Queríamos tener un hijo aunque sea con otro hombre

📋 Lecturas: ️
⏰ Tiempo estimado de lectura: min.

Me casé hace un año y medio con una preciosa mujer llamada Raquel. Ella es una de esas mujeres que quita el hipo a cualquiera pues a parte de ser alta posee un cuerpo bastante bien cuidado, ya que su trabajo le obliga a ello. Nada más casarnos nos pusimos manos a la obra para engendrar un hijo, era el momento oportuno para ambos, de ese modo no interrumpiríamos la carrera profesional de Raquel, si se preguntan en que trabaja Raquel, ella es auxiliar de vuelo, que vulgarmente se dice azafata. Estuvimos intentándolo bastante tiempo y nada, al principio pensábamos que era normal, pero al cabo de unos meses nos dimos cuenta de que algo pasaba, así es que decidimos acudir al ginecólogo, después de someternos a unas pruebas llegó a la conclusión de que era yo el que tenía el problema para poder fecundar a mi esposa, el ginecólogo dio unas cuantas alternativas, estaba claro que era prácticamente imposible que pudiese fecundar a Raquel, por lo que nos recomendó la inseminación artificial, a ambos no nos hacía ninguna gracia eso de una fecundación por medio de instrumentos quirúrgicos, y menos aun que la fecundase el esperma de cualquier desaprensivo.

Cuando llegamos a casa estaba destrozado y me sentía fatal, Raquel estuvo animándome todo el rato, dándome otras alternativas como la adopción. Me negué en rotundo a ello, ya que entonces no sería ni de uno ni de otro, prefería más la inseminación artificial, ya que por lo menos el hijo sería carne de Raquel. Pasaron unos días y no tocamos el tema, cada uno volvió a su trabajo como si nada pasase, sin embargo notaba que Raquel no estaba bien pues sabía que su mayor ilusión era tener un hijo conmigo de forma natural, aquello me empezó a quemar por dentro, y no sabía como satisfacerla, hasta que se me ocurrió una idea. Hable con ella seriamente y se lo propuse. Le comenté que por qué no elegía entre uno de tantos hombres que se le insinuaba y probaba a quedarse embarazada, ella sabría quien era el padre y el supuesto padre se pensaría que el hijo era mío. Ella me miró con cara de sorprendida y me dijo:

– Estás loco.

Por la noche se mostró más seca de lo habitual, los dos estábamos en la cama intentando dormir, hasta que ella se giró y me dijo:

– Va en serio lo que me has dicho este a medio día?

Yo le respondí:

– No lo sé Raquel, es la única forma racional que veo para que tengas un hijo de forma natural y eligiendo al padre, y si el que ha donado el semen es un demente?.

Ella me escuchó y me dijo:

– Bueno ya veremos.

Al cabo de la semana siguiente me dijo:

– He estado pensando en lo del embarazo, puede que tengas razón pero antes de hacer nada deberíamos pensar y atar muy bien todas estas cosas, no vaya a ser que luego todo esto nos explote en la cara.

Yo asentí y quedamos para hablar esa misma noche. Después de cenar nos sentamos en el sillón y empezamos a hablar, la conversación duró varias horas, después de solucionar la parte moral y sentimental, quedaba disponer la forma para realizarlo. De modo que quedamos en lo siguiente: Raquel haría lo que quisiese y con quien quisiese en el transcurso que le iniciase y acabase el periodo, ninguno de los dos queríamos saber quien era el padre por lo que decidimos elegir a más de uno, de otra forma estaba claro que de un sólo acto es difícil que una mujer se quede en estado, por lo que decidimos hacerlo más de una vez.

Todos los puntos estaban atados sólo faltaba el momento, Raquel se encontraba a mitad del periodo de manera que le faltaban unos días para empezar, durante esos días me comentó que se encontraba muy nerviosa y que miraba a los hombres de forma diferente, me comentó que antes los miraba con más indiferencia pero que ahora se dedicaba a seleccionarlos según, físico, intelecto, forma de ser etc… Estaba a punto de acabar con el periodo y el primero en ser elegido fue un hombre de unos 55 años amigo del padre de Raquel y que hacía tiempo que le pedía salir a cenar, este hombre era profesor de la universidad y poseía una cátedra, sin duda era muy inteligente y Raquel sabía que de joven había sido bastante apuesto.

Llegó el día. Esa noche se vistió con un traje bastante ceñido, quedamos en que lo traería a casa después de cenar, ella me dijo que llegase a casa después de las 4 de la mañana, cuando se fue una fuerte sensación embargó mi cuerpo, estuve a punto de salir corriendo detrás de ella para impedir esa locura, me pasé bastante rato sentado de cara al televisor pensando y sin saber que hacer, por fin decidí esconderme por la casa para ver lo que hacía mi mujer. Al cabo de una hora escuché como se abría la puerta, mientras oía que Raquel decía:

– Pero sólo una copa he señor Fernández.

La puerta se cerró y yo me coloqué en un lugar donde veía perfectamente los movimientos, Raquel se acercó al mueble bar y le sirvió una copa al invitado, ella se sentó junto a él, mientras él se bebía la copa sus ojos no paraban de mirar los bien dotados pechos de Raquel, ella al notarse observada se dedicó a provocar aun más si cabe al pobre hombre, al que estaba a punto de darle un infarto, Raquel se inclinó hacia la mesa que estaba delante del sillón de modo que le puso los pechos a un palmo de su cara, él apoyó una de sus manos sobre el muslo de Raquel sin que ella le dijese nada, empezó a subir la mano lentamente sorprendido de que ella no le dijese nada, finalmente llegó a su pubis y empezó a acariciarlo por encima del vestido, luego empezó a subir la mano hasta sus tetas, las cuales empezó a tocar con suavidad, Raquel empezó a suspirar, momento en el que él empezó a tocarle ambos pechos estrujándolos y acariciándolos pese a no caberles en las manos, Raquel de pronto lo paró y le dijo:

– Cuidado que me vas a destrozar el vestido, espere un momento.

Con parsimonia se bajó un tirante y luego el otro, el vestido le cayó hasta la cintura, dos hermosos globos aparecieron ante la vista de aquel afortunado hombre que sin duda estaba a punto de enfrentarse a la mayor experiencia de su vida. Empezó a tocarlos y a chuparlos, estaba tan nervioso que lo hacía por encima del sujetador, Raquel tuvo que separarlo un poco y despojarse del sujetador, el morbo me embargaba y para mi sorpresa mi miembro estaba empalmadísimo, la cara de Raquel reflejaba un morbo igual o superior al mío, en ese momento Raquel con cara angelical le dijo:

– Hazme el amor

Él como si fuera un chiquillo empezó a desnudarse bajo la atenta mirada de Raquel, lo hacía tan deprisa que estuvo a punto de tropezar y caer, ella se río, al bajarse los calzoncillos apareció un miembro enorme ella me comento luego que por lo menos debía de tener 24×6, realmente digno de un semental, ella lo tomo con ambas manos y comenzó a acariciarlo suavemente este empezó a tomar un tamaño mayor luego le lamió desde la base de los enormes testículos y siguió hasta la enorme cabeza que le costo meter en su pequeña boca y comenzó a succionar de esa enorme verga yo estaba a mil viendo a mi mujer comerse esa verga ajena ella se notaba estaba súper excitada después él se abalanzó sobre ella y la tumbó sobre el sofá, con las manos empezó, a quitarle las bragas a Raquel, una vez las bragas en el suelo, empezó a comerse a lengüetazos la hermosa concha de mi mujer yo tenía una tremenda erección se coloco sobre de ella Raquel abrió al máximo sus piernas para recibir a este macho que comenzaba a querer penetrarla, estaba tan excitado que no acertaba a metérsela, hasta que ella con mucha tranquilidad con una mano colocó su enorme miembro en su entrada, en ese instante se dejó caer sobre ella, le costó enterrársela fue de a poco como saboreando cada cm de verga que entraba ella por su parte gemía y jadeaba de gusto nada más entrar en ella empezó a moverse con velocidad entrando y saliendo, su cara reflejaba un enorme placer, la visión de Raquel abierta de piernas en mi sofá y con un desconocido bombeándole en su interior provocó en mi una sensación que me hizo eyacular.

La cara de ella reflejaba extrañeza y mucha lujuria, al minuto de la penetración ella empezó a cerrar los ojos, sin duda estaba empezando a gozar, los pechos de ella botaban sin parar, no pasaron más de 4 minutos en total cuando el él empezó a gemir y a medio chillar, sin duda estaba corriéndose en la vagina de mi mujer, la cara de ella reflejaba sorpresa y conciencia de que ese semen posiblemente la dejaría embarazada, ella sabía que ya no había marcha atrás, cuando acabó se dejó caer, después intentó besarla en ese instante ella se incorporó y se vistió con rapidez, él le preguntó si es que no le había gustado a lo que ella le respondió que la había dejado a mitad, el hombre un poco parado por la respuesta le sugirió continuar en la habitación, ella se hizo de rogar y por fin accedió, estaba sorprendidísimo, ya que ella lo iba a volver a hacer, y para colmo en mi cama, Raquel le sugirió que la esperase tumbado en la cama, ella entró un minuto después, empezó a desnudarse frente a él, al quedarse en lencería parecía una diosa, su cuerpo estaba bien proporcionado, sus voluminosos pechos bien plantados y su abdomen plano, se desnudó del todo y se metió en la cama, no tardó nada en dejar que se le situase encima y empezara a penetrarla, esta vez iba más despacio.

Yo desde mi nuevo escondite sólo veía como la sábana subía y bajaba debido a las embestidas suyas, este polvo estaba durando más, y esta vez si que oía gemir a Raquel, al momentito empecé a notar que ella iba a llegar al orgasmo, nada más correrse ella él volvió a gemir y empezó a inundarla de nuevo, al ratito ella le comenzó a lamer la verga hasta conseguir endurecerla nuevamente cuando estuvo como un hierro se puso en cuatro y mirándolo le dijo falta el postre y con sus manos se abrió sus nalgas mostrando ese agujero que es mi delicia este se puso como loco lo chupo y procedió a enterrar su verga allí ella miraba justo hacia donde yo estaba escondido su cara de dolor primero y de placer y gozo después me pusieron al palo nuevamente ella le dijo que cuando estuviera por terminar se lo sacara y lo metiera en la concha y le acabara bien adentro y luego lo volviera a meter atrás nuevamente hasta que se vaciara así lo hizo el luego de mas de 10 minutos de bombeo una vez que acabó ella le sugirió que se marchase, él se vistió y ella le acompaño a la puerta, en la misma puerta ella le propuso volver a repetir la experiencia, pero como estoy casada yo te llamaré para volver a repetir esta hermosa velada, de modo que se despidió y cerró la puerta.

A la media horita simulé que entraba por la puerta, sin mediar palabra me desnudé y me puse el pijama, Raquel se hizo la dormida y yo me metí dentro de la cama una vez dentro le dije:

– Que tal?

Ella me respondió que no había pasado nada. Sus palabras me sorprendieron y tras pensarlo un momentito lo intenté de otro modo por lo que le insinué si podíamos hacer el amor, ella me mira sorprendida y finalmente empezó a decirme la verdad, ya que al penetrarla me daría cuenta de lo ocurrido, me dijo que lo había hecho con él, poco a poco le empecé a decir que le había parecido, que había sentido etc… Mientras ella se iba soltando poco a poco yo me fui erectando, empecé a acariciarla hasta que ya no pude más y me coloqué sobre ella para penetrarla, ella se quedó sorprendida pero al igual que a mi el morbo y la lujuria la embargaron me situé sobre ella y la penetré, al hacerlo noté como estaba completamente empapada por dentro mientras sabía que era el esperma de otro, empecé a bombearla mientras ella me susurraba al oído, notas como estoy de dilatada, la saliva en mis pechos y el semen en mis agujeros son del señor Fernández, me cogió como se coge a una hembra en celo y contigo allí a dentro me siento una verdadera puta, tu puta mi amor esas palabras fueron demasiado para mis oídos y los de ella de manera que ella alcanzó un orgasmo bestial mientras yo descargaba mi semen en su cálida concha mezclándose con el de don Fernández.

Así fue que a las semanas me realice un examen y no estaba embarazada así es que tuve que llamar al señor Fernández para otra sesión de sexo esta vez me asegure le pedí que si podía traer a algún amigo el me dijo que si que conseguiría a alguien yo le dije que tenía la fantasía de un trío el se puso como loco de alegría y así llegó ese fin de semana ellos vinieron el día viernes a la noche y cenaron su amigo un tipazo de unos 50 años delgado alto y canoso muy atlético terminamos la cena y nos fuimos al dormitorio allí me desnudaron me chuparon toda y me sorprendió cuando le ví la verga al amigo la tenía mas larga aún que la de Fernández ella estaba extasiada dos machos tremendamente dotados la cogerían por dos noches y dos días comenzaron a cogerla por la concha por el culo ella se las ingeniaba para recibir la mayor cantidad de leche en la concha la ponían en todas las posiciones para entrar mas adentro así se quedaron dormidos los tres ella se despertó cuando sintió la verga de Fernández enterrándose en su culo y la de Juan en su boca ella no se hizo rogar y empezó a disfrutar era muy excitante verla trabajar esas vergas era una experta la tuvieron en la cama con uno o con otro todo el día yo perdí la cantidad de polvos que le echaron esos días cuando se fueron le prometieron volver con otro amigo ella les dijo que los llamaría y se fueron entonces cuando entre yo al baño ella estaba tratándose de lavar le dije mientras me desnudaba que la quería así como estaba en la cama para mí solo ahora y me la cogí y llegamos a varios orgasmos gritando como locos ella contándome lo que le decían y hacían me hizo acabar en forma grandiosa. Logró quedar embarazada y para sorpresa nuestra al realizar después un ADN resulte ser el padre yo o sea que lo que necesitábamos era cierto incentivo. A Fernández lo ve mi mujer de ves en cuando y con Juan y Daniel le dan una buena cogida y así cumplimos la fantasía que muchos matrimonios tienen mi mujer me prometio que me haría participar en sus fiestas en la próxima oportunidad.

JUAN

Compartir en tu redes !!
AlfredoTT
AlfredoTT
Relatos: 4236