Trío con la amiga recatada de mi vecinovia
Duración estimada de lectura: 10 minutos
Visitas: 1,678
Hace unos días Megan y yo volvimos a las andanzas, bah, en realidad nunca dejamos de hacer cositas pero siempre con la misma gente. Por eso nos entraron las ganas de alguien nueva y la situación no tardó mucho en presentarse.
Primero les contaré de Sandy, una compañera de trabajo de Megan, es una linda güerita, no sé si uno voltearía al verla pasar porque a pesar de tener lindo cuerpo y ser bella, su sensualidad es un poco baja, además de vestirse como señora mayor, teniendo solo 29 años.
Su marido le lleva unos 8 años de diferencia y tienen una hija pequeña.
Está nalgoncita y tiene buenas tetas acompañadas de leche materna, haciéndolas mucho más voluminosas y tiene una dulzura al hablar, que destila niñez en su voz y en su actuar.
Es muy agradable y varias veces hemos ido a comer a su casa.
El punto es que en una de esas mañanas en que Megan almorzaba con Sandy, hablaba por WhatsApp conmigo de lo que habíamos hecho el finde anterior (hicimos un trío con Michelle) y justo le envié un video de ellas masturbándose.
Sandy vio de reojo algo del video, Megan la descubrió y le preguntó si le incomodaba y empezaron a hablar de sexo. Sandy le contó que después del nacimiento de su hija sintió que se veía fea, que Rodrigo, su marido, ya no la veía igual y que incluso él ya no la calentaba.
Hablaron bastante, había la confianza para hacerlo, Megan le contó, sin titubeos, nuestra vida sexual y lejos de espantarse (cosa que uno hubiese creído) Sandy le contó que antes de Rodrigo había hecho un trio con dos sujetos y que no le había gustado mucho, porque sintió que había estado más para servirle a ellos que para disfrutar ella, y además sólo había podido acabar una vez y que le encantaría probar estar con otra chica porque sabía que una mujer conoce mejor que nadie a otra mujer.
No había mucho más que aclarar; estaba pidiendo que la invitáramos a nuestra cama y obviamente eso es lo que hizo Megan.
Quedamos que la semana siguiente, un jueves a la salida del trabajo, vendrían juntas a casa (para no despertar mucha sospecha de Rodrigo y que tampoco le hiciera un planteo de por qué salía y dejaba sola a su hija).
Llego el miércoles, y en el trabajo Sandy se mostraba nerviosa con Megan, no era bueno porque podía que se echase para atrás y no quisiera venir a casa, así que en la hora de comida se cruzaron y hablaron.
Megan: ¿Te pasa algo? Me has estado evitando desde hace unos días.
Sandy: Ay sí perdón, estoy nerviosa, me da miedo.
Megan: ¿Miedo a qué? Es un juego, si no te gusta, al día siguiente venimos acá y seguimos como si nunca nada hubiese pasado.
Sandy: Sí, eso lo sé, te conozco y confío en que me vas a cuidar pero, ¿y si se entera Rodrigo? Me mata, los mata a ustedes.
Megan: Yo jamás le contaría, ¿no guardarías el secreto? No te toca desde hace tres meses, ¿piensas que se va a dar cuenta si cogiste o no?
Sandy: Es verdad pero, ¿y si no le gusto a Angel? ¿Si no te gusto a ti cuando me desnude y me veas sin ropa?
En ese momento Megan se levantó, puso seguro a la puerta del comedor y la besó introduciendo su lengua bien adentro de la boca de Sandy, como sellando un pacto. Sintió cómo la lengua de Sandy buscaba la suya, se separaron dejando un hilo de baba uniendo ambos labios y Megan cerró todo diciendo:
—Nos encantas, siempre me gustaste, relájate y piensa en lo mucho que vas a disfrutar.
Se dio media vuelta, destrabó la puerta y dejó a Sandy en la cocina con una sonrisa.
Llegó el bendito jueves, el día transcurrió normal y a las 18:00 pasé a buscarlas. Primero salió Megan y me hizo una seña de que todo estaba OK, así que esperé a que saliera con Sandy, la vi y me llamó mucho la atención lo linda que se había arreglado, era una buena señal (Sandy tenía muchas ganas y por eso estaba tan deslumbrante).
Se subieron al auto, nos saludamos normalmente, Sandy llamó a Rodrigo para quedarse tranquila, todo en buenas condiciones, la charla entre ellos duró casi lo mismo que el trayecto hasta la casa.
Entramos y nos pusimos cómodos, le dije a Sandy lo linda que estaba, se sonrojó, agradeció el cumplido y fue como un detonante para ella; se puso de pie, encaró a Megan, la tomó del rostro y le dijo:
—Me dejaste calientita el otro día.
Continuaron el beso de la cocina. Los besos iban subiendo de temperatura y las manos de ambas recorrían sus cuerpos, Megan no dejaba de manosearle las tetas, cosa que calentaba mucho a Sandy, porque con cada rozada en sus pezones gemía tímidamente.
Se separaron por unos minutos, mientras yo veía todo desde el sofá. Megan se acercó a mí y le pregunto a Sandy si quería probar mis besos, y mientras Megan comenzaba a besarme, estiró la mano para traer a Sandy hacia donde estábamos, la sentó en mis piernas y comenzamos a manosearnos entre los tres.
