Tengo una hija con mi madre
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Mi nombre es Antonio y el de mi madre Elsa, yo tengo 22 años y ella 46, de una manera un poco resumida os diré que mi papá nos abandono cuando yo tenía 2 años.
Mi madre me cuido sola y me saco adelante siendo ella una secretaria, yo la adoraba como una diosa y era mi todo, hasta que conoció a su actual esposo cuando yo tenía 16 años.
El era un hombre 15 años mayor que ella que se la pasaba tomando trabajos de lo que fuera para subsistir, nunca me lleve bien con el, a pesar de que el trató de ser amable conmigo yo siempre lo ví como un intruso en nuestras vidas.
Se casaron y comenzaron a planear tener un hijo, pero los años pasaron y nunca pudieron tenerlo, lo que hizo que poco a poco mi padrastro dejara de ser el hombre carismático que proyectaba y empezará a volverse amargado y abusivo con mi madre culpandola del problema de no tener hijos y poco a poco humillandola por todo, su comida, su aspecto y su vida.
Las cosas llegaro al punto en el que le rompí la nariz a mi padrastro en un problema que tuvo con mi madre donde le dió una cachetada.
Esto ocasionó que se fuera de nuestro departamento y no volviéramos a saber nada de él, con lo que mi madre y yo nos quedamos viviendo solos los dos.
Yo había comenzado a ver a mi madre con ojos más de lujuria desde cuando la escuchaba como tenia sexo con mi padrastro en su dormitorio por las noches y me masturbaba mientras pegaba la oreja a su puerta.
Mi madre es una mujer muy gentil, dulce, recatada y muy católica (Antes de que tuviéramos una relación amorosa era demasiado católica).
Tiene un cuerpo hermoso, no es una milf ni nada por el estilo, es más como una gordibuena, que no se viste muy reveladora, sus senos son grandes pero nunca usa escotes y su mayor atractivo aunque ella trate de ocultarlo es su culo, es bastante grande y patadito y siempre utiliza faldas o vestidos que hacen ver su culo bastante bien.
Durante todo este tiempo, aunque llegué a tener dos novias, jamás pude dejar de pensar en mi madre y en su cuerpo y solo calmaba mi excitación masturbandome con sus bragas a las que dejaba llenas de mi semen, sin importame, era mi mayor tentación prohibida, ella se supone que veía mi semen en sus bragas, pero nunca me reclamó.
Hace un año, en junio del año pasado, llegué a leer en un grupo de incesto en telegram, al que me uní para morboserar de ropa interior de personas de nuestra familia, que uno de ellos logro follar con su madre excitandola dandole masajes en los pies, mientras poco a poco subía a masajear sus muslos, pues ella llegaba cansada de su trabajo.
En un inicio me pareció inventada esa historia, pero le daba vueltas y vueltas y vueltas hasta que decidí probar y jugarmela con mi madre.
Aproveché que tenia básicamente la misma situación, que el del telegram, así que un día cuando mi madre llegó cansada de trabajar le ofrecí darle masajes en los pies para relajarla, a lo que ella aceptó.
Conforme la masajeaba, poco a poco iba subiendo más a sus muslos, veía en su cara como ella se comenzaba a excitar y cada vez que trataba de llegar más arriba y masajear sus muslos con más ganas ella me paraba en seco y se iba corriendo a su cuarto, se encerraba y subía el volumen de su tv.
Yo deduje qué se excitaba demasiado y se metía en su cuarto para masturbarse, así que yo me ponía detrás de su puerta, como tenia por costumbre, escuchaba sus gemidos y me masturbaba yo también.
Una vez que «terminaba» salia de su cuarto y volvía a tratarme tranquilamente como si no hubiera pasado nada.
Durante una semana tuvimos esa rutina y poco a poco su excitación iba subiendo más y más, al igual que el tiempo que me dejaba masajearla, hasta que el sexto día me pidió que esa vez no solo le masajeara las piernas sino también todo su cuerpo en su cama.
A mi se me iluminaron los ojos y acepté de inmediato, cuando se metió en su cuarto a prepararse y me dió permiso para pasar, al entrar vi que estaba en ropa interior, solo con un brasier y sus bragas, lo cual me puso a mil.
Comencé a masajear su cuerpo y poco a poco noté como comenzabamos a excitarnos los dos, ella gemia sin ningún disimulo y a mi se me había parado la verga.
En un momento llegué cerca de su entrepierna, aunque sin atreverme a llegar a su concha, me quedé cerca masajeandola debajo y noté por sus bragas como poco a poco se iban mojando.
Aceleré el ritmo de mi masaje mientras comenzaba a escuchar los gemidos más altos y fuertes de mi madre, que estaba tan cegada por el placer que no se daba cuenta de lo que estábamos haciendo, hasta que por fin ví como comenzaba a correrse y vi como se escurrían sus flujos entre sus piernas.
De pronto mi madre, al parecer recobró la conciencia y me gritó que me fuera de su cuarto.
Quise insistirle en quedarme pero me gritó más fuerte que me fuera, mientras veía como comenzaba a llorar.
Me fui de su cuarto y el resto de la tarde no hablamos nada, apenas se atrevia a mirarme.
Al dia siguiente no la encontré en nuestro departamento, solo me dejó una nota donde decía que se había ido a pensar en lo que habíamos hecho ayer y que no la buscará hoy, que en la noche hablaríamos.
Mas allá de la lujuria que sentia por ella, tambien sentia amor de hijo a madre y me sentia un poco culpable de que no quisiera verme, aunque no tanto de lo que hice.
Ella regresó en la noche y yo la estaba esperando con la comida lista, que yo preparé, a pesar de que le tengo un poco de miedo a cocinar.
Ella habló de lo que pasó ayer, mostrandose culpable y avergonzada, diciendome que esto no deberia pasar entre una madre y un hijo, que la obligación de ella era inculcarme valores y no esto, que nos perdone Dios por que nos iriamos al infierno, y así…
Yo traté de hacerle ver que lo que sentia no era nada malo, que no le estabamos haciendo daño a nadie y que al contrario, esto nos estaba haciendo daño a nosotros y que no podiamos seguir así.
Poco a poco mi madre fue bajando sus defensas, aunque aun se sentia muy culpable.
Yo le entré por lo religioso y le dije que uno de los mandamientos de la biblia dice: «honraras a tu padre y a tu madre»
Que dejara que yo la honrara a ella, que dejara que yo la amara mas alla de lo que podia un hijo amar a su madre, sino como un hombre ama a una mujer.
En ese momento algo despertó en nosotros, lujuria, deseo, pasion y poco despues por parte mia cariño y amor por mi madre como mujer sobre todas las cosas y sobre mi morbo hacia ella.
Y a mi madre le ocurrió algo similar, porque cuando la abracé ella se me entregó y nos fundimos en un apasionado beso.
Luego ella comenzó a descargar todo lo que llevaba dentro, reprimido durante años.
Me dijo que sabía que la deseaba como mujer desde hacía mucho tiempo, porque había visto mi semen en sus bragas.
Yo la dije que era cierto, pero que nunca me había atrevido a decirselo.
Ella me reconoció que desde que empezamos con los masajes de sus piernas, empezó también a tener pensamientos conmigo.
Que hacía mucho tiempo que su marido ya no la tocaba, que esos masajes la sirvieron para desahogarse y que de ahí ya no pudo contenerse y por eso pasó lo de ayer.
Yo ahí ya le dije que no tenía sentido que deseandonos los dos no hiciéramos lo que ambos estábamos deseando hacer.
Ella me dijo:
– Tienes toda la razón cariño, yo no pienso reprimir más mis sentimientos por ti, eres mi hijo y yo soy tu madre, pero también somos un hombre y una mujer que tenemos nuestras necesidades y no tenemos que dar explicaciones a nadie, así que vamonos ahora mismo a la cama y hagamos realidad todas las fantasías que llevamos tanto tiempo reprimiendo.
Y eso hicimos, nos fuimos a su dormitorio, nos desnudamos rápidamente los dos, y por primera vez pudimos ver nuestros cuerpos desnudo.
Mi madre tiene un cuerpo grande, con mucha carne, aunque sin llegar a estar gorda, sus tetas son grandes, como todo su cuerpo, con unas areolas marrones claro y unos pezones grandes de color marrón oscuro, que destacaban de su piel blanca, unas buenas piernas y un buen culo, sin apenas celulitis, su pubis lo tiene cubierto por una mata de vello rubio como su cabello, es una mujerona de 170 cm de altura y unos 65 kg de peso y ahora todo ese cuerpo iba a ser mio y lo iba a poder disfrutar por fin.
Yo también soy corpulento, 180 cm de altura y unos 80 kg de peso tengo una verga de unos 20 cm y bien gruesa, qué en esos momentos estaba totalmente parada y mi madre al vermela así me dijo:
– Dios mio hijo, que bien dotado estas, ufff me muero de ganas de comerme esa cosota enterita.
A lo que yo la dije:
– Pues es toda tuya mamá así que puedes empezar a comértela ya mismo, empezaremos por tu boca, porque pienso metértela por todos los agujeros de tu cuerpo.
Mi madre ahí ya, sin poder contener su lujuria me agarro la verga con una mano, se sentó en la cama, sacó todo mi glande, se lo metió en su boca y comenzó a chuparmela mirándome a la cara.
Por fin estaba cumpliendo una de mis fantasías, qué mi madre me la chupara viéndonos las caras… Ufff
No había ninguna prisa, así que yo la dejé qué disfrutará chupandomela mientras acariciaba mis testiculos con sus manos, porque me estaba gustando mucho como lo hacía.
Decidí empezar corriendome en su boca, así que agarré su cabeza con mis dos manos y comencé a follarmela por la boca.
