Mi Primer Trio Durante Separacion con mi Esposo
Duración estimada de lectura: 6 minutos
Visitas: 14,365
Hola, soy Dimelza. Espero que se acuerden de mí. Este es mi tercer relato contando mis experiencias sexuales que no tenía planeadas durante una separación con mi esposo.
Como recordarán, todo comenzó cuando me dejé emputecer por Rodrigo, el enemigo de mi esposo o su rival, como lo quieran ver. Después, él me dejó claro que yo solo le servía para el sexo y no me veía como algo más. Así que, por circunstancias, terminé acostándome con uno de los amigos de mi esposo.
Ahora les contaré cómo otro de sus amigos, un colega de trabajo, también me hizo suya. Un día viernes por la noche quedé en verme con el amigo de mi esposo con quien estaba saliendo. El plan era salir a cenar y beber unos tragos; él tenía que esperarme en su casa y de ahí saldríamos.
Cuando salía del trabajo y volvía a mi casa para arreglarme, me encontré con un colega de trabajo de mi esposo. Mientras hablábamos, apareció Rodrigo, quien actuó normal como si no hubiera nada entre nosotros. Esa su forma de actuar no sé por qué me lastimaba un poco; me hacía sentir como que realmente no significaba nada para él, excepto una puta que podía usar.
Los tres conversamos por algunos minutos y me comentaron que irían al departamento de uno de ellos a beber un poco y después saldrían de fiesta, así que me invitaron a que los acompañe. Yo acepté y fui con ellos.
Al llegar al departamento, sirvieron las bebidas y comenzamos a conversar de todo. Me preguntaron sobre mi esposo y yo les contaba que seguía dolida por la ruptura. Pasaron unos 40 minutos y en eso me llama el amigo de mi esposo con el que tenía una cita y me dice que ya estaba en su casa esperándome.
Como ya había quedado con él con anterioridad, terminé mi vaso y me despedí de ambos. Pero en la puerta, a punto de salir, el colega de mi esposo se me acerca y me dice que Rodrigo le había contado cómo él me estaba consolando a punta de verga y que a él también le gustaría probarme.
Ese momento me sentí congelada y traicionada; no esperaba que Rodrigo contara algo tan íntimo y de paso a un colega de mi marido. Yo no supe qué responder y en eso Rodrigo se me acerca, me toma de la cintura y me dice que la experiencia me va a gustar.
En eso, el colega de mi esposo vuelve a la mesa, dándole espacio a Rodrigo para convencerme de quedarme. Él simplemente me dijo que me dejara llevar y que lo disfrutaría mucho.
Como ya les había mencionado, Rodrigo se había convertido en mi picador de planta. Yo sabía que él no tenía ningún interés en mí más allá del sexo, me lo había dejado muy claro, pero por alguna razón yo sí tenía algunos sentimientos hacia él, lo cual hacía que fuera fácil convencerme.
Rodrigo me besó y comenzó a manosearme, tocando mis pechos, mi cuerpo y especialmente mis nalgas. Yo estaba vestida con una blusa, un saco de vestir, una falda hasta la mitad de mis muslos, pantimedias negras y unos tacones stilettos.
En eso me tomó de la mano y me llevó de vuelta a la sala, donde continuamos bebiendo por unos minutos más. Después me llevaron a uno de los sillones, donde entre ambos comenzaron a desvestirme hasta que quedé solo con mi calzón, las pantimedias y mis tacones.
El colega de mi esposo comenzó a chuparme los pechos mientras Rodrigo me bajaba la última defensa que protegía mi vagina. Después me hicieron poner de cuclillas; Rodrigo me tomó del cabello y me hizo chupar su pene. Luego me hizo intercalar con el pene del colega de mi esposo. Así por algunos minutos estaba chupando y lamiendo ambas vergas; nunca había hecho algo así antes.
Luego me tumbaron en el sillón, me abrieron las piernas y uno me empezó a penetrar: primero lento pero profundo, sintiendo cada centímetro estirándome con placer intenso, mientras el otro me ponía su pene en la boca para que siguiera chupando.
Así fue por al menos 1 hora, donde ambos me cambiaron de posición varias veces: me pusieron de cuatro, con embestidas firmes que me hacían gemir; me hicieron montar, sintiendo sus vergas palpitar dentro de mí. Pero siempre uno era el que me penetraba y al otro se la chupaba.
No voy a mentir que la experiencia sí me gustó, aunque siempre disfruto más cuando es Rodrigo quien me penetra, pero la sensación de sentirme tan usada por ambos era muy rica.
Después de cogerme por distintas posiciones, el colega de mi marido terminó en mi cara y un poco en mi boca, pero no me lo tragué. Sin embargo, Rodrigo, imagino que por marcar territorio o por dejar en claro que era de él —o al menos eso sentí—, decidió terminar dentro mío como acostumbra, llenándome con su calor.
Después de esa faena de sexo, comencé a vestirme y vi que tenía varias llamadas perdidas del amigo de mi esposo con quien tenía una cita, y también mensajes diciendo que dónde estoy o a qué hora llego. Me vestí, me despedí de ambos. A Rodrigo le di un beso en la boca y le dije que teníamos que hablar sobre lo que pasó esta noche, y me fui.
Estaba bastante agotada, sentía que tenía el olor de ambos hombres en mi cuerpo, además del clásico olor a sexo. Tenía el semen de Rodrigo dentro mío, por lo que al final me comuniqué con el amigo de mi esposo para decirle que me surgió un problema por lo que no podría verlo, y me fui a mi casa.
Espero les guste este relato y, como siempre, dependiendo de los comentarios seguiré contando cómo me metí en semejante embrollo con los amigos de mi esposo durante nuestra separación.

Lei tu relato y me encanto.. me senti que alguna vez podria ser yo misma..
Caro de Buenos aires.