Una noche de lluvia me cogieron en un auto

Buenas. Les sigo contando de mi vida oculta de putita que llevo. Como les conté, durante mi adolescencia me volví más arriesgada, ya que cada vez que me cogían, más me gustaba y más buscaba. Cuando tenía 19 siempre fui muy libre de hacer mi vida y cuando salía podía ir dónde quisiera y si decía que no volvería a dormir, mis viejos nunca se oponían.

Una noche salí con muchas ganas de tener un encuentro, así que antes de salir me preparé con mi tanga, medias de red negras, botitas tenis; un jogging suelto; arriba me puse una blusa con transparencias, una polera y un saquito. Estaba feo el tiempo. Salí y tomé un colectivo que hacía todo el recorrido por ruta, asientos altos y entre paradas siempre apagaban las luces de adentro. Y así pensaba bajar en algún lugar al azar. Arriba del colectivo me até el pelo dejando algunas mechas sueltas, saqué mi maquillaje, me puse base, delineador negro muy fino, rímel en mis pestañas y un marrón chocolate en los labios. Me puse un brasier que me marcaba mis tetitas. Me saqué la polera y me puse el saco cerrando los botones hasta dejar apenas ver la blusa. Saqué la pollera simil jeans de la mochila y la subí desde mis pies sobre el pantalón. Abrí la cintura del pantalón y metí la pollera debajo. No quería bajar así del colectivo. Vi que empezó a llover y pensé que no iba a encontrar a nadie paseando. Me levanté y bajé.

La lluvia era algo ligera, así que decidí continuar con mi búsqueda. Miré a mi alrededor y era una plaza grande y poco iluminada. No vi gente por ningún lado salvo los pocos autos que pasaban. Caminé hasta una planta grande y me escondí en el oscuro para sacarme el pantalón y quedarme en pollera con mis piernas cubiertas de las medias de red. Guardé el pantalón en la mochila y me puse más labial para resaltar mi boca. Al colgar mi mochila me sentí re excitada: estaba en la calle vestida muy sexy y me encantaba. Yo ya conocía esa ciudad porque tengo un primo ahí. Así que me voy rumbo a un kiosco a comprar algo para tomar. Caminando esas cuadras me sentía toda una hembra. Llegué al kiosco y me atendió una señora mayor.

—Qué buscás, preciosa? —me dice.

Esas palabras me hicieron saber que estaba tan buena como me sentía. Compré dos cervezas y me voy.

—No te mojes mucho, nena —me dijo cuando me iba.

Empecé a caminar volviendo a la plaza pensando que ahí, entre los oscuros, podía cruzar algún tipo. Iba tan en mi mundo que ni cuenta me di que un auto que pasó a mi lado se estacionó a una cuadra… Al pasar por el costado baja la ventana y me dijo:

—Hola… Disculpa. Veo que te estás mojando toda. ¿Vas lejos? Es peligroso andar sola por acá. ¿Querés que te acerque a donde vas?

—Está bien, voy acá a la plaza a tomar una cerveza.

—¿Sola? Te van a raptar…

—¿A raptar? ¿Tan peligroso es?

—Bueno, raptar o te van a querer comer… Pero con “g”.

—Ah, vos decís que ahí voy a encontrar a alguien que me quiera dar?

—Acaso ¿eso te gustaría?

—A quién no le gusta el sexo…

—¿Por qué no subís así no te mojas más?

Me subí y nos presentamos; me dio un beso a media boca. Arrancó y fuimos a un oscuro frente a la plaza.

—Bueno, gracias —dije haciendo que iba a bajar.

Me dice que mire que no había nadie, que no me quede sola ahí.

—No tengo nada que hacer —me dijo.

—Si me quedo acá, ¿qué podemos hacer? —le dije.

Sin decir nada, se acerca, pone una mano en mi nuca y me da un beso. Empezamos a besarnos jugando con nuestras lenguas y en un momento me dice:

—Mira cómo me ponés.

Miro y veo que tenía la pija afuera y re al palo. Se la agarro con una mano y se la empiezo a masturbar. La sentía re dura. Me da un beso y me dice:

—¿Te gusta? ¿Te gustaría chuparla un ratito?

—Siiii, me encantaría chuparte la pija, papu… Pero con una condición…

—Sí, bb… ¿Qué condición?

—Que después me dejes montarte y me cojas un buen rato —le dije dejando bien claro que era bien putita.

Tiró su asiento bien atrás y lo reclinó y yo me acerqué a su pija y la empecé a lamer tratando de poner mi cabeza derecha para que él pudiera verme bien como le chupaba la pija. Se la chupé con tantas ganas que no pudo aguantar acabar. Al ver que iba a acabar metí su pija en mi boca hasta donde pude y me dio su leche. Me mira y me dijo:

—No me pude aguantar, qué buena chupa pija sos, pendeja…

—Se ve que te gustó, pero rompiste la promesa —le dije mientras seguía chupando su pija para limpiarla.

—Seguí, bb, que se me para al toque.

Así fue. La seguí chupando hasta que se puso dura; lo miro y le digo:

—Ahora me toca a mí…

Cruce una pierna a un lado de él y quedé sentada encima suyo. Me corrí la tanga, agarré su pija y me la empecé a meter. Apenas entró su cabeza la solté y empujé mi cola hacia abajo. Me entró de una y me puso a mil. Me sentaba de arriba a abajo, le hacía círculos, me iba de atrás a adelante… La estaba gozando de lo lindo. Él me besaba y me decía que cogía como una diosa… Yo le pedía que me coja más y más. Tuvimos un orgasmo juntos y me agarró de la cintura para que no me levante. Después de un ratito nos pasamos atrás y ahí me abrí bien de piernas y él arriba me la clavó de nuevo. Me sacaba la mitad y otra vez me la clavaba hasta el fondo… Me cogió así un buen rato hasta que me llenó con su leche otra vez. Le dije que tenía que volver, así que me cambié con el pantalón y la polera. Lo besé y le dije:

—Gracias, papu… Me encantó como me cogiste.

Me fui a tomar el colectivo y volví a casa… No supe ni su nombre. Pero siempre recuerdo aquel día.

Gracias por leer. Espero que les guste.

Besos.

Compartir en tus redes!!

Un comentario

  1. Hola, a mi una no he de lluvia eran 21 hs, se corto la luz era 1 gran tormenta, estaba en la escuela, 21,30 nos dieron libre, las horas, camine 2 cuadras y la lluvia era fuerte cima me refugio en un alero de una esquina, me faltaban 3 cuadras para llegar a la parada del buss, tenía 23 años, un camionero me iso señal de luz y se otmfrecio llevarma, subí me invito tomar algo tenía tiempo por lo general salía 0,30 hs de clase, el tenía algo de 34 casado, charlamos un momento y me invito a acercarme a él sentándome en la cama del camión entre cambios y cambios me rosaba la pierna tenía pollera de repente su mano ña acariciaba y se metía entre mis piernas yo la serraba y el la abria, pose mi mano sobre la del para detenerla pero el me la caco y siguió su trabajo en un semaforo me tomo del menton y me beso, yo , lo bese otra ves, entro a una estación de servicios , detuvo el camión y cojimos me recojo x todas partes, luego me dejo en casa, no lo vi mas, hoy mi hijo tiene 23 años, y tengo 2 más de casada de 17 y 14. Pero sigo siendo putita, aun..

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *