Trio con dos jovenes chacales
Mi nueva vida sexual y de puta me agradaba, mi manera de vestir era más escandalosa, en el templo al que iba por mi religión me daban puros sermones pero yo estaba decidida a vivir experiencias ricas y unos días después de coger con Manuel el amigo de mi fallecido esposo me ocurrió algo que no me pasaba en años.
Yo trabajo de Uber para entretenerme, realmente la pensión de mi marido me basta para vivir, pero no quería quedarme en casa, ese día ya eran como las 10 de la noche así que decidí que sería mi último pasaje del día y ya.
Eran dos chicos, literalmente Brian de 22 años y Kevin de 24 años, no es metáfora ni broma, así se llamaban, eran chacales aunque al subir al carro disimulaban tantito su tonada de voz, el Kevin era alto de 1.80, moreno, con tatuajes por todos lados y Brian era de 1.70, él era apiñado pero estaba fortachón.
Yo ese día traía una minifalda negra, una blusa café súper escotada, ellos me miraban con morbo, sobre todo Brian y la verdad eso me daba ideas, entonces los dos chicos me empezaron a hacer la plática.
Me preguntaron que cómo me iba, que de dónde era, que si el viaje me convenía, yo les respondía sin problema, entonces Kevin empezó a decir sobre una fiesta, Brian le decía que respetara al hablar de fiestas y yo en servicio, eso me dio risa y yo les dije que no había problema que solo me invitaran, ambos se quedaron mirando y yo quedé en silencio, mi lado puta estaba dándoles entrada a esos dos chacales que no superaban los 25 años.
Brian: Pues sería un honor que una reina como tú nos acompañara.
Kevin: La neta la party es en el cantón donde termina el viaje, anímate madre, no te vas a arrepentir, una cumbia y unas cheves después de un día bien trabajado.
Una parte de mí se quería reír, pero otra no sentía que era mala idea unas cheves y más gratis, aunque una voz en mi cabeza me decía ¡en serio, con estos! Los chacales no me desagradaban.
Kevin: Entonces qué, ¿te animas?
Brian: No te vas a arrepentir, la neta el ambiente se pone chulo.
Yo: No sé, no conozco por ahí, ¿es peligroso?
Brian: Para nada, es más nosotros te cuidamos chula.
Kevin: Sí te cuidamos de todos mami.
Yo: Bueno, está bien, pero solo un par, porque ya estoy cansada.
El lugar está demás describirlo, yo no soy clasista pero es cierto que los tipos chacales viven en cada zona que para qué les cuento, pero admito que el ambiente era bueno, la música el baile, jeje, todos me chuleaban, me halagaban, era la reina del lugar.
Me dieron la una de la mañana y ya tenía que regresar a casa, la verdad ya me sentía algo pasada de copas y quería evitar arriesgarme.
Yo: Bueno chicos, un gusto, gracias pero ya me voy.
Kevin: ¿Cómo? ¿Ya te vas, tan rápido?
Brian: ¿En serio, nos dejas así?
Yo: Pero ya no hay nadie jaja, no inventen.
Brian: Somos nadie chiquita.
Kevin: Qué hojaldre, nos ninguneas, jaja.
Yo: No, para nada pero aquí ya hasta hace frío.
Brian: Pues subamos a mi cantón, ahí están los sillones y pongo la bocina, qué bufe.
Kevin: Va, yo subo más chelitas, como ves mi reina, ya para terminar la noche, a tu nave no le va a pasar nada.
Yo: Pues, está bien, vamos por unos tragos más.
En ese momento creo que realmente su intención solo eran esos tragos, pero realmente sé que unos tragos con un hombre a solas pueden terminar en un acostón seguro y sin condón, jeje mi experiencia de vida lo dice.
Kevin puso música de reguetón y yo ya alcoholizada empecé a bailar, movía mi cadera, me levantaba la faldita, ellos chiflaban y aplaudían, eso me empezó a calentar, tomé a Brian y bailé muy sensual con él, después con Kevin hice lo mismo, luego le bailaba a los dos, recordando mi época de teibolera.
