pasarán más con mi hijo; les contaré. Gracias por leerme.

Compartir en tus redes!!
Maria66salinas
Maria66salinas
Artículos: 5

3 comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *