Mi marido dormía y yo?
Me llamo Susana y os quiero contar lo que me sucedió hace tres veranos en el apartamento que tengo en la costa de Murcia.
En verano sube la temperatura…
Tengo 37 años y estoy casada desde hace más de 8 años, aunque todavía no tenemos hijos porque estamos a ver si el año que viene nos decidimos, yo estoy muy enamorada de Carlos un hombre maravilloso ,que es dos años mayor que yo. Es médico y trabaja en un hospital de Murcia que es donde vivimos.
Es muy buena persona y extrovertido aunque bastante celoso, normalmente se enfada si hago topless en la playa, ya que los hombres me miran disimuladamente, cuando no con cara ya que me cuido mucho y se nota, soy una morenaza con ojos verdes y con el cabello hasta media espalda. Tengo una cara preciosa según dicen las malas lengüas…
No obstante, de lo que estoy más orgullosa es de mis pechos y mi culo, son pechos redondos y grandes con unos pezones en punta y una aureola rosada y grande, aparte mi culo bastante grande pero a la vez bonito.
Os diré que hace tres veranos en Agosto del 2012, fuimos al apartamento para relajarnos todo el mes de vacaciones, nosotros dos sólos sin agobios ni compañías desagradables…
Más vale sólo que mal acompañado…
El primer día, nada más llegar a media mañana,dejamos las maletas en casa y nos fuimos a la playa pues hacía un día estupendo de verano, nos bañamos, tomamos el sol y fuimos a comer una paella al restaurante de todos los verano. Ya por la tarde después de echar la siesta nos fuimos a dar una vuelta por la zona de tiendas y a tomarnos un helado, compramos ropa y alguna tontería más , y al salir de una de las tiendas de repente vimos a unos amigos de Carlos que casualmente estaban por por la zona.
¡Hola Carlos que pasa amigo!
¡Buenas Julio y Paco, que haceis por aquí!
¡Nos hemos escapado el finde a tomar el sol y relajarnos!
¡Nosotros tenemos aquí cerca el apartamento!
Después del saludo me presentó a sus compañeros, dos médicos del hospital, de unos 40-43 años y de físicos cuidados, se notaba por lo buenorros que estaban los dos, jaja…
Como se estaba haciendo la hora de cenar, Carlos los invitó a cenar en una pizzeria cerca a nuestro apartamento.Nos siguieron con su coche y ya en el restaurante y con la botella de vino ya casi terminada, comenzaron las risas y miradas furtivas de Los dos amigos de Carlos, pero en especial de Julio que parecía más extrovertido y echado para adelante…
Lo pasamos muy bien durante la cena y yo también me solté la melena y tonteé con aquellos hombretones. carlos iba a su rollo hablando con Paco de temas médicos y yo mientras tanto flirteaba con Julio descaradamente.
Me miraba sin cortarse un pelo el escote de mi vestido blanco ibicenco y a mi la verdad que por el vino o por la situación me estaba poniendo cachonda.
Tras la cena queríamos irnos a casa pero nos convencieron de ir a tomar unas copas, y nos fuímos a un pub que había por la zona que tenía mucho ambiente. Entre copa y copa pillamos media cogorza casi todos sobretodo Carlos que se puso muy pesado en enseñarles el apartamento a sus amigos, a lo que yo accedí sin problemas ya que en verdad deseaba llevarme a esos hombres al apartamento…
Subimos y a medida que Carlos les enseñaba el apartamento a los amigos, se encontraba más mareado y tenía ganas de que le diera el aire y descansar, al cabo de un rato y después de tomarnos una botella de cava, mi marido se quedó dormido en la tumbona de la terraza.
Me disculpé por él y les dije que no se preocuparan y que se quedaran un rato más. Seguimos hablando tranquilamente los tres y los compañeros acercaron sus sillas a la mía y cada vez había más feeling…
De repente Julio tocó mi pierna con su mano y fué subiendola y bajándola por mi vestido, yo estaba algo cortada pero al mismo tiempo muy excitada, cachonda por la situación morbosa de ver a mi marido a lo lejos durmiendo y yo tonteando con uno de sus amigos.
En ese momento nos miramos Julio y yo, nos morreamos y siguió sobándome por dentro de mi vestido blanco rozando mis braguitas negras.
Seguimos así un rato, me dejaba llevar por la situación y el momento. Estaba caliente como una gata en celo, mi marido dormido al lado y yo siéndole infiel con su compañero de trabajo.
Julio seguía poniéndome a tono y Paco desapareció de la zona y no se donde se metió, pensé que se había ido al verme liada con su amigo…
Julio me agarró de la mano y me llevó hasta la cama.
Allí en la cama, seguimos besándonos y acariciándonos. Carlos me quitó el vestido y el sujetador y me quedé sólo con unas braguitas negras de encaje que ya estaban manchadas y lubricadas. Mientras con una mano acariciaba mi húmeda vulva, sus labios iban alternando de un pezón a otro, chupando mis pechos salvajemente.
De improviso, se abrió la puerta del dormitorio y apareció Paco, quién acercándose a la cama, se quitó los pantalones y su camisa, quedándose desnudo frente a Julio y a mi. Su pene erecto pedía guerra y pese a que estaba liada con Julio, lo acerqué también hacía mi e introduje lentamente su pene en mi boca mientras le miraba a los ojos lascivamente. estaba tan caliente que no pensaba en nada más que en follarme a aquellos dos tigres y dejarme llevar por el momento. Julio me hizo ponerme a cuatro patas en la cama y empezó a lamerme mi mojado clítoris mientras yo le chupaba la polla a su compañero, así estuve un buen rato hasta que me corrí lentamente…
Se notaba que en una pareja si no hay monotonía se disfruta más del sexo y yo con mi marido había llegado a un punto monótono y sin encanto.
A continuación Julio me folló a cuatro patas como un verdadero semental y yo disfrutaba como una perra en celo. Estaba tan húmeda que mi vagina resbalaba como el hielo entre las manos. Los gemidos de Julio y Paco eran muy fuertes y continuados. Yo chupaba la polla de Paco con tanta intensidad que parecía que se acababa el mundo.
Tríos, ¡qué morbo!…
Julio con sus manos cogían con fuerza mi culo mientras me penetraba como un poseso, me volví a correr de nuevo y Julio al verme de pronto gimió y se corrió intensamente en mi interior, al mismo tiempo que Paco que estaba muy caliente también se corrió dentro de mi boca libidinosa, donde eyaculó abundantemente. Estaba tan cachonda, que me tragué toda la leche de Paco al mismo tiempo que me giré y limpié con mi boca la polla de Julio que también rebosaba de semen.
En esos momentos de lujuria y orgasmos, oímos un ruido como que se despertaba mi marido, por lo que me vestí rápidamente y despedí a sus compañeros, me fuí al baño a asearme un poco y salí a la terraza diciéndole a Carlos que sus amigos se habían marchado hace rato…
Al día siguiente en la piscina del complejo le dije a Carlos que sus amigos se fueron nada más dormirse él en la terraza.
Autor: Susana
¿Te gustó este relato? descubre más relatos XXX diarios en nuestra página principal.
