Mi primera vez con un macho y mi señora presente

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Soy casado y envío este relato como anónimo porque el que disfrutó de mí reconocería el relato de todas formas, al igual que mi mujer de casi dos años. Sin entrar en como los cuatro llegamos a la cama (yo, Elsita mi mujer, el amigo de ella Stuart y el amigo de el, Edwin) voy a pasar a contar un resumen de la hora que compartimos y en la cual experimenté algo no fácil de contar; Tengo 33 años, soy vendedor y una aventura me llevó a una locura. Síntesis, nuestros dos invitados se estaban culeando a mi mujer, gozándola toda, haciendo que les haga todo, hasta lo inimaginable como vendarle los ojos y hacerla chupar un culo para tener que adivinar a quien o cual amigo (o esposo) se lo mamaba por el ano (con besitos, chupones, besuqueadas, lamidas por toda la raya hasta los huevos y enseñándole ellos a ella en cámara lenta como penetrar unos dos cm el culito de ellos con esa preciosa lengüita femenina de mi mujer; ver sus labios delicados dándoles besitos entre las nalgas no era fácil de tolerar, pero me calentaba y ni de que hablar en cuanto a lo recaliente que estaba Elsita. Los cuatro estábamos en la cama:

Elsita arrodillada en cuatro “patas” encima de la cama, y con sus pies casi al final de la misma, Stuart chuponeándole sus pechos y” hablándole sucio” al oído, acostado al lado de ella, Edwin arrodillado en el piso al final de la cama, chuponeándole el culo desesperadamente. Yo mirando y acariciándole la cabeza amorosamente a Elsita, dándole apoyo y confianza, recostado.

Edwin interrumpió la chupada y me dijo que porqué no le besaba las tetas a ella también?. Como Elsita estaba arrodillada en cuatro patas y Stuart recostado al lado de ella a su izquierda, yo le seguí el consejo a Edwin y me arrodillé al lado de Elsita a su derecha, a la par de ella y en su misma posición, agaché un poco mi cabeza y comencé a mamarle la teta derecha que era la que tenía cerca, mientras Stuart ya iba con su verga hacia los labio de mi mujer para su primer mamada de la noche. Mientras, Edwin, todavía en el piso arrodillado cerca de la cama, gozando de lamerle la cola a mi señora ( Edwin es colombiano, de tez oscura, muy simpático, no muy robusto y con una verga no muy larga, bien oscura y muy gruesa; el se jactó con Elsita de que sería la verga olímpica en su memoria, después de que le parta el ano!!… cuando se la puso en el culito unos minutos antes, comprobé que a Elsita esa verga le sería inolvidable).

Mientras yo le chupaba la tetas a Elsita en mi posición de arrodillado en cuatro, tenía mi cola y pies apuntando a Edwin; sentí una mano sobre mi cintura… duró unos dos minutos y no la quitaba. Luego la mano se retiró de mi cintura y sentí caricias en mis pies, suaves, una mano calentita, jugando con los dedos de mis pies, bajando, subiendo, entonces la mano subía por mis piernas, por mis entrepiernas pero sin tocar nada prohibido. Mi verga estaba grandísima por la sensibilidad que sentía por estar en esa escena tan erótica los cuatro; yo seguía chupando tetas como si no me diese cuenta de que esa mano fabulosa me acariciaba la piel. Entonces, lentamente sentí que la mano subía me tocaba la parte de abajo de mis nalgas… yo, no me movía, dos minutos de esto y la mano me comenzó a acariciar las dos nalgas en forma circular, cubriéndolas todas. Stuart ni se daba cuenta de lo que me hacía Edwin, por ahora. Yo, con la excusa de chuparle los pechos a Elsita, no miraba para atrás, no quería tener contacto con Edwin, quien simultáneamente seguía con su cara entre las nalguitas de mi mujer. Nadie hablaba, yo nerviosamente moví mi cola por primera vez, baje más mi espalda hacia la cama y mis nalgas se abrieron un poco. La mano de inmediato reaccionó a lo que hice y Edwin me estaba toqueteando el ano con toda la mano, con sus dedos suaves, probaba entrar en mi secreto con timidez pero no pudo, yo se lo permitía… sacó la mano, puso unos dedos en uno de los frascos de vaselina que Elsita dejó por todos lados y volvió a mi cola. Yo no me movía, y Edwin sabía que este mensaje era el que le gustaba en cuanto a lo que se venía!. En un segundo me entró con su dedo más largo a mi culito virgen, hasta entonces. Edwin no sentía objeción alguna así que sacó el dedo, se paró y acercó a mi oído y me dijo: “Papi, dame unos segundos que la preparo para ti” (yo me hice el sordo por vergüenza, pero me quedé arrodillado en cuatro patas esperando algo que me intrigaba, me daba miedo, me hacía temblar, me daba curiosidad por complacer, por ser sumiso a algo exquisitamente nuevo… sabía que se venía esa magnifica verga gruesa de Edwin).

Elsita aún chupándole la morsi a Stuart, yo aún con haciendo que le besaba las tetas, en eso sentí que algo me apartaba las nalgas y que el macho estaba detrás de mí parado al final de la cama y acomodándose… me puso la punta de verga justo en mi culito y contrario a lo que yo esperaba, presionó sostenidamente, como empujando pero no penetrando… ahí yo puse mi cola un poco más baja y me abrí al máximo… que rico!! Por primera vez en mi vida algo me entraba por el ano, me lo llenaba completamente, se deslizaba lentamente pero sin parar y en menos de un minuto Edwin me tenía clavado hasta los huevos!. Yo sentí un placer incontrolable, Stuart se había dado cuenta pero Elsita lo seguía mamando. Entonces Edwin me la sacaba lentamente casi hasta salirse, la entraba lentamente y así me traqueteaba 6 0 7 veces, me machacaba mi cola y entonces, súbitamente, aceleraba al máximo y su verga bella me entraba y salía a mil por hora. Yo ya no chupaba tetas, simplemente estaba en cuatro patas, ojos cerrados y todo mi cuerpo temblando levemente, de vez en cuando sentí una mano de Edwin por mis bolas, acariciando mi verga… así me tuvo este macho durante unos 10 minutos que parecían una eternidad y ahora mi mujer también mirándome, junto con Stuart. Elsita se me acercó al oído izquierdo y dijo en una voz bajísima: “Papi, esto me calienta más que nunca, deja que Edwin te haga de todo” y me besó la mejilla.

A los 10 minutos aproximadamente, Edwin vino en mi ano. Cuando vino, sacó toda la verga dos veces y volvió a clavármela hasta el fondo, sentí toda su leche por mi culito y por las entrepiernas. Ahí me acosté sobre la cama y Edwin se recostó al lado mío, con su verga en mi cara, sin decir nada, mirándome con ternura. Yo cerré los ojos y abrí los labios y su hermosa carne negra me entró, flácida pero muy gruesa… mejor para poder chuponeársela bien… 5 minutos de esta chupada y mi mujer y Stuart haciendo no sé que entre ellos, no importaba. Al fin vino la leche de Edwin, mi primera chupada de verga en mi vida y me gustaba porque el placer que le causaba a Edwin era obviamente de locos por la expresión de su cara. Después se acercó a mi oído, me habló en voz baja y se puso boca bajo en la cama, yo le busqué las nalgas, las abrí y le chupé ese precioso ano durante unos 5 minutos mientras Stuart y Elsita miraban, mudos. Luego, al poco tiempo todo terminó y me sentí algo raro, Stuart y Elsita se fueron al living y Edwin y yo nos quedamos en la cama. Le pedí otra machucada de mi cola mientras le besaba los huevos y su verga pero me dijo que no podía más. Que noche!!!.

Todo el relato de esa noche es mas largo, pero realmente los minutos durante los que Edwin pudo llegar adentro de mi secreto oscuro vale la pena contarlos con estos detalles, algo fuertes, no solo porque así realmente pasó (según lo que yo sentí) sino porque la forma en que se dio fue increíble, especialmente como Edwin fue probando poco a poco si había resistencia y luego suavemente se adueño de mi culito, el cual sintió una verga bella por primera vez en su vida y ese machacar indescriptible… alguien fuerte detrás de mi cola y una entrada-salida de ensueño. No hablo de lo que hablamos luego con Elsita porque eso queda entre nosotros; Stuart quedó muy sorprendido pero se calentó mucho con verme en cuatro patas recibiendo y me preguntó si consideraría una culeada de él en otra oportunidad (me lo dijo al día siguiente); Edwin se fué sin decir mucho, me dejó su teléfono en Colombia y dijo que viene cada 10 días adonde vivimos, que lo llame porque quedó impresionado por como gozó de mi preciado ano. También comparto los detalles para poder recordarlos mejor. Si con Elsita decidimos ir otra vez por el lado de ambos ofrecer el culo, igual lo haríamos a través de una amistad como Stuart y/o un amigo de él como Edwin o quizá otro, por la confianza de hacerlo con conocidos. Les escribiré. Lo que sí, si hacemos esto con un nuevo cuarto invitado como otro amigo de Stuart, haríamos algo parecido para tentar y producir que el nuevo amigo me haga el culo al verme en cuatro y ofreciéndole mi cola totalmente abierta y un culo deseoso de que lo partan.

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AlfredoTT
AlfredoTT
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