Mi hermano y mi novia
Fantasía ficticia solo para mayores de 18 años.
Hola a todos, me llamo Gerardo, tengo 31 años y estoy casado con Julia, de 29 años. Ella es una chica de 1.62 m, pelo negro, delgada pero con unas nalgas bien redonditas y tetas del tamaño de dos mandarinas.
Tengo un hermano, Jesús, que tenía 19 años cuando llegó a vivir con nosotros hace dos años y medio. Yo emigré a España hace 9 años, aquí conocí a Julia, que es de mi mismo país, y hace 4 años nos casamos. Juli siempre ha sido una mujer que en casa se viste súper sexy: minishorts, bragas cortas, anda en hilo… Una locura vivir con ella. Ella sabía que en algún momento yo me iba a traer a mi hermano a vivir conmigo y lo aceptaba. Así que le dije que ya estaba todo listo, que Jesús venía en dos semanas. Pasamos esas semanas arreglando y limpiando su cuarto. El día llegó y lo fui a buscar al aeropuerto. Había planificado que llegara un día en que el siguiente tuviera libre, para ponerlo al tanto. Apenas lo vi, me sorprendió: había dejado al niño en mi país y vi a todo un hombre. Medía lo mismo que yo, solo que más flaco, aunque tenía su facha. Nos abrazamos, al fin estábamos juntos. Nos fuimos a casa. Juli no había salido del trabajo cuando me fui al aeropuerto, pero cuando ya íbamos llegando, ella ya estaba allí y estaba cocinando. Llegamos y entramos: Julia estaba con un minishort mostrando la mitad de sus nalgas y una blusa corta. Dios, se veía de infarto. Se me había olvidado que Juli se vestía así y pensar que mi hermano Jesús la estaba viendo me excitó, jaja, no sé por qué. Él se sorprendió al verla así. Juli, al vernos, se volteó a saludar con un abrazo, me dio un beso. Yo le fui a indicar a mi hermano dónde iba a dormir, le dije que se diera una ducha y se pusiera cómodo. Fui a hablar con Juli.
Yo: Hola, amor.
Juli: Hola, amor, ¿qué pasó?
Yo: Qué sexy te ves, jaja (le agarro una nalga).
Juli: Ay, amor, Dios mío, qué vergüenza, se me olvidó que ando mostrando las nalgas.
Yo: Sí, jaja, Jesús casi le da un infarto, jaja. Seguro se anda pajeando pensando en estas nalguitas (le aprieto la verga contra una nalga).
Juli: Ay, amor, no digas eso.
Yo: Pero es la verdad.
Me la habría cogido ahí mismo de lo excitado que estaba. Le froté un poco la vagina; se notaba que también le había excitado lo que le dije. Ahí escuché unos pasos y le subí un poco más el short. Ella me miró y yo me eché a reír. En eso llegó Jesús; le vio las nalguitas a mi mujer, pero trató de disimular, muy mal por cierto, jaja. Nos fuimos a la sala. Le expliqué las reglas de la casa: que lo iba a mantener hasta que cumpliera los 21 y su estatus migratorio estuviera en orden, pero que debía ayudar en las labores del hogar, excepto cocinar, pues a Juli le encanta y se dedica a eso. Le expliqué que trabajo en diferentes turnos: a veces mañana, otras tarde y otras noche, por lo que estaría más en contacto con Juli. Él entendió todo y aceptó las reglas. En eso nos llamó Juli para comer. Podía ver cómo Jesús le miraba las nalgas a Juli, que iba y venía del comedor a la cocina. En una de esas, le metí una buena nalgada.
Juli: ¡Ay, amor!
Yo: Dios, qué buenas nalguitas, ¿sí o no, herma? Jaja.
Jesús: S-sí.