Megan manoteó mi verga y la puso al descubierto, dejando que Sandy siguiera besándose conmigo mientras Meg me pajeaba y cuando mi verga ya estaba bien dura, volvió a besar a Sandy llevándola suavemente hasta mi verga, quedando en medio de sus lenguas.
Después de que ambas jugaron un rato con mi verga, nos fuimos al cuarto. Nos desnudamos entre todos y pusimos a Sandy en la cama boca arriba, y mientras Megan dedeaba los labios de Sandy, yo chupaba su clítoris, hicimos que acabara un par de veces, estaba como drogada; se retorcía, gemía, gritaba y nos pedía que no nos detuviéramos.
Me levanté de la cama y dejé a Megan haciéndole sexo oral a Sandy, mientras que yo le metía unos dedos en el orto a Meg y le chupaba la conchita, haciendo que acabara un poco.
Así estuvimos un rato hasta que Megan comenzó con los squirt, Sandy no entendía nada, Meg le preguntó si quería ella también.
—No sé—. Fue su tímida respuesta.
Me tumbé en la cama boca arriba, senté a Sandy sobre mi cara y mientras le chupaba y le mordía el clítoris, Megan le metió unos dedos en el orto y le puso un vibrador en su conchita estrecha, enseguida sus ojos se pusieron blancos.
Comenzó a temblar, parecía que tenía espasmos, se le cortaba la respiración, como pudo se sacó los dedos de Megan de la cola y mientras intentaba levantarse, acabó a chorros sobre mi pecho, expulsando de su vagina el vibrador que aún tenía dentro.
Sandy se dedeaba fuertemente haciendo que su squirt durase más tiempo, mientras apretaba los dientes y su cara roja demostraba lo mucho que lo estaba disfrutando después cayó de rodillas sobre la cama.
—¡Angel cógeme, estoy muy caliente!—. Me dijo suplicando.
Me puse el forro y así en cuatro como estaba le metí la verga, con cada embestida que le daba era un chorro de acabada que salía, Sandy estaba realmente muy caliente.
Megan se tiró en la cama justo debajo de Sandy y comenzó a besar su pecho, con su lengua recorría tetas, cuello, boca y vientre. Megan se calentó y acabó un par de veces más, mientras se masturbaban mutuamente. En ese momento Sandy tuvo una última acabada y se tiró boca abajo.
—No puedo más, te juro que no puedo más, me duele mi cosita de tanto acabar—. Dijo respirando fuertemente.
Megan se acercó a Sandy y empezó a besarla en el cuello bajando por su espalda, Sandy se relajó en la cama. Meg continuó lamiendo las nalgas de Sandy, bajando por sus pantorrillas hasta sus pies y dio besitos en los talones y plantas de Sandy que se reía por las cosquillas.
Megan la volteó y volvieron a besarse mientras le dedeaba la conchita, Megan me quitó el forro y se puso en cuatro sobre Sandy, que subió sus piernas por encima de la cintura de Megan, mi verga entró limpia dentro de ella y mientras la embestía yo lamía los pies de Sandy, deliciosos con sus uñas pintadas de rojo, restregaba sus plantas lisitas contra mi cara y daba pequeñas mordidas en sus talones, Sandy gemía y apretaba a Megan con las piernas.
—¿Te gusta que Angel te chupe los pies?—. Preguntó Meg.
—Sí, se siente rico—. Respondió Sandy aflojando las piernas.
Megan estrujaba las tetas de Sandy y mordía sus pezones, empezó a correrse, se apartó un poco para que pudiera probar las tetas de Sandy, gordas y duras que goteaban leche acidita.
Logré que Megan acabara una vez más, le metí dos dedos en el orto y cuando estaba a punto de correrme la saqué, les ordené que se arrodillaran y que se volvieran a besar con mi verga en el medio para acabarles en la boca.
Acabé como quería, se besaron con mi leche cayendo de sus bocas.
Rápidamente ambas entraron a la ducha, estábamos contra reloj porque Rodrigo pasaría a buscar a Sandy.
Una lavaba el cuerpo de la otra mientras se besaban y dedeaban, yo me la jalaba viendo la escena. Las tetas enjabonadas de Sandy me invitaban, no resistí más, tomé a Sandy por la cintura y entré en ella con fuerza, Megan abría las nalgas de Sandy y la dedeaba con fuerza.
—¡Sí, dale duro a esta perrita!—. Megan le daba fuertes nalgadas a Sandy y yo me corrí dentro de ella.
—Ya, apurémonos, no tarda en llegar mi marido.
Ambas se alistaron y yo quedé exhausto en la cama.
Unos quince minutos después sonó el timbre, nos despedimos con un beso de tres.
—La próxima vez quiero que solo seamos tú y yo—. Le dije a Sandy al oído, sonrió en señal de aprobación.
—Me quedé con ganas de más—. Dijo Megan, se lubricó el culito y se metió un plug.
—Yo también amor.
Sacó sus vibradores y se vació una botella de aceite en el cuerpo.
—Ninguna te va a coger como yo—. Me advirtió deslizando su cuerpo aceitado sobre el mío.
—Sabes que no mi amor.
La amo, conoce mis perversiones y me complace.