Mi madre viendo mis intenciones dejó libre mi verga y mis testiculos y puso sus dos manos en mi culo apretandomelo siguiendo el ritmo de mis movimientos.
Así ya coordinados los dos, ella apretó sus labios alrededor de mi verga, yo aceleré mis penetraciones, metiendosela cada vez más adentro, vi como a mi madre le brotaban lagrimas de sus ojos, con los que me seguía mirando fijamente, sin ningún síntoma de ahogamiento y cuando sentí que iba a correrme, se la saqué dejando solo mi glande dentro y comencé a correrme dentro de su boca.
Mi madre tragaba todo el semen qué yo iba soltando en su boca sin dejar salir ni una gota y sin dejar de mirarme a la cara… Uffff
Yo me había corrido, pero mi madre no, y estaba muy excitada, así que sin perder tiempo la tumbé sobre la cama, abrí sus piernas, ella me ayudó doblandolas por las rodillas para facilitarme lo que se imaginaba que iba a hacer, metí mi cabeza entre ellas y comencé a comerme su chorreante coño.
Lo tenía muy mojado, así que yo lo lamia y metía mi lengua hasta donde podía, chupandoselo por todos lados con preferecia por su clitoris, que lo tenia bien visible.
Mi madre, me había agarrado la cabeza con sus dos manos y me la apretaba contra su coño como si quisiera meterme enterito dentro de ella, mientras gemia y jadeaba cada vez más fuerte, hasta que por fin lanzó un suspiro y yo sentí como mi boca se llenaba de sus flujos y me los comencé a tragar, mientras ella disfrutaba de su primer orgasmo… Ufff
Cuando finalmente soltó mi cabeza yo la saqué de entre sus muslos, trepé hacia arriba, enfile mi verga qué ya la tenia de nuevo dura y de un solo empujón se la clavé enterita hasta el fondo de su superlubricada vagina.
Mi madre dio un grito, supongo que mitad sorpresa y mitad placer porque fue todo muy rápido y se sorprendió de que la penetrara así.
Ahí ya, en la posición de misionero, viéndonos las caras, comencé a follarmela sin prisas, disfrutando de la suavidad de su vagina y de la cara de felicidad que ponía mi madre.
Ella me miraba y entre jadeo me dijo:
– Ay, hijo mio, que rico me lo haces todo, como me gusta tenerte dentro de mi.
– Pues disfrutalo mamá, porque de ahora en adelante me vas a tener dentro de ti siempre que quieras…
Así estuvimos más de cuarto de hora, porque como los dos nos habíamos corrido, lo estábamos disfrutando sin prisas.
Cuando sentí que me iba a correr se lo dije a mi madre, porque no lo habíamos hablado y no sabia si podía correrme dentro o se la tenia que sacar.
– Mamá me voy a correr, ¿Puedo correrme dentro o quieres que te la saque y me corra fuera?
Mi madre al escucharme decir eso comenzó a tener un orgasmo y me dijo entre jadeos y suspiros, casi gritando, mientras que con sus dos manos en mi culo, me apretaba con fuerza para impedir que se la sacara:
– Correté dentroooo… No me la saquesss
Ahahah… Ahhhhhhh
De todas formas yo ya había empezado a correrme y no podía parar, mi madre al sentir el calor de mi semen, empezó a decirme:
– Siiii… Mi vida… Siiii… Siento el calor de tu semen dentro de miiiii… Siiii.. Embarazame… Preñameeee… Ahah.. Ahah… Oh dios miooo… Dios mio… Me he vuelto loca…
Finalmente, cuando los dos terminamos de corrernos, se la saqué y me tumbé a su lado, tratando de recuperar el aliento.
Ahí mi madre me dijo:
– Hijo mio, no había sentido tanto placer en toda mi vida, lo de pensar que mi propio hijo podía estar embarazandome, ha sido demasiado, pero, te lo he dicho de verdad, porque como tu bien sabes, mi marido no ha conseguido embarazarme y me echaba la culpa a mi, así que ahora quiero intentarlo contigo, quiero que cada vez que tengamos sexo te corras dentro de mi y me llenes con tu semen, a ver si tu si consigues embarazarme.
A lo que yo le conteste:
– Pues por mi parte no hay ningún problema, mamá, me correré dentro de ti siempre y ten por seguro que si puedes quedarte embarazada, te vas a quedar, porque no voy a parar de follarte de ahora en adelante.
Esa noche seguimos follando hasta que ambos terminamos agotados y nos quedamos dormidos.
Y desde ahí ya hicimos vida de pareja, dormíamos juntos y follabamos varias veces al dia y finalmente, al mes siguiente ya no le vino la regla, hicimos la prueba y dio positiva, mi madre estaba embarazada de mi, su hijo.
Osea, que el problema para no quedarse embarazada con mi padrastro no era suyo, sino de él y ahora, follando con su hijo si se había quedado embarazada.
Tuvimos una preciosa niña y seguimos haciendo vida de pareja, siendo ahora ya toda una familia.
