Mi novia es muy caliente y me encanta – I, II

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Soy José, vivo en México y tengo una novia llamada Pris, es una mujer espectacular, alta con un cuerpo voluptuoso y marcado por ejercicio.

Les contaré las aventuras que he tenido con ella desde que la conocí hasta las más nuevas.

La conocí cuando ella tenía 21 años y yo 31, trabajaba como hostess en un restaurante, aunque estoy seguro que hacía algo más que eso, el caso es que siempre tuvimos buena química sobre todo sexual y a mí no me importa a lo que se haya dedicado, al contrario me excita la idea de que haya sido tomada por otros hombres.

Un día nos fuimos de fiesta y me encanta porque con el alcohol se pone muy caliente, estando en un bar, comenzamos a besarnos y calentarnos con pláticas cachondas de vivencias que hemos tenido con otras parejas, ese día iba especialmente sexy, con una blusa escotada que resaltaba su delicioso busto y unos jeans apretados que marcaban su culo tan rico que tiene, el caso es que salió al tema que tenía ganas de experimentar un trío con otro chico, la idea me calentaba muchísimo, así que decidí darle gusto.

Sin embargo no podía ser con cualquier tipo, ya que es muy cuidadosa de su imagen y salud, así que en la plática le propuse con un amigo llamado Fernando, al principio no están muy convencida por el qué dirán, sin embargo decidí invitarlo a beber con nosotros esa noche y que se diera de forma natural.

Cuando llegó Fernando con nosotros esa noche ya teníamos rato tomando, por consecuencia Pris estaba ya con la moral muy relajada, comenzamos a beber en la barra del bar, y entre la plática yo veía que pris aprovechaba cualquier pretexto para tocar a Fernando, y Fernando la abrazaba de la cintura como queriendo ocultar su brazo de mi.

Me excitaba saber que Fernando se la quería coger y que Pris estaba dispuesta a dejarse, con el calor de las copas observaba que mi novia recargaba su mano muy cerca del pene de Fernando, con la intención de calentarlo sabiendo que yo no pondría ninguna objeción.

Propuse seguir la fiesta en otro lugar, como ya era tarde les dije que fuéramos a un motel con alberca y ambos estuvieron de acuerdo, pedimos lo que estábamos tomando para llevar y nos fuimos al motel.

Al ingresar a la habitación con alberca, Pris se comenzó a desnudar sin avisar y se metió a la alberca, yo hice lo mismo y Fernando se quedó cohibido a la orilla de la alberca con ropa.

Fernando sirvió unas copas y propuso jugar a algo, así que decidimos jugar botella, Pris y yo dentro de la alberca y Fernando a la orilla.

La primera en tomas la iniciativa fue mi novia, que aprovechó cuando perdió Fernando y le ordenó desnudarse también, se desnudó y dejó ver su pene. De tamaño promedio pero a pris no le disgustó eso, por el contrario la comencé a notar mucho más caliente.

Pris.- deberías de meterte ya a nadar Fer, está súper rica el agua

Fer.- no quiero mojarme, voy saliendo de una gripe y prefiero observarlos desde aquí.

Pris.- ven acércate. En ese momento se acercó Fernando tímidamente y Priscila comenzó a besarlo

La escena me calentó muchísimo, yo me estaba masturbando dentro de la alberca mientras veía a mi novia entregarse a otro hombre.
Pris comenzó a bajar poco a poco hasta encontrarse con él pene de Fernando. Lo chupó durante unos minutos.

Fer.- que rico la chupas, perdón carnal está bien rica tu vieja.

Pris.- ven vamos a la cama, tú salte de la alberca y ven también. Quiero que me la metas ya Fer.

Fer.- va a ser un honor meterte la verga

Pris.- ay si que rico me la metes, me gusta ser una puta

Yo solo me masturbaba a distancia, les daba su espacio, en eso Pris se puso en cuatro y se veía espectacular, mejor que una actriz porno, ahí me di cuenta que mi novia era una zorrita y que se vendrían muchas aventuras más juntos.

Pris.- ven amor, ponte frente a mí, te la quiero chupar mientras me la mete tu amigo.

Yo.- te gusta ser una puta?

Pris.- hay si me encanta ser una puta y que veas como me la meten, te gusta papi como se cogen a tu putita?

Yo estaba súper caliente y me excitaba ver hasta donde sería capaz de llegar la puta de mi novia. Por lo que inventé que quería ir al baño, me alejé y entré cerré la puerta.

Para mi sorpresa Pris se quedó en 4 pidiendo más verga, en eso veo que Fernando pide cambio de posición y saca una bolsa de cocaina, ofreciéndole a pris que hasta ese día supe que le gustaba y que se ponía aún más caliente. Vi como mi novia comenzó a inhalar y acto seguido se montó en Fernando.

Cabalgaba como lo que es, una mujer muy caliente y deliciosa, yo estaba sorprendido porque la veía completamente entregada a la situación.

Pris.- que rico se siente tu verga, dame mas papi

Fernando.- Mmmm no aguanto más me voy a venir, ya no aguanto.

Pris.- vente así en el condon pero dentro quiero sentir como te corres

Acto seguido Fernando se comenzó a correr y pris tuvo un orgasmo delicioso que la dejó exausta.

En ese momento me acerqué y pris me la comenzó a chupar hasta venirme en su boca.

Después de esa tremenda cogida decidimos descansa un poco y nos acostamos, quedando Pris en medio de los dos. Nos quedamos dormidos y para mi sorpresa en medio de la noche, vi como Fernando tocaba a mi novia que le estaba poniendo el culo, la comenzó a dedear hasta que no pudo más y le pidió que se pusiera boca arriba que quería montarlo.

Pris.- quiero que me la metas de nuevo, hoy quiero ser tu puta.

Fer.- que rica puta, se te notaba que te encanta la verga.

Pris.- si me encanta ser una puta, la más puta.

Volvieron a correse al mismo tiempo.

Nos llegó la mañana y pasamos a dejar a Fernando a su casa, nos fuimos a nuestra casa cansados y dormimos todo el día.

Platicamos sobre lo sucedido y Pris me dijo que en el momento que le dijera ella podría parar, pero que disfrutaba y le excita la idea de complacerme en compartir a mi mujer con otro hombre.

Después de eso se vendrían muchísimas aventuras juntos, que les comentaré más adelante.

Me gustaría conocer su opinión de lo vivido con mi novia y qué tan zorra piensan que puede llegar a ser. Nos vemos pronto.

PARTE II

Después de nuestro primer encuentro con Fernando, algo había cambiado entre Priscila y yo.
Durante los días siguientes, aquella experiencia aparecía una y otra vez en nuestras conversaciones. Bastaba con que alguno mencionara lo sucedido para que la mirada del otro cambiara.
Una noche, mientras estábamos juntos, le pregunté:
—Dime la verdad, ¿te gustó que yo estuviera ahí mientras estabas con Fernando?
Priscila sonrió.
—Me encantó.
—¿Tanto?
—Muchísimo. Me gusta saber que me estás mirando y que no apartas los ojos.
—¿Y lo volverías a hacer?
Me sostuvo la mirada.
—Sí. Y creo que ahora quiero descubrir hasta dónde podemos llevar esto.
Aquella conversación nos llevó a hablar de otros hombres. Fue entonces cuando apareció el nombre de Félix.
Era amigo suyo y coincidían algunas veces en el gimnasio.
—Él siempre me mira —me dijo.
—¿Y tú lo notas?
—Claro.
—¿Te gusta?
Priscila sonrió.
—Me encanta sentir que me desea.
La idea quedó flotando entre nosotros.
Unos días después salimos de fiesta. Después de unas copas noté que Priscila estaba especialmente provocadora.
—¿Qué traes hoy? —le pregunté.
—Estoy pensando en aquella noche.
—¿Otra vez?
—No puedo evitarlo.
Me miró fijamente.
—Quiero repetir.
—Entonces escríbele a Félix.
Tomó su teléfono inmediatamente.
Primero le escribió y después decidió llamarlo.
—Hola, Félix. Estoy con José.
Escuchó su respuesta y sonrió.
—Sí, estamos en un motel.
Hizo una pausa.
—Queremos proponerte algo.
Cuando terminó la llamada, me miró.
—Viene.
Al llegar al motel intentamos disimular los nervios. Los tres comenzamos a conversar sobre cosas completamente normales: el día, el gimnasio, amigos, cualquier cosa que nos permitiera ignorar lo evidente.
Pero aquella tensión estaba presente.
Priscila finalmente se levantó.
—Voy al baño.
Unos minutos después regresó.
La habitación quedó en silencio.
Llevaba un conjunto de lencería rojo y una expresión completamente diferente. Puso música y comenzó a bailar.
No tenía prisa.
Se movía lentamente, acercándose a Félix y después alejándose. Cada cierto tiempo buscaba mi mirada. Ella bailaba muy sensual, como si fuera una puta profesional, una escena digna de una película pornográfica, veía como movía a su culo, invitando a que Félix lo tomara y lo acariciara.
Yo sabía perfectamente lo que estaba haciendo.
Ella también sabía que yo lo sabía.
—¿Te gusta? —me preguntó.
—Muchísimo.
Sonrió.
—Entonces mírame.
Félix parecía cada vez más impresionado.
Priscila se acercó a él.
—Siempre he notado cómo me miras en el gimnasio.
Félix sonrió nerviosamente.
—¿De verdad?
—Sí.
—Entonces sabes que me gustas.
Priscila volvió hacia mí.
—¿Escuchaste?
—Perfectamente.
Ella regresó junto a Félix.
La distancia entre ellos desapareció poco a poco.
Yo permanecí observando.
Priscila parecía disfrutar especialmente de saber que yo estaba ahí. En ese momento ella se agachó y comenzó a chupársela a su amigo, ya como recorría su pene con su boca y con una de sus manos le Masajeaba los huevos,
—José…
—¿Qué?
—¿Te gusta verme así?
—Sí.
—¿Mucho?
—Muchísimo.
Ella sonrió.
—Me encanta.
La situación se volvió cada vez más intensa.
Priscila dejó atrás cualquier rastro de timidez. Sus palabras comenzaron a salir entre respiraciones aceleradas. Fue entonces cuando Priscila no aguantó más y se montó en Félix me pidió que le pasaron un condón se lo di y Félix desesperados se lo puso, pues ya quería estar dentro de mi novia, Priscila se fue introduciendo poco a poco la verga de su amigo y ver se cara era un poema pone una cara de puta y se vea tan deliciosa
—Me encanta sentirme así…
Después me miró.
—Soy tu puta.
No aparté los ojos.
—Lo sé.
Ella sonrió.
—Y me encanta que me veas.
El momento se volvió cada vez más intenso. Priscila cerró los ojos, respiró profundamente y se dejó llevar por la emoción. Comenzó a moverse de forma muy intensa, moviendo su cadera y su culo, mientras que su Amigo la penetraba. Yo estaba excitado y no podía dejar de masturbarme viendo cómo se cogían a mi novia y me excitaba la idea de saber que ella toda su vida ha sido así de caliente y que le encanta coger.
—Qué rico…
Volvió a buscarme con la mirada.
—No dejes de mirarme.
Su respiración se aceleró todavía más.
—Creo que me voy a venir…
Poco después su cuerpo se estremeció y dejó escapar un grito ahogado. Permaneció unos segundos con los ojos cerrados, completamente entregada a la sensación.
Cuando recuperó el aliento, sonrió.
—¿Viste?
—Sí.
—Entonces ya sabes cuánto me gusta esto.
Félix también parecía completamente sorprendido por la intensidad del momento.
Después nos sentamos nuevamente a beber y hablar.
Félix nos contó que estaba casado y que había salido de casa con el tiempo contado.
Priscila lo miró con una sonrisa.
—Entonces tendremos que aprovecharlo.
La tensión regresó.
Esta vez Priscila estaba todavía más segura de sí misma.
Volvió a buscar mi mirada.
—¿Quieres que siga?
—Sí.
—Entonces mírame.
Me quedé exactamente donde estaba.
Ella volvió a dejarse llevar por el momento. En esta ocasión ella decidió ponerse en cuatro en el sillón donde estábamos como ya escribí. Ella es una chica muy alta y tiene un cuerpo espectacular y ver su impresionante culo. A disposición de su amigo. Hizo que se me volviera a parar la verga, su amigo se colocó otro condón y comenzó a penetrarla, tomándola de la cintura y controlando sus movimientos, Priscila gemía de placer y gritaba lo mucho que le gusta estar en esa situación.
—Me encanta que estés aquí.
Su voz se volvió cada vez más baja.
—Me gusta saber que me estás viendo.
Después sonrió.
—Soy tuya.
La intensidad volvió a aumentar comencé a anotar la respiración de Priscila, más intensa, señal de qué estaba apunto de tener un orgasmo. Comenzó a gritar que le encantaba y que estaba apunto de correrse. Félix dijo que también ya estaba por venirse, y ella le pidió que se viniera, llegando los dos a un orgasmo al mismo tiempo mientras yo me venía también masturbándome viendo la escena hasta que finalmente ambos quedaron agotados.
Félix comenzó a vestirse.
—Tengo que irme.
Nos despedimos.
Cuando cerré la puerta, Priscila permaneció unos segundos en silencio.
Después me miró.
—Me quedé con ganas de más.
—¿Sí?
—Muchísimas.
—Entonces invita a alguien más.
Ella levantó una ceja.
—¿A quién?
—A Fernando.
Su sonrisa apareció inmediatamente.
Tomó el teléfono y lo llamó.
—Hola, Fernando. ¿Dónde estás?
Escuchó la respuesta.
—Estoy con José.
Pausa.
—Ven.
Media hora después volvieron a tocar la puerta.
Priscila fue quien abrió.
Fernando se quedó completamente sorprendido. Al ver que mi mujer lo recibió totalmente desnuda y excitada.
—Vaya…
Ella sonrió.
—¿Qué pasa?
—No esperaba encontrarte así.
—Pues entra.
Fernando entró.
La tensión apareció nuevamente.
Priscila ya no parecía nerviosa. Al contrario, parecía disfrutar cada segundo.
Se acercó a Fernando y después volvió a mirarme.
—José, ¿te gusta?
—Muchísimo.
—Entonces quédate ahí.
Me quedé observándola.
Ella sonrió.
—Me encanta que me mires.
Fernando se acercó y comenzó a besarla, fue bajando lentamente hasta llegar a sus pechos, pasando su lengua por el pezón, y haciendo que mi mujer se estremeciera de placer
Priscila cerró los ojos durante unos segundos y después volvió a abrirlos para buscarme.
—Así…
Su respiración cambió.
—Qué rico…
Fernando le dijo algo al oído.
Ella sonrió.
—Sí…
Después me miró.
—¿Sabes qué?
—¿Qué?
—Me encanta esto.
Sonrió nuevamente.
—Soy tu puta.
Yo solamente pude sonreír.
Priscila parecía completamente libre, sin miedo a decir lo que sentía.
—Mírame —me pidió.
Lo hice.
—¿Te gusta verme?
—Sí.
—Entonces no apartes los ojos.
La intensidad siguió aumentando. Priscila dejó escapar gemidos cada vez más fuertes y su respiración se volvió irregular Ella estaba cabalgando a Fernando y volveré a poner la cara de puta tan deliciosa que hace cuando le meten la verga.
—Qué rico…
Hizo una pausa.
—Creo que me voy a venir.
Unos instantes después se estremeció y quedó completamente rendida al momento dijo que había sentido riquísimo y que le gustaba comportarse como una verdadera puta
Cuando finalmente recuperó el aliento, abrió los ojos y me buscó.
—¿Viste?
—Todo.
Ella sonrió.
—Me encanta que seas tú quien esté ahí.
La noche terminó entre conversaciones, risas y la sensación de haber cruzado juntos una frontera que tiempo atrás ni siquiera imaginábamos.
Al día siguiente fuimos a desayunar.
Priscila parecía una mujer completamente normal.
La observé mientras tomaba café.
—¿Qué? —me preguntó.
—Estoy pensando en anoche.
Sonrió.
—Yo también.
—¿Te arrepientes?
Negó con la cabeza.
—Ni poquito.
—¿Lo volverías a hacer?
Priscila dejó la taza sobre la mesa y me miró fijamente.
—Creo que ya sabes la respuesta.
Durante el camino de regreso continuamos hablando de lo ocurrido y de otras fantasías que hasta entonces habían permanecido escondidas.
Entonces comprendí algo.
Lo que habíamos descubierto no era solamente una nueva experiencia.
Era una nueva forma de confianza entre nosotros.
Priscila podía hablar conmigo de sus deseos sin miedo.
Y yo podía verla descubrir una faceta de sí misma que parecía hacerla sentirse completamente libre.
Antes de llegar a casa, tomó mi mano.
—¿Sabes qué es lo que más me gusta?
—¿Qué?
—Que contigo puedo ser completamente yo.
Sonreí.
—Y a mí me encanta conocerte así.
Ella apoyó la cabeza en mi hombro.
Yo pensé en todo lo que había sucedido durante aquellas dos noches.
Y tuve una sensación muy clara:
aquello no había sido el final de nuestra aventura.
Había sido apenas el comienzo.
¿Qué opinan ustedes de esta nueva faceta de Priscila? Me excita la idea de saber que toda su vida ha sido muy caliente, y que hay muchos hombres que tienen deseos de cogérsela

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5 comentarios

  1. Si comparo eso con mi esposa, es totalmente soft. Mi esposa tiene un record de mas de 150 tipos, mitad antes de conocerme y mitad después, amigos, familiares, su hermano y su sobrino (padre e hijo) al mismo tiempo en DP.
    Nos casamos por civil un dia jueves, el viernes ella se fue a coger a su jefe y otros dos compañeros de trabajo y el sabado nos casamos por iglesia.
    Nunca paró de coger con otros tipos y a mi …… me encanta verla y chuparle la concha o el culo cuando se lo dejan repleto de leche !!!!

  2. Qué cosa más sabrosa ,a mí también me encanta hacerle eso a mi pareja la madre de mis hijos que realmente no son míos pero los quiero igual como si fueran míos verla follada por una verga bien grande me excita y me encanta👍👆🔥😎🇻🇪

  3. Muy rico tu relato al igual con mi esposa después de mucho fantasear hemos realizado muchas fantasías me encanta como caen en nuestro juego mis amigos y más ver sus caras cuando al final de nuestro juego pueden hacerle lo que quieran a mi esposa eso no tiene precio

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