De pronto, Kevin me abrazó por atrás y Brian me besó la boca, ambos eran más altos que yo por lo que me hicieron el sándwich sin problema, yo correspondí el beso a Brian y Kevin me besaba el cuello y la oreja, luego me dieron la vuelta y ahora Kevin me besaba de lengua y Brian me besaba el cuello y la oreja.
La música estaba a todo volumen mientras ellos me llevaron al sillón, se turnaban para besarme, sus manos acariciaban todo mi cuerpo, como pulpos acelerados tocaban todo de mí, Kevin apretaba mis nalgas, Brian mis tetas, apretaban mis muslos, me acariciaban la espalda el abdomen, yo también los tocaba, el cuerpo de Brian estaba duro, con músculo y Kevin no se quedaba atrás.
En el sillón Brian me quitó la blusa y yo no traía bra, al verme ambos se enloquecieron y como locos se lanzaron a mis grandes tetas de pezón claro, sus lenguas me endurecían los pezones, me besaban el cuello, sus manos ya estaban debajo de mi falda, yo estaba extasiada y dispuesta a lo que fuera.
Brian: No mames, qué rica, qué chichotas tienes.
Kevin: Saben bien ricos esos pezones, no me quiero imaginar lo demás.
Me levantaron del sillón y tocándome y besándome me llevaron a un cuarto muy pequeño donde apenas si cabíamos los tres, ahí mi falda y mi tanga cayeron al piso y me tumbaron en la cama, inmediatamente los dos chacales comenzaron a desnudarse y vaya que no me desagradó lo que vi, Kevin, aunque no estaba tan musculoso tenía buena figura y unos 21 cm de carne bien erecta y Brian dios, él tenía físico de luchador y unos 23 cm de pene blanco, dios qué rico festín tendría hoy.
Los tres estábamos acostados, me acariciaban y yo a ellos, pequeños gemidos anunciaban mi excitación, se turnaban para meterme los dedos, primero Brian, luego Kevin, me volteaba a besar con Kevin, mientras Brian acariciaba mis nalgas, besaba mi espalda colocaba su dura verga en medio de mis nalgas, Kevin metía su lengua en mi boca, bajaba a mis tetas, las lamía, las succionaba, sus manos apretaban mis muslos, qué rico me estaba mojando.
Kevin: Está bien buena mamasita.
Brian: Qué rabote, está duro y grande.
Yo: Y ustedes están bien dotados, como me gustan.
Kevin: Pues entonces chúpalas, seguro eres una diosa en eso.
Brian: Sí, métete nuestras vergas en tu boca.
Ellos se colocaron a la altura de mi cara y comencé a hacerles oral, lamía de los huevos al glande, la de Brian era más grande y gruesa y rica, era la que más chupaba pero la de Kevin estaba durísima y escurría y eso me encanta, ahí estaba, metiéndome esas vergas a mi boca, como toda una puta.
Mientras me enfoqué en chupársela a Brian, Kevin fue directo a mi coño, me abrió las piernas y colocó su glande en mi entrada vaginal, con sus manos rubia y bajaba, el roce me hacía gemir, entonces empezó a penetrarme lentamente.
Mientras Kevin entraba y salía dándome tremendas embestidas mi boca estaba ocupada comiendo una rica verga blanca, y Brian jugaba con mis tetas, las apretaba, se inclinaba a morderlas, Kevin gemía y se endurecía más y más por lo que me embestía con más y más fuerza.
Luego cambiamos de pose, ahora yo de costado, levanto mi pierna y Brian me la mete, qué dura, qué rico, me empieza a coger rico, duro, apretando mis muslos, mordiendo mi hombro, al mismo tiempo Kevin se acodó de tal manera que me follaba la boca, una y otra vez apenas si respiraba.
Brian: Qué rica, uhm, mamasota.
Kevin: Qué mamadas, tu boca es la mejor.
Me empiné Brian, Kevin se acomodó para que se la chupara mientras su amigo me comía de perrito.
Brian: Qué pinche culote tienes perra.
Kevin: Y vieras cómo se le ven esas tetotas, no mames qué rico la chupas perra.
Yo: Ah, sí soy una perra, denme, denme sus vergas cabrones.
Kevin me apretaba la cabeza para ahogarme con su morena verga, mientras Brian me cogía suave y fuerte, me apretaba las nalgas me pegaba, me empujaba a la verga de su amigo, qué rico, esa verga de 23 cm dentro de mí.
Cambiamos de pose, me encimé en la verga de Kevin, y de frente a la verga de Brian, ahora Brian me follaba la boca mientras el Kevin me movía en él, mientras cabalgaba al moreno, el chacal blanco me agarraba el cabello y me follaba la boca con todo, qué rico, me estaba ahogando, pero esa sensación era fenomenal, la verga de Kevin entraba hasta el intestino y la de Brian a la garganta, tenía tiempo que no sentía esta rica sensación y fue ahí donde tuve mi primer orgasmo.
Yo: Brian, métemela por atrás, háganme doble penetración.
Brian: Como digas perrita, eres la mejor.
Kevin: Yo seguiré en tu coño, me gusta como me aprieta.
Me subí en Kevin quien estaba en mi vagina, luego me empiné, me abrí las nalgas para que el Brian entrara en mi apretado culo. Poco a poco su lindo camote blanco entró, cm a cm, mis gemidos eran altos, ellos también lo hacían, finalmente dos vergas dentro, hace años que no me tenían así.
Yo: Dios mío, ah, mmm, sí, ah, ah.
Brian: No mames qué rico, pinche culo como come.
Kevin: No mames, su vagina también, ah.
Yo: Más, cóganme, así, denme toda su verga, soy suya, ah, ah.
Brian: Toma puta, siénteme en tu rico culo.
Kevin: Sí y déjate romper tu coño.
Sus embestidas eran ricas, Kevin estaba durísimo y eso era muy rico para mi coño, Brian me abría y rompía el culo, yo como toda una puta solo gemía y pedía más y más, ellos felices me cogían, me dominaban me insultaban, qué rico.
Kevin: Wey yo quiero sentir ese culo.
Brian: Nel, es mío, tú dale en su vagina.
Kevin: Ya me toca, que ya no creo durar más.
Yo: No, tú quédate ahí y tú Brian más vale que no se te ocurra sacármela del culo cabrón, ya casi llego, sigue, sigan por favor.
Kevin: Como digas putita.
Brian: Eres la mejor.
Ambos me penetraban con fuerza, las nalgadas de Brian eran dolorosas pero excitantes, las mordidas de tetas de Kevin me dejaban gritando pero a la vez excitada, yo sabía que estaba por llegar y ellos igual, sentía como se inflaban sus bolas, como empezaban a gotear, mi segundo orgasmo estaba por llegar.
Yo: Así, dénme la, denme su leche, sí, ah, ah.
Brian: Dios qué rico culo, hum, ahí viene, ahí viene.
Kevin: Ah, sí, ya no puedo más, ahí bien, ah.
Sentía mis espasmos y comencé a venirme y tener un orgasmo. Unos segundos después, Kevin me llenaba el coño expulsando semen tan caliente que me calentaba el vientre y Brian, también dándome una tremenda nalgada me llenaba el culo de su rica leche.
Kevin: Ah, qué rico, ah.
Brian: No mames ah, ah.
Yo: Sí, ha, dios mío.
Estaba llena de semen, semen caliente de chacal por dos orificios, quedé tirada mientras ellos entre risas festejaban su triunfo, la noche no quedó ahí, después de un leve descanso cogí con ellos nuevamente pero esta vez individual, mientras me daba mis entornos en Brian, Kevin fumaba un cigarro, después Kevin me cogía de perrito mientras Brian grababa como su amigo me daba de nalgadas y me jalaba el cabello.
Esa noche me dieron semen hasta por las orejas, cuando me hincaron y se las chupé al mismo tiempo metí las dos vergas a mi boca, para que me la pasaran en la cara y después su semen caliente me cayera en la cara y en las tetas.
Finalmente a las 7 de la mañana cuando cayeron exhaustos tomé mi ropa y aún con semen por todos lados salí, afortunadamente mi coche estaba ileso, manejé hasta casa y al llegar me metí a mi tina, donde recordaba como dos chacales me hicieron su puta.
Saludos su amiga Cindy
¿Te gustó este relato? descubre más cuentos calientes de hoy en nuestra página principal.
