Mí hija se encamo con mí hombre
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Hola. Quiero darles a conocer un relato que me envió una lectora amiga. Luego de leer mi último relato, ella me refirió su experiencia.
Tengo 48 años. Separada hace muchos años. Me encontraba disfrutando las mieles de la vida. Mi amigo amante, un señor de 50 años, bien parecido, varonil su rostro, medianamente alto, muy bien dotado. Me mantenía sexualmente satisfecha. Dos o tres veces a la semana yo recibía servicio completo.
Todo fluyó hasta que sufrí un accidente. Fui atropellada por un motoquero. De allí me llevaron al hospital donde estuve internada por 48 horas.
Víctor acudió a verme inmediatamente. También lo hizo mi hija Mabel.
Luego Mabel debió ir a mi casa a ordenar todo lo que había quedado en desorden. La acompañó Víctor.
Ese fue el comienzo de la traición de ambos hacia mí.
Tengo micrófono oculto en mi casa, por razones de seguridad y para recrear en mis oídos los hermosos diálogos y gemidos que emitimos cuando nos amábamos.
Ahora, ese micrófono sirvió para oír y grabar la traición.
Víctor comenzó diciendo: “Mabel, ¿necesitas que te ayude?”.
“No. Gracias. ¿Es poco lo que hay para hacer? Siempre eres así de servicial?”, le respondió Mabel.
“No sé, pero tú eres tan agradable que siento el impulso de ayudarte. Siento como si te conociera de mucho antes”, dijo Víctor.
“Será que coincidimos en algo”, respondió riéndose Mabel.
Víctor hizo silencio por un instante y habló: “Pienso que la V encaja muy bien en la M. Y eres preciosa”.
“Nunca lo he probado ja ja ja”, respondió Mabel.
“Siempre hay una primera vez”.
Hubo silencio por unos minutos.
Luego habló ella: “Aprovecharé el baño de mamá para ducharme antes de ponerlo en orden. ¿Puedes esperarme para retirarnos juntos?”.
“Sí, claro que te espero. No te aseguro que me encuentres, mi piel ya comenzó a arder. Puedo quemarme y encontrarás cenizas”.
Escuché cerrarse la puerta del baño.
Luego silencio. Hasta que Víctor dijo: “¿Necesitas ayuda para jabonar tu espalda?”.
“No entiendo lo que dices. Asómate a la puerta y repite”, ella respondió.
Luego Víctor: “Dije que si deseas ayuda para jabonar tu espalda”.
Mabel: “Únicamente la espalda, gracias”.
“¿Así está bien? Me es imposible no tocar tu cola divina”.
“¡Víctor, estás desnudo y traes tremenda cachiporra!”.
“Es lo que tengo, Mabel”.
Ella continuó: “Ahora comprendo el porqué mi mamá está siempre contenta”.
“Puedo alegrarte a ti también. Será un placer”.
Únicamente sonido de agua, hasta que oí leves gemidos de Mabel. Quizás estaba haciendo sexo oral. Otra vez silencio.
Continuaron haciéndolo sobre mi cama.
Mabel: “Es como tú lo dices, Víctor. La V encaja muy bien en la M”.
Víctor: “Quiero encajar bien en el espacio de tus piernas y entre tus nalgas”.
Ella protestó: “Entre las nalgas no. Me vas a partir el culo”.
Víctor respondió: “¿Acaso eres menos que tu mamá?”.
Mabel: “¿Ella come todo eso por la cola?”.
Víctor: “¿Acaso ella no lo merece? Le encanta y disfruta. Me vas a dejar darte a probar la puntita en tu colita?”.
Luego silencio.
Mabel: “Ya me tienes atrapada con tres dedos en la cola y si continúas masajeando el clítoris me voy a venir”.
Víctor: “Disfrutemos, Mabel. También estoy conteniendo la eyaculación”.
Mabel: “Ahhh. Dámela a fondo. Lléname”.
Víctor: “Así, así. Es tan ajustada tu conchita. Uffff”.
Mabel: “Tremendo, te siento tocar el fondo, parece un brazo. Ayyy. Y tus dedos me estiran la cola”.
Víctor: “Uffff. Ya no puedo contenerme. No puedo, prepárate. Terminaré en la colita”.
Oía el jadeo de Mabel, es la agitación que precede al orgasmo. Su gemir se interrumpió: “HDP, me destrozaste el culo. Y siento las contracciones de tu verga”.
Víctor: “¡Cómo gozo de tu culo! Te siento como un suave guante caliente alojando mi verga”.
Sobre mi cama repitieron una segunda ronda, luego de higienizarse ambos en el baño.
Mabel: “Quiero recibir tu semen en la vagina. Estoy tomando la pastilla”.
Víctor: “Quiero complacerte. Te lo daré y me dejarás comerte el culito una vez más”.
Mabel: “Todo lo que quieras, aunque deba ir a un médico para que me lo restaure”.
Víctor: “No será para tanto. Tu mamá nunca debió ir a un médico. Una fuerte irritación se calma con tres días de abstinencia y alguna crema”.
Por todo lo que escuché de ellos y sobre mí, les detesto a los dos. Perdón por mi enojo 😡
