Nunca volvera a ser ella

Caire a sus 18 aun era una niña, no conocía nada de la vida, sus padres la sobreprotegían demasiado; siempre pendientes de ella, así le ocurrió lo que le tenia predestinado el destino. Morena, de piel tostada, ojos grandes y castaños, Caire aun vestía como una jovencita, siempre con falditas de colegiala, camisas blancas y corbatita con un jersey de punto muy fino. Su cuerpo ya había madurado, aunque su mente retardaba en el proceso, todos los chicos la miraban distinto, ya no era aquella niña a la que todos toman el pelo; era una mujer preciosa, su cuerpo perfectamente proporcionado se ocultaba tras ese jersey, un hermoso pecho bien formado. Las piernas torneadas siempre cubiertas por unas medias blancas no podían disimular la belleza de su forma, aquella falda que se balanceaba de lado a lado al compás de sus caderas cuando andaba era seguida por todo el vecindario masculino.

Todas las mañanas salía temprano de su casa y regresaba a la misma hora, día tras día; no era una niña que diera problemas a sus padres, puesto que siempre se portaba bien, era obediente, y se presentaba en casa a la hora exigida. En el colegio todos decían que era una mojigata, mosquita muerta la llamaban, aunque en realidad era envidia. Un día después del colegio, uno de los chicos más populares le invito a ir a su casa, no estaban sus padres e iban a celebrar una fiesta.

– No puedo salir de casa pasada la noche, además mis padres no me dejaran salir sabiendo que en tu casa no habrá nadie – dijo Caire en negativa.

– No tienen porque enterarse, puedes escaparte simulando dormir… – contesto el.

– No se… – dudo ella.

– Acaso nos tienes miedo, vamos a estar todos los del colegio será como reunirnos en el recreo ¡Anda anímate!.

– Bueno no se me lo pensare, si me apetece te llamo!

– Pero llámame; nos lo pasaremos genial.

Caire llego a su casa, se encontró a su madre preparando la cena, se puso a ayudarla y en esto llego su padre; las 10 pm, tendría que arreglárselas para llamar a Rick y negarse a ir. Sobre las 11pm se decidió y le dio un toque, de fondo se oía mucho ruido, tomo el inalámbrico de su cuarto y se tumbo sobre la cama para hablar con el. Muchas veces hacia eso para hablar con sus amigas.

– Lo siento Rick, pero no voy a poder ir, ya es muy tarde y además mañana hay colegio.

– No puedo creerlo, aquí están tus mejores amigas, a venido todo el mundo, solo faltas tu!.

– Lo siento Rick, pero prefiero no ir; adiós tengo que colgar.

Rick un niño consentido, acostumbrado a que todos se amolden a su voluntad no pudo soportar el rechazo de Caire y decidió anular la fiesta. Todo el mundo regreso temprano a sus casas, excepto el y dos de sus mejores amigos.

– Caire cariño, puedes salir a tirar la basura, cielo? – pregunto su madre como de costumbre.

Ella siendo una buena niña obedeció de inmediato, pero antes su padre le dio algo de dinero para que le trajera un paquete de tabaco al volver y pasar por el bar. No era la primera vez que lo hacia, era rutinario; pero esta noche al regresar no llegaría hasta el bar. Cuando volvía de tirar la basura, un coche paro a su lado, de el bajaron dos encapuchados y la sujetaron fuertemente e introdujeron en la cajonera del coche. Tras un corto periodo de tiempo, la sacaron y la llevaron a una habitación bien acondicionada. La depositaron sobre la cama y con los cinturones de barias batas de seda le ataron las muñecas a la cama, después se marcharon y no volvieron a aparecerse por allí.

Caire estaba desconcertada, no entendía nada de lo que allí pasaba, hasta que de pronto entro alguien en la habitación, entre las sombras no podía distinguir el rostro de su atacante; pero al hablar…

– No deberías haberte negado a venir, lo ves de todas formas estas aquí, y vas a ser mía!

Tras decir eso comenzó a besarla, ella trataba de dificultarle el acceso moviéndose, retorciéndose… pero como estaba atada a la cabecera de la cama sus movimientos eran limitados. Noto como el le desabrochaba la camisa y se recreaba viendo sus pechos a través del sostén, comenzó a acariciarlos con una mano, mientras con la otra la seguía desvistiendo. Sus gritos eran ahogados por la boca de el que le comía los labios mientras desesperado hurgaba en su entrepierna tratando de acceder a los recovecos de su vagina. Una ráfaga de aire frió recorrió el cuerpo de Caire, en ese momento se percato de que su agresor la tenia completamente desnuda sobre una cama, en un lugar que no conocía y que estaba apunto de abusar de ella de la mas cruel manera conocida.

– Pórtate bien, no quiero pegarte y destrozar esta preciosa cara; además, seguirás siendo mía siempre que quiera a partir de hoy, aunque no estés de acuerdo; es mejor que te relajes y accedas, así sufrirás menos, incluso puede llegar a gustarte!.

Unas palabras muy duras, pronunciadas con desprecio, le ordeno que dejara de usar esas braguitas de niña pequeña con las que ella se sentía cómoda, le mostró su nueva lencería, tangas de finos cordeles y sostenes de encaje, algunos de ellos eran transparentes.

– Así estarás sexy siempre que te desee.

Le coloco un conjunto y la acerco al espejo

– Ves lo guapa que te ves, quiero que desde hoy siempre estés así para mí.

Se lo quito con desesperación, comenzó a juguetear con su clítoris y en vago intento por excitarla, la fue besando y se aventuro a juguetear con su lengua en la entrepierna de ella. Introducía dos dedos y le susurraba al oído obscenidades. Llegado un momento no quiso contenerse mas y comenzó a envestir a la muchacha, fue muy rudo, el primer embate forzado y sin apenas lubricación desgarro a la niña que comenzó a llorar desesperada. La sangre de su virginidad desgarrada se extendía por la sabana impregnando el colchón y el animal que la estaba sometiendo no se compadecía de ella y seguía bombeando desesperado. Hasta que acabo dentro de ella, la desato y la giro, volvió a comenzar de nuevo sin compasión y volvió a vaciarse en ella, continuo toda la noche tomándola las veces que le apeteció; y al día siguiente cuando Caire quiso levantarse no fue capaz, le dolía todo el cuerpo, sobre todo la zona afectada. Rick la tomo en brazos, la llevo al baño la ayudo a lavarse y vestirse. La monto en el coche y la abandono en la puerta de su casa.

Semi inconsciente, Caire logro arrastrarse hasta la puerta y llamar antes de caer desmallada, cuando su madre la recibió no deseo ir al medico, no permite que ningún hombre se le acerque, ni su padre. Muchas más veces en los lavabos del colegio Rick a logrado acorralarla y tomarla cuando ha querido en más de una ocasión como aquella noche. Pero eso acabara pronto, dentro de unos meses ella dejara de ser atractiva, empezara a notarse la barriga; además al terminar el curso se ira lejos muy lejos con su familia y tal vez consiga olvidarlo todo con la ayuda de un psiquiatra. Aunque Rick pretende perseguirla allá donde este, no encontrara un lugar donde huir de el.

Autor: Akivasha

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