Tenía una excitación increíble. Luego de comer, nos quedamos los tres hablando bastante. Mi hermano no le quitaba los ojos de encima a Juli y yo no paraba de manosearla y nalguearla. Luego, cuando nos fuimos a acostar, me lancé sobre ella. Estaba muy excitado y ella también, pues estaba bastante mojada. La puse en cuatro y empecé a darle bien duro. Ella gimiendo, le empecé a decir:
Yo: Jesús no te quitaba los ojos de encima.
Yo: Te encantó mostrarle estas nalguitas a mi hermanito, ¿no, perra?
No me respondía, solo gemía.
Yo: Respóndeme, perra (nalgadazo).
Juli: ¡Síii, amor!
Yo: Lo sabía. Voy a hacer que te nalguee, que te apriete esas nalguitas bien duro, y tú te vas a dejar. Vas a consentir a mi hermanito, ¿oíste?
Juli: ¡Siiiiiii!
Le empecé a dar durísimo: plaf, plaf, plaf, plaf, plaf, plaf, hasta que los dos nos vinimos al mismo tiempo. Dios, fue increíble, una de mis mejores corridas. Nos quedamos dormidos. Al día siguiente, Juli se fue a trabajar. Jesús y yo desayunamos, luego salimos. Le comenté varias cosas de la ciudad: cómo agarrar el bus, a dónde ir y un montón de cosas. Paseamos ese día. Ya de regreso en casa, Juli ya estaba allí, se estaba duchando. Jesús también se metió a duchar. Yo me puse cómodo y luego fui a la sala. Juli apareció con un minishort divino. Luego apareció Jesús. Hablamos un poco, nos metimos en nuestros teléfonos. Luego Juli se puso a cocinar, Jesús se puso a lavar los platos. Yo fui a tomar agua y veo a Juli de espalda con ese culito.
Yo: Uy, amor, qué rico te queda ese short.
Juli: Gracias, amor.
Yo: ¿Verdad que le queda rico, herma?
Jesús: S-sí.
Juli: Gracias, nene.
¡PLAS! Le metí una buena nalgada.
Yo: Uff, cómo me gusta nalguear esas nalguitas. ¿Quieres meterle una, herma?
Jesús: N-no sé, ¿puedo?
Yo: ¿Cómo que si puedes? ¿Eres tonto o qué? Para eso se hicieron estas nalguitas, pa’ nalguearlas. Métele duro, amor, párale esas nalguitas.
Juli me miró con una sonrisa pícara y levantó su culito. Jesús casi babeaba y le zampó una buena nalgada: ¡PLAS! Ver a mi hermano nalguear a mi mujer me puso como piedra, jaja.
Yo: ¿Verdad que es rico nalguearla?
Jesús: S-síi.
Yo: Pues ya sabes, dale todas las que quieras. Esas nalguitas se hicieron pa’ manosearlas, jaja. ¡PLAS! Y un agarrón de nalga bien duro.
Jesús: ¿En serio?
Yo: Síi, Juli no dice nada, ¿verdad, amor?
Juli: Sí, tú tranquilo, nene.
Jesús: Bu-bueno.
Jesús se animó y le dio un agarrón a la nalga derecha mientras yo tenía agarrada la nalga izquierda. Luego me fui a la sala porque si no, me la cogía ahí mismo, jaja. Ese nuevo juego me tenía enfermo de morbo. No sabía lo que estaba haciendo, solo lo hacía, y ver cómo Juli se dejaba y se animaba me ponía más caliente. Al rato escuché una nalgada y mi verga dio un saltito. Dios, qué rico. Juli es una mujer a la que le encantan las nalgadas; yo vivo dándole nalgadas todo el día y ella encantada. Luego de eso comimos, nos quedamos hablando un rato. Luego me fui a la cama y Juli y Jesús se quedaron en la sala. Al rato viene Juli, cierra la puerta.
Juli: Te pasas.
Yo: Pero te encantó, por eso seguías el juego.
Se montó sobre mí para besarme. Yo le agarraba el culito, ya tenía la verga durísima.
Juli: Me nalgueó bien duro y me apretaba las nalgas a cada rato.
Yo: Y tú encantada.
Juli: Sí, pero ahora lo hará todos los días.
Yo: Déjalo, seguro ahorita se está pajeando pensando en ti.
La comencé a dedear mientras nos besábamos. Luego la desnudé, me desnudé y la penetré en misionero. Ella me abrazaba con sus piernitas mientras yo la embestía: plaf, plaf, plaf, plaf, plaf, plaf. Luego la puse en cuatro, apunté a su culo y lentamente la fui metiendo hasta las bolas. Le di un buen rato por el culo hasta que acabé dentro de ese rico culo. Caímos agotados, nos quedamos dormidos. Juli se fue a trabajar; yo ese día doblaba turno, trabajaba tarde y noche, pues suelo trabajar bastantes horas extra, el dinero nunca cae mal, jaja. Pasé la mañana con Jesús y en la tarde me fui a trabajar. Juli llegó a eso de las 7 y le escribí:
Yo: Amor, ponte algo bien sexy, jaja.
Juli: Jajaja, ay amor, vas a hacer que tu hermano le dé algo, jaja.
Yo: Jajaja, no le dará nada, es joven, ese aguanta, jaja.
Juli: ¿Qué me pongo?
Yo: Ponte el short de licra que usas cuando vas a hacer yoga.
Ese short era como una tanga de licra con ese culote que tenía Juli; le quedaba como una tanguita. Ella lo usaba porque le era más cómodo para yoga.
Juli: Jajajaja, Dios, está bien, me lo pondré.
Yo: Vaya, pues, mantenme informado, jaja.
Juli: Está bien, amor, te amo.
Yo: Te amo.
Seguí trabajando como 3 horas, me tomé un break para descansar y aproveché para ver mi WhatsApp. Veo varios mensajes de Juli:
Juli: Jajaja, tu hermano se quedó loco.
Juli: Ya me tiene las nalgas rojitas de tanto que me ha nalgueado.
Juli: Ahora me las soba y me las aprieta bien rico.
Juli: Ahora estoy caliente y todo es por tu culpa.
Ese último mensaje fue hace 15 minutos. Se me ocurrió algo y le escribí a Jesús:
Yo: Herma, ¿me haces un favorsote?
Jesús: Sí, herma, ¿qué pasó?
Yo: ¿Puedes ir a darle un masaje a Juli? Yo le suelo dar uno cada tanto cuando tiene un día pesado, pero hoy no puedo.
Jesús: Sí, claro, herma, aunque yo no sé.
Yo: Tranquilo, eso es fácil, ella te va indicando cómo se hace. Le dices que se quite todo menos el hilo, la masajeas por la espalda, las piernas, las nalgas, los pies, y luego le dices que se voltee para masajear todo el frente. El aceite para el masaje está en mi closet, al lado de mis perfumes. Que sea un masaje largo. Ve al cuarto, ya te está esperando. Seguiré trabajando.
Rápido le escribí a Juli:
Yo: Pon tu teléfono en una esquina mirando a la cama a grabar. Jesús va a ir a darte un masaje. ¡Rápido!
Juli lo leyó al instante pero no respondió. Respondió Jesús:
Jesús: Ok, herma.
Me quedé ansioso, pero tenía que seguir trabajando. Me puse a trabajar toda la noche. Ya cuando salí del trabajo, miré mi teléfono y tenía varios mensajes de Juli, pero no los quise ver para no irme con la verga dura, jaja. Cuando llegué a casa, me quedé afuera un momento para ver mi WhatsApp:
Juli: Dios, me haces sufrir, ando demasiado caliente.
Juli: Apenas llegues necesito que me cojas.
Juli: Esto me tiene demasiado caliente.
Dios. Entré y Juli se estaba bañando. Me desnudé y entré al baño. Apenas me vio, me comió a besos. Yo la pegué contra la pared y ella levantó sus nalguitas. La penetré bien rico mientras le decía:
Yo: ¿Jesús ya reventó a vergazos estas nalgas, perrita?
Juli: Noo, amor, Dios, qué rico.
Yo: ¿Y por qué?
Juli: No se animó, amor, ufff, así, papi, síii.
Yo: Y tú deseando que te metiera la verga, ¿verdad?
Juli se quedó callada, solo gemía como perra en celo.
Yo: Que respondas, zorra (le jalé el cabello).
Juli: ¡Siiii, papi, síii, quería, ahhhhh!
Escuchar a mi mujer decir eso fue demasiado para mí; me vine al instante con ella. Dios, fue demasiado rico. Nos terminamos de duchar. Ella me pasó el video luego, se fue a trabajar y yo me acosté; tenía demasiado sueño y tenía que trabajar en la tarde otra vez. A eso de las 12 me levanté, ya el almuerzo estaba listo; Jesús cocinó. Le di las gracias por el favor de anoche. Luego me di una ducha, me acordé del video y empecé a verlo. Jesús había entrado y le dijo que yo lo había mandado para hacerle un masaje. Juli sonrió con picardía. Ella se iba a dar la vuelta, pero Jesús le dijo que se desnudara, que solo se quedara con el hilo puesto. Jesús fue a buscar el aceite. Juli se levantó y se desnudó ante la atenta mirada de Jesús; le mostraba sus tetas por primera vez. Luego Juli se acostó boca abajo. Jesús se puso a un costado y yo podía ver todo a la perfección. Juli le iba indicando cómo hacerlo. Luego Jesús se animó a masajear el culito de Juli por un largo rato: le abría los cachetes, se los apretaba, metía la mano entre sus nalguitas. Me imagino que se le veía todo el ano por el hilo que usaba; me imagino que pasaba sus dedos por alrededor de ese ano delicioso. Luego de un buen rato, le dijo que se pusiera boca arriba. Juli, ya excitada, se puso boca arriba. Jesús empezó a masajear su abdomen, luego sus tetas: se las agarraba y apretaba. Juli le indicaba cómo le gustaba, le pasaba los dedos por los pezones, bajaba a su vientre, muy cerca de su vagina pero no se animaba a tocarla. Así por otro buen rato hasta que Juli le dijo que ya estaba muy relajada. Pude ver la gran erección de Jesús, que se fue rápido a su cuarto, seguramente a pajearse. Juli se abrió ante la cámara y empezó a dedearse. Dios, cómo me puso caliente eso. Me pajé ahí mismo en el baño, eyaculé viendo eso. Luego me vestí y me fui a trabajar. En la noche llegué a eso de las 8. Juli estaba haciendo la cena, estaba con una braga de seda divina que le cubría la mitad de esas nalguitas y si caminaba mucho se le subía, dejando sus nalguitas a la vista. Así estaba Dios y Jesús ahí viéndole todo el culo, que lo tenía algo rojo, me imagino que de tanta nalgada, jaja. Le di una buena a la nalga izquierda y le di un beso. Me fui a duchar. Luego comimos, hablamos un poco. Luego nos fuimos a nuestros cuartos y yo me cogí bien duro a Juli esa noche. Luego de 3 días en lo mismo, me tocaba doblar turno y luego día de descanso. Ese día me fui en la tarde a eso de las 7; ya sabía que Juli estaba llegando. Le envié un WhatsApp:
Yo: Amor.
Juli: Dime, amor.
Yo: ¿Ya llegaste?
Juli: Sí, acabo de salir de ducharme.
Yo: Perfecto, solo ponte un hilo y una blusita corta.
Juli: Ay, amor, jajaja.
Yo: Vaya y hazme caso.
Juli: Está bien, amor, pero recuerda que esto es tu idea.
Juli se puso un microhilo que solo usaba cuando teníamos algunos días sin sexo por cuestiones de trