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Hola, mi nombre es Víctor y mi nombre artístico es Viky, jajaja. Me gusta la lencería y las tangas; dicen que me quedan muy bien en mi trasero blanco. Bueno, esto fue hace como 5 años, de ahí mi adicción a ser penetrado.
Buscando en páginas y grupos de Facebook citas y encuentros, vi a una transexual muy guapa, morena, y conversamos. En ese tiempo yo tenía 22 años aproximadamente. Le dije mi fantasía y el fin de semana quedamos en vernos, con algo de nervios, ya que nunca me habían penetrado y menos chupado un pene. Llegué a su casa, la saludé y, sonriendo, me dijo: “Tranquilo, la pasaremos genial, papi”. Y le dije: “Me gustaría ser tu mami”. Ella soltó la risa: “Bueno, bueno, mami”. En eso vamos por unas cervezas, pone música, me ayuda a vestirme, ya que soy casi lampiño y blanco de piel.
Me dijo: “Quedaste como toda una putita”. Nos besamos, besó mi pene, yo besé sus tetas y por primera vez probé una verga. Un poco salada al principio, pero con cada chupada le perdí el sabor. Ella me pide que me ponga en cuatro; pensé que ya era hora, pero me sorprendió cuando su boca tocó mi ano. De verdad sentí tan rico que mi pequeño pene estaba dilatando solito. Ella se lubrica con gel y pone un poco en mi entrada. Me dolió, soy sincero, a pesar de no estar tan dotada, quizá unos 18 cm. Me ardió cuando entró su glande. Ella me decía: “Tranquila, relájate”, y eso hice. El dolor se volvió placer y poco a poco me gustaban sus embestidas. Le pedí que me dejara montarme en ella y así lo hice.
Lo disfruté tanto que cada fin de semana solo era sexo con ella, compartiendo juguetes y grandes dildos de más de 20 cm, hasta que me animé a ser penetrado por un maduro. Fue mucho mejor de lo que pensé; me trató como una mujer. La verdad, su nombre era Pedro, de 49 años. Nos conocimos igual por Facebook. Le dije que era chico soltero, pero me gustaba la ropa de mujer. Me pidió fotos y nos pasamos nuestros números. Yo rentaba solo, así que tenía mi ropita de nena, jeje. Llegó en la noche, lo hice pasar, me vio en tacones y peluca y me besó. Me dijo que tenía buen trasero y, ya sabrán, me puso a mamarle su verga, de 19 o tal vez 20 cm, pero gruesa. La verdad me costó meterla toda en mi garganta, y mi trasero pagó los platos rotos.
Me folló con todo puesto, solo hizo a un lado la tanga, chupó mi culo, metió unos dedos y me dijo: “Ahora sí, preciosa, ya estás lista”. Yo quería más colita, pero cuando entró su glande, madre mía, sentía que quería hacer popis por lo grueso. Me puse lubricante; aun así me dolía y por primera vez soltaba gemidos de nena y, peor aún, me dolió, pero yo solo me la metía más. Mi pene súper flácido aceptando ser la putita de ese hombre. Me folló varias veces y me hizo comer su semen un par de ocasiones. Por eso hoy en día solo follo con maduritos.

Me encantó tu relato. tengo 27 años ( pasivo ) . Mí novio 49.
Cuando nos conocimos yo tenía experiencia pero me hizo sufrir adaptarme a su dotación. Vivimos juntos y lo hacemos 3 veces en la semana..
Espero tus próximos relatos. !!!