Orgasmo al final de mis estudios universitarios
Fue una mañana normal que abordé un autobús de un municipio del Estado de México a la capital de la República, aún era un joven que estaba en el final de sus estudios universitarios. Recuerdo que me senté en el lugar del pasillo, coloqué el portafolio donde llevaba una máquina de escribir mecánica sobre mis piernas (aún eran los 80?s), descansé los brazos sobre él y comencé dormitar desde que partimos de la terminal, en el trayecto hubo una parada donde subieron varios pasajeros, ya no tenía asientos vacíos, una muchacha quedó parada al lado, pensé levantarme y dejarle el lugar de primara instancia caballerosamente, sin embargo aquí ocurrió lo inesperado. Ella se apoyó sobre el respaldo y durante un movimiento que hizo, quedo su delicioso coñito sobre mi codo izquierdo, inmediatamente sentí su calor encantador que me enchinó la piel, usaba playera de color beige ajustada y falda de mezclilla que cubría hasta la mitad de sus muslos. A partir de ese momento la sensación fue de excitación creciente a cada instante, ella se movía a veces haciendo un círculo, bien de arriba abajo y otras como si quisiera que mi codo entrara un poco en su poco a poco húmeda puchita.
Durante esto mi verga comenzó a despertar y tuve que reacomodarla discretamente bajo mis ropas quedando hacia el lado cercano a mi compañera de aventura erótica, que seguro pudo verla crecer y moverse bajo mi pantalón, medianamente ajustado de tela de algodón suave, como diríamos entonces empezaba a verse como carpa de circo. Así transcurrió muy cachondo el viaje, cada vez el contacto era más fuerte, yo también movía el codo tratando de percibir su calor, sentir su humedad, cuando ella se acercaba sentía como sus labios vaginales abrían ese rincón que quisiera penetrar con toda mi verga. Con suficiente discreción miraba su cara, notando como cerraba sus ojos, cuando nos aproximábamos más y disfrutaba la masturbación que le estada dando; para entonces yo también sentía gotas de líquido preseminal en la punta del mástil, ya imaginaba como besaría y lamería sus bellos senos de volumen mediano. Con la calentura subiendo me las ingenié para meter mi codo bajo su vestido, ella no lo rechazó, eso me llevó a prenderme más, ya sentía la panochita cubierta solo por su calzoncito blanco ligero que alcancé a ver fugazmente, también descubrí su incitante vello vulvar no muy largo. El viaje terminaría pronto, los dos queríamos disfrutar hasta el último momento, así que ella se restregaba fuertemente en mi codo, me transmitió sus apretoncitos vaginales sobre mi piel rebosados de humedad al pegarse más un lapso que significó la gloria, veía de reojo su cara de gozo, imaginaba acariciar sus tetas y que ella acariciaba mi verga bien parada. ¡Dios mío!, tuve que contener la venida de mi pito que sentía estallar su torrente de leche sobre mi ropa. Uff!, solo fue una probadita pero divina, ambos nos apartamos al fín, bajo primero ella, me dirigió una mirada tierna, esbozando sonrisa y dijo traviesamente compermiso, buenos días!. Hice un ademán de pasa y respondí los buenos días cordialmente. Al llegar al recinto de estudios, tuve que pasar al baño a masturbarme, pues ustedes saben como duelen los testículos al quedarse así, fue un buen inicio de dia. No había entonces facilidad de tomar fotografías casuales con teléfonos inteligentes y la mayoría de las cámaras eran poco discretas para tomas de estas ocasiones, así que solo les regalo imágenes evocadoras de mi compañera de viaje. Nos volvemos a encontrar pronto, espero gusten los relatos.
Autor: puchita
¿Te gustó este relato? descubre más fantasías escritas con fuego en nuestra página principal.
