Heterosexuales | 740 lecturas |

Nunca sabes lo que puede pasar en el sexo

Hola, hoy les contaré el reencuentro que tuve con una ex enamorada, de cómo vivimos una experiencia inolvidable… Esta es una historia 100% real, sin embargo, como entenderán los nombres aquí escritos han sido cambiados para proteger la identidad de los protagonistas incluyendo el mío.

Bueno como les relataba, se llamaba Nataly, era una chica con la que había estado liado sentimentalmente pero por problemas familiares habíamos dejado de vernos por mucho tiempo. Al reencontrarnos teníamos una relación más amical y habíamos dejado de lado la parte sexual y sentimental, ella pasaba en esos momentos por problemas de pareja y estaba separándose de su marido por lo que yo trataba de apoyarla por lo menos moralmente, lo que menos pensaba era en liarme con ella o tener un choque y fuga siquiera.

Nos comunicábamos por Internet o por mensaje de texto al celular, un día me envío un mensaje de texto que decía escuetamente “puedes hacerme un favor”, “Claro” le respondí “Estoy a tus ordenes”, nuevamente escribió “Puedes darme un beso”, “Por su puesto” le respondí pensando que estaba deprimida y quería un abrazo y un beso fraternal “Hoy te visito entonces” me dijo.

Llegó a mi oficina como a la media hora, por lo visto estaba cerca, “Hola, vengo por lo que conversamos”, “Vaya” respondí ”Tanta formalidad por un beso”, “Es que lo he esperado mucho tiempo”, cuando me dijo eso me di cuenta que no se trataba de un beso fraternal si no de algo más que eso, me acerqué a ella y la bese en los labios, instintivamente los abrió permitiendo el ingreso de mi lengua, lo cual hice al tiempo que acariciaba su cintura primero, bajando luego a su trasero, continuando con sus grandes senos, masajeándola suavemente y arrancándole profundos suspiros.

El ambiente se calentaba por lo que decidimos retirarnos a un lugar mas intimo, “Ya que di este paso deseo continuar” me dijo, la pregunta fue por demás tonta pero igual la hice “Estas segura de que no te arrepentirás luego?” ella respondió muy segura de si “Es probable pero tengo unas ganas…”.

Llegamos al hotel, alquilamos una habitación y una vez adentro empezamos a besarnos nuevamente al tiempo que nos desvestimos rápidamente, ambos lo deseábamos estábamos seguros, logre sacarle la blusa y prácticamente arrancarle el brassier al tiempo que ella se desabrochaba la falda y la dejaba caer al suelo, esos senos saltaron amenazantes, no los recordaba, eran grandes y a pesar de su tamaño firmes, con unos pezones oscuros y pronunciados, no pude más y me abalance sobre ellos, me dedique a mamarlos, hacía tiempo que no me comía esos senos, eran deliciosos, ella suspiraba y gemía echando la cabeza para atrás, cada vez más excitada.

Terminé de desvestirme mientras mordía y mamaba esas deliciosas tetas, ella tenía los pezones duros como piedra lo mismo que mi verga. Retiré la pequeña tanga, única prenda que aun le quedaba, ella acarició mi verga y me dijo: “Quiero mamarla” “es toda tuya” le dije “pero yo también quiero comerme tu coño”.

Nos colocamos de costado, en un perfecto 69, ella empezó a besarme la verga sin dejar espacio sin recorrer al tiempo que yo besaba su monte de Venus y empezaba a meter mi lengua tratando de encontrar su clítoris, estaba muy mojada, gemía y apretaba sus piernas sobre mi cabeza, al tiempo que se aplicaba más a darme placer, se engulló por completo mi verga, me la mamaba, me la mordisqueaba, bajaba hasta las bolas, era una pasada, mientras yo había introducido tres dedos en su vagina y mordisqueaba su clítoris, de repente ella se apretó más fuerte al tiempo que gritaba de placer, había tenido su primer orgasmo, estuve a punto de estallar también pero logré contenerme.

Después de su orgasmo Nataly se relajó un poco, lo que aproveche para volver a mamar sus senos, poco a poco se fue excitando más y más, entonces me acomodé sobre ella y le introduje de un solo golpe toda la verga, ella gimió de placer al tiempo que empezaba a moverse empecé a bombearla, que delicioso era, ella gritaba, gemía se retorcía de placer al tiempo que me clavaba las uñas en la espalda, yo estaba apunto explotar, me detuve un momento y salí de ella, levante sus piernas sobre mis hombros y la volví a “clavar”, estaba súper lubricada, sacaba toda la verga y se la volvía a meter, ambos sudábamos de placer y gemíamos de excitados, llegó un momento en que no pude más y exploté en sus entrañas disparando repetidamente mi semen al tiempo que ella gritaba explotando en un orgasmo más espectacular que el primero.

Como les contaba los senos de Nataly son su mayor atractivo, no así su trasero el cual no es muy grande, sin embargo un trasero es un trasero y si una mujer ardiente como me había demostrado ser, lo sabe usar suele llevar al limite del placer a su pareja, le hice saber mi deseo de poseerla por el ano, no se escandalizó pero me dijo que nunca lo había hecho por allí por que le parecía que debía ser doloroso, en vano le expliqué que dependía de cómo se hacía, que bien lubricada y excitada y sobretodo suavemente sentiría más placer que dolor, en vano me comprometí a suspender la penetración al menor signo de dolor, no la pude convencer.

“Lo siento no me vas a convencer” me dijo, “Pero a cambio te voy a dar la mejor mamada que nadie te haya dado” y empezó a acariciar mi alicaído guerrero, al primer contacto empezó a reaccionar, ella lo tomó con la mano derecha al tiempo que me lo besaba y pasaba la lengua por cada rincón de mi verga “Que deliciosa” me dijo, “Esta que quema”, continuo mamándola al tiempo que me masturbaba con la mano, de pronto se la saco de la boca y la puso entre sus senos regalándome una Cubana o Rusa como quiera que se llame, estuvo un buen rato con este tratamiento, luego volvió a metérsela a la boca al tiempo que con la mano izquierda me rasguñaba las tetillas, este doble placer me tenia a punto de explotar, y se lo hice saber, pensando que no le gustaría tragarse mi semen pero me equivoqué, aceleró el ritmo, sobándome con su mano mientras me lo mamaba, no pude más y explote en su deliciosa boca, llenándola de semen, el mismo que tuvo que tragar rápidamente para no ahogarse, continuo chapándola hasta limpiar la última gota, realmente cumplió con su palabra la de que fue la mejor mamada que alguien me había dado.

No la he vuelto a ver, pero seguro que algún día volverá a buscarme, no tanto por que me quiera sino por como disfrutamos.

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