Solo bastaba con pedirmelo 1
Hola aquí de nuevo contando mis vivencias en el fascinante mundo del sexo y aquí les traigo otra experiencia con una señora casada cuyo nombre cambiare por obvias razones.
La llamare Laura y cuándo comenzó todo Laura tenía 36 años y yo 22 años.
Laura es una señora de un cuerpo Normal ni gorda ni flaca aunque va al gimnasio tiene algo de estomago y de vientre pues tiene 3 hijos.
Es muy alta tal vez mide 1.75 o. 1.80 tiene el cabello rizado y es bonita de cara, sus pechos sin grandes y sus caderas y nalgas son medianos y es de piel clara pero sin duda lo que me conquistó fue su carácter, su forma de ser.
Desde que la conocí hubo muy buena química entre ella y yo pero por su estatus social no podíamos platicar libremente pues siempre había miradas de nuestros compañeros de trabajo.
Se notaba tímida cómo si fuera la primera vez que platicaba con otro hombre que no fuera su marido y en cambio yo ya tenía mucha experiencia y no era la primera señora casada que conquistaba pues ya había tenido varias, mi mamá Mercedes, Doña mago, Doña Aurora y mi amiga Bertha,son las maduras que ya había conquistado.
Tras varias semanas platicando por fin la invite a tomar un café y a charlar más privado y sin titubear acepto y nós pusimos de acuerdo y el día indicado fue al lugar donde quedamos en encontrarnos y esa tarde iba vestida relajada con una falda de mezclilla y una blusa con tirantes y unos huaraches veraniegos y por mi parte lleve un ahora casual y una playera y mis guaraches veraniegos un look relajado.
Después de ordenar un café y unos bocadillos comenzamos a charlar y me confesó que nada es lo que parece pues detrás de esa cortina de fingir ser la mujer feliz ama de casa intachable se escondía una infelicidad que ya tenía años viviendo pero por sus hijos no se divorciaba pero ya no sentía nada por su esposo.
Y me dijo que no pensara mal de ella pero desde que me vio se dio cuenta que había encontrado el amor y que la vida le daba una nueva oportunidad aunque fuese prohibido para la sociedad.
Nós besamos y nós tomamos de la mano. Y le dije que yo estaba para todo lo que se le ofreciera y cómo un tiburón hambriento me lancé contra ella era ese momento o nunca y la volví a besar y me correspondió y nós terminamos el café y salimos y nós subimos ami carro y me confesó que tenía 2 meses sin sexo .
Por fin sabia que era mía pues le había dado en la yugular y estaba ami merced. Continuará
Autor: Josue
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