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Mi primera vez con otros hombres fue lo máximo

A manera de preámbulo, les diré que me casé muy chica y siendo virgen (con apenas 17 años), con el muchacho más guapo de un pequeño pueblo de la provincia mexicana. el tenía 21, y con el tiempo me enteré que fue iniciado sexualmente por una mujer de más de 40 años, cuando él apenas tenía 14. esto le despertó el gusto por las mujeres mayores y, cuando éramos novios, al mismo tiempo se veía con una señora mayor y tenían sexo. ¡yo no lo sabía! esta señora tenía una hija muy bonita y mi esposo sedujo también a la hija y, sin que ellas lo supieran se metía con las dos, madre e hija.

sucede que nos casamos, volvimos del viaje de bodas y comenzamos nuestra vida de casados con muchas ilusiones, al menos por mi parte. vivíamos en una casa de mis suegros al lado de ellos y, cuando apenas teníamos tres meses de casados, llega a casa de mis suegros una señora y una joven buscando a mi esposo.

mi esposo estaba trabajando, y ellas gritaron un montón de barbaridades y ahí supe que mi marido había tenido relaciones con las dos. llovieron amenazas e insultos y quedó latente que ellas buscarían venganza. cuando mi marido llego se le informó todo y sus padres y los míos (que ya estaban ahí), nos aconsejaron salir del pueblo. cargamos una camioneta doble rodado propiedad de mi esposo, con apenas lo indispensable y nos fuimos a una ciudad situada a tres horas de ahí. ¡obviamente ya se imaginaran cual era mi estado emocional!

aquí comienza todo.
nos instalamos en un hotel durante tres días mientras buscábamos una casa en renta. mi esposo encontró un pequeño departamento que era solo una habitación muy grande que usamos como recamara y sala a la vez, una pequeña cocina comedor, un patio de servicio muy pequeño y su baño; eso era todo. yo lloraba mucho y constantemente lo recriminaba por el daño que me hizo; me dolía mucho y estaba muy decepcionada de él. Él trataba de consolarme y hacerme entender que fue un error y que él me quería a mí, pero eso no calmaba mi dolor.

nuestra situación se volvía delicada, porque se acababan los ahorros y el no encontraba trabajo, así que me esforcé por ya no recriminarlo para que pudiera concentrarse en hallar un empleo. por fin lo encontró y poco a poco nuestra situación se volvió menos apremiante. sin embargo, mi dolor no desaparecía y, cuando él quería tener sexo conmigo yo prácticamente no le correspondía y eso lo alteraba y teníamos discusiones. yo le dije en cierta ocasión:
“como quisiera que sintieras lo que yo siento para que me pudieras comprender”.
Él me dice:
“te entiendo y se lo que sientes, pero ya está hecho y no puedo deshacerlo”.
“no puedes saber lo que siento porque no lo has sufrido tú ” fue mi respuesta. “tendrías que vivirlo en carne propia para que sepas lo que se siente”.
esto creo que le caló hondo, porque respondió lo siguiente y muy alterado:
“¿sabes qué? hazlo, te doy permiso a que te cobres con la misma moneda, con tal de que estemos parejos y ya vivamos en paz. ¿que te parece?”
“¡no me retes porque si lo hago!”. le respondí,
y él dice. “no es un reto, es una autorización para que te cobres la afrenta, porque quiero vivir en paz”.
“¡pues si lo voy a hacer, y tú te vas a dar cuenta para que veas lo que se siente!”. le dije.
me responde: ” ¡pues hazlo, y ojalá que sea pronto porque ya deseo vivir en paz!”.

acabó la discusión, me quedé llorando. pasaron los días y en mi resentimiento si pensé seriamente en cobrarle la afrenta, pero no tenía ni el carácter ni el valor de hacerlo, aparte de que no conocía a nadie en esa ciudad, salvo a dos o tres vecinas.

pasaron unos tres o cuatro meses de esa última discusión y poco a poco me fui estabilizando emocionalmente, pero el dolor ahí estaba y lo único que se me ocurrió fue hacerle creer que ya se la había cobrado. el salía de trabajar a las cinco de la tarde y llegaba a casa como a las seis.
un día me arreglé bien, me perfume y me salí a tomar algo al centro de la ciudad y regreso a las 6:30. mi marido estaba desesperado.
me pregunta: ¿dónde estabas?
le dije la verdad, muy consciente de que no me iba a creer:
“me sentí aburrida y fui a tomarme un refresco y a leer un libro en la plaza. eso es todo”.
lo vi incrédulo, pero no se atrevió a decirme nada. como vi que dio resultado, se lo repetí una semana después, y luego la siguiente y así durante cuatro semanas. yo veía que no le calentaba ni el sol, pero no le daba explicaciones, solo le decía que me salía a leer y tomar algo para no estar aburrida en casa. ¡claro que no la creía él!
una noche durante el sexo, me preguntó:
” ya te la cobraste, ¿verdad?”
“no hables de eso” le contesté mientras seguía en lo mío.
ya no volvió a decirme nada. veía que la duda lo atormentaba y yo disfrutaba de lastimarlo.
cierta tarde me dice:
“me encontré casualmente con tu amigo, el que te sirvió de testigo en nuestra boda, y lo invité a venir el sábado para platicar un rato, viene con un amigo de él”. (omitiré los nombres por discresión)
a mí me dio gusto, porque no sabía nada de la gente del pueblo desde que nos salimos de ahí un año atrás. este era un amigo de la infancia y me había pretendido antes que mi esposo, cosa que él no sabía. total que, ése sábado preparé una comida, mi esposo trajo una botella de vino y arreglé lo mejor que pude el departamento porque ellos llegarían a las cuatro. pero dan las cuatro y no llegan, luego las cinco y nada. me dice mi marido: ” ya no vinieron, vamos a tomarnos una copa para no sentir la frustración”.
yo no se tomar, y el vino me hace mucho, pero como si me sentí frustrada, le acepté una copa, que a propósito, la sentí muy cargada.
estuvimos platicando y me sirve otra y antes de terminarla ya me sentía muy mareada. estaba en la tercera cuando ellos llegan pasadas las seis. según ellos entendieron que acordaron a las seis y mi marido insistió en que a las cuatro para comer.
total, que después entendí que todo fue puro teatro de los tres para engañarme con el fin de que ya estuviera tomada al llegar ellos. el caso es que ?mi amigo? me saluda muy efusivo, y me presentan al otro ?amigo.
yo prácticamente estaba ya embriagada y según me dicen, me pongo muy alegre en ese estado y todo me causa risa.
platicamos muchas cosas de lo cual aún me acuerdo, porque aunque ellos comenzaron a beber juntos con mi marido, yo seguía con la última copa que él me había servido antes.
la plática se puso animada y me sirven otra copa sin preguntar si quería. algo que yo note a pesar de mi embriaguez, es que me trataban con demasiada familiaridad, pues me tocaban para todo; al hablar conmigo, ponían su mano en mi hombro, en mi brazo e incluso hasta en mi muslo, ¡y mi esposo no decía nada!
a pesar de mi borrachera esto me pareció raro, pero estaba muy divertida y alegre. teníamos música y en cierto momento me dice uno de ellos:
“nos platica tu esposo que en su viaje de bodas tu le hiciste un baile muy sensual. ¿te animarías a bailar para los tres ahorita?”
me desconcertó ese atrevimiento, y a pesar de mi borrachera (porque ya llevaba cinco copas), yo entendí que eso era algo muy personal entre mi esposo y me negué.
pero ponen música y me sacan a bailar a pesar de mis protestas, y comienza uno de ellos a bailar conmigo muy pegado y hablandome al oído. luego el otro hace lo mismo.
yo estaba totalmente embriagada y no sabía lo que estaba pasando y no podía reaccionar. el caso es que me siguen dando de beber y siguen bailando conmigo aunque mis pies no me respondían.
no se en que momento ocurrió, pero, ¡ya estaba yo solo en ropa interior! esto me devolvió un poco los sentidos. uno de ellos dizque bailaba conmigo, pero lo que en realidad estaba haciendo era acariciarme y tocarme todo.
me di cuenta que ya no traía el brasier y mis pechos estaban al aire. siento que la adrenalina me devolvió un poco mi juicio y me resistí, pero el cuerpo no me respondía.
alguien me recostó en la cama poniendo una almohada grande bajo mi cabeza. recuerdo que mi amigo estaba ahi al lado, diciéndome palabras cariñosas y yo me sentia enternecida y apasionada porque estaba siendo llenada de caricias que, en realidad no sé de dónde o de quien llegaban.
sentía que unas manos acariciaban mis muslos y mi entrepierna y supe que estaba totalmente desnuda, pero no podía reaccionar. mi amigo me abraza y me sigue diciendo cosas muy tiernas y yo siento mucha pasión. pero, estando recostada al lado de él, alguien se coloca a mi espalda y me penetra.
esto fue un choque emocional tan fuerte que, prácticamente me devolvió la lucidez. sentí que esa persona bombeaba fuertemente casi lastimándome y se vino en mí.
se aparta y mi amigo continúa con sus caricias y besos, se sube en mí, me penetra y comienza a darme, pero a diferencia del otro, con mucha delicadeza, de manera que no pude evitar disfrutarlo y alcanzar un orgasmo.
creo que después de eso me desvanecí, porque perdí la noción de las cosas y del tiempo. solo recuerdo que seguí sintiendo manos, caricias, besos y más cosas en mi cuerpo y que alguien me seguía penetrando no sé quién o quiénes.

desperté al lado de mi esposo ya por la mañana con mucha resaca y molestias, pero poco a poco comenzaron a llegar algunos recuerdos y cuestione a mi esposo:
“¿que pasó, que me hicieron?”
“pues te divertiste mucho con tu amigo y el otro” me contestó él.
creyendo que yo no recordaba nada, me quiso convencer de que yo no solo acepté todo ese destrampe, sino que incluso di lugar a ello.
claro, no todo lo recordé de momento, pero al paso de los días lo fui recordando y, como mi esposo los invitó para dos semanas más adelante…me dije a mi misma:
“¡si eso quiere, pues adelante! ¡Él te está facilitando las cosas”!
en esas dos semanas, me propuse no sentir remordimientos ni nada. supe que la duda lo estuvo matando y que para ya no estar dudando, él (mi marido) preparó todo para así tener la certeza de que ya estuve con otro hombre.
pensé para mí: ?bueno, eso quieres, y asi quieres que hagamos las cosas, está bien”.
después del clásico llanto, los reclamos y todo lo que conlleva la humillación sufrida, me estabilice y tome una decisión tomando en cuenta la siguiente visita de mi amigo y su compañero.
mentalmente le dije a mi esposo: ” ¿eso quieres? pues ya verás”.
me propuse, no solo aprovechar la ocasión, sino dejarme llevar por la pasión y disfrutar. ¡total, eso quería el!
ya les platicare próximamente lo que sucedió en esa ocasión y otras posteriores, ya planeadas por mí y sin la intervención de mí marido.
espero me hagan llegar sus comentarios y si desean tener comunicación conmigo, dejen su correo.

By: Maria elena

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