Sexo en el baño de un bar

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Yo vivo en Barcelona, pero no soy de aquí, hace unos meses que emigré de mi país para venir acá. Una noche salí con mi novia a uno de los bares que hay en Barcelona a tomar unos tragos. Fuimos con una amiga de ella y el novio de esta última.

Empezamos a tomar, en una noche de barra libre, todo lo que podías tomar por una cantidad que ya habíamos pagado. Al pasar de la noche, ya estábamos algo felices y con varias copas de más. En la mesa del lado, había una chica que me había estado mirando de manera coqueta y yo, pues disimuladamente le correspondía las miradas.

Como eso de la medianoche, me dirigí al baño. Y cuando iba saliendo, del baño de mujeres salió la chica que me estaba mirando toda la noche. Nuestras miradas se cruzaron cuando menos lo sentimos, y de repente se acercó a mí y me dijo:

“Hola, ahora es mi cumpleaños y estoy celebrándolo”, yo le respondí:
“¿Te puedo dar un abrazo de cumpleaños”
Accedió e inmediatamente se lo di. Antes de separarnos, le pregunté atrevidamente:
“¿Te puedo dar un beso de felicitaciones”

Y no me contestó, solamente me dio un empujón hacia el baño de hombres y nos metimos a uno de los módulos dentro del baño. Inmediatamente me dio una besuqueada de los dioses, nos besamos juntando nuestras lenguas de manera salvaje y profunda.

Cuando hacíamos eso, empezó a bajarme el cierre de mi pantalón y yo desabotonaba su blusa. Al caer esas dos de nuestras prendas, le subí la falda, y le quité la tanguita que llevaba puesta. Yo tenía guardado un condón en mi pantalón y de inmediato lo saqué y le dije que me lo pusiera.

Ella lo abrió y se lo puso en la boca, y con la boca me lo puso en mi pene que está bien parado ¡y bien duro!.

Empezó a masturbarme con la boca, mientras yo gemía de placer. Rápidamente ella se subió en mi verga parada, y se la metí con fuerza dentro de su vagina que estaba muy mojada, empezamos a tener sexo de manera rápida, con el miedo que alguien abriera la puerta.

Ella estaba roja de excitación y yo sentía que me corría. Cambiamos de posición y empecé a acogérmela de perrito, de torito. Se podía escuchar mis huevos golpear su delicioso trasero.

Ella gritó: “AAAhhh me voy, me voy, me voy…” y después de decir eso, sentí sus jugos correrse por mis testículos.

Me salí y dejé que ella empezara a succionar mi verga que estaba por reventar, pero me quitó el condón que tenía puesto. Me agarró el pito con su mano y me masturbó con la boca en la cabeza.

Empecé a sentir como mi semen se preparaba a salir, y cuando menos sentí, le dije: “¡¡¡Me voy!!!”. Sin sacarse el pene de su boca, derramé todo mi semen dentro de ella, y se lo tragó todito.

Justo después de terminar nuestro salvaje encuentro, nos limpiamos, nos vestimos y me dijo: “mucho gusto, me llamo Paola”.

Salimos del baño y había dos tipos esperando que saliéramos y sólo se rieron al vernos salir. Regresamos a nuestros puestos y después de esa noche, no nos volvimos a ver jamás.

Este fue una de mis mayores fantasías que jamás soñé, tener sexo con una desconocida, ojalá me pase de nuevo aquí en Barcelona.

Autor: Anónimo

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