Una noche en la playa
Era un fin de semana común y corriente, yo me llamo Mariela tengo 43 años, soy una mujer atractiva para mi edad, digo que era un fin de semana normal porque como buen viernes salimos con un amigo que se llama Juan, fuimos a tomar unos tragos a un Pub y para rematar me invito a la playa para conversar de nuestra relación (él era casado), yo separada llegamos alrededor de las 4 AM. conversamos pero lo nuestro no tenía solución y discutimos, nos encontrábamos a 22 kilómetros de la ciudad de Antofagasta, Chile. Con tan mala suerte que el vehículo que nos trasladábamos quedó en pana. Juan molesto me dijo que iba a buscar ayuda, y que lo esperara en la camioneta.
Al rato de salir me quedé dormida cuando me despierta un golpe en la ventana y una luz de linterna, eran un par de carabineros, controlaron mis documentos y me solicitan que sople la pistola de alcoholemia, por que yo estaba sentada en el lugar del chofer, le trate de explicar lo que estaba sucediendo, pero no hubo caso que entendieran, me dijeron que me iban a arrestar por andar conduciendo en estado etílico me dio un pánico salir en la prensa, pasar el fin de semana detenida, etc. Les pregunte que como tan dramáticos que la cosa no era así que yo era inocente que estaba esperando aún amigo, con tan mala suerte que revisan la camioneta y encuentran una botella de pisco en el asiento de atrás… Ahora si que estoy frita, la ley por el transporte de bebidas alcohólicas es muy fuerte acá en Chile.
Tratando de solucionar el problema le digo que por que no nos tomamos unos tragos, así esperamos a mi amigo y se arregla el problema. Los carabineros aceptaron tomar un trago, ellos eran unas personas muy distintas entre ellos uno era joven y delgado y el otro era mayor y gordo. Eran de esas personas que no te gustan por ser tan estrictos e intolerantes. Yo estaba tan nerviosa que tomé más rápido que ellos y me sentí a gusto con ellos, que al final eran súper simpáticos buenos para la talla pero se notaban que eran muy brutos por lo que contaban de la guardia y sus actividades diarias de trabajo.
Como a la media hora ya éramos amigos y me dijeron que no me preocupara del parte por que ya no me iban a pasar, se ofrecieron llevarme a mi casa lo cual acepte dejamos la camioneta cerrada y me llevaron a casa al llegar los invité a tomar un café, ellos aceptaron, pero en vez de un café tomamos cerveza, la cual se me subió a la cabeza. Yo les conté que uno de mis sueños era haber sido en algún momento de mi vida carabinera, sin darme cuenta estaba con gorro, pistola, esposando a los policías, esto me excito mucho, ellos se percataron de la situación y el de más edad salió de la casa para llamar por radio (según él).
Sin darme cuenta estaba besándome con él mas joven que no debe haber tenido más de 28 años, delgado y alto me tenía calentísima entre el trago y el líbido me dijo si me podía esposar y hacerme suya, acepté sin pensarlo estaba esposada desnuda mirando el techo con los brazos y las piernas abiertas, estaba con los ojos cerradas sintiendo la lengua de él en mi sexo… estaba loca, cuando de repente empiezo a sentir un pico en mi boca me di cuenta que había entrado al juego el paco mas viejo, en un momento pensé parar la situación pero deje que siguiera, y chupe su pene como si fuera el último del planeta, ya que estaba calentísima por como la lengua del joven recorría mi clítoris.
Estuvimos toda la mañana dándole, hicieron conmigo lo que quisieron, pero lo disfrute toda, me lo pusieron por la cola, por la boca, etc… Hasta el día de hoy me acuesto con ellos dos, a veces junto a veces separado, algunas veces traen otros amigos he llegado a estar hasta con cuatro de ellos me encanta su olor a sudor, su miedo, su degeneración… Mientras a mas viejos y gordos sean mejor lo hacen, son insaciables.
Autor: Anónimo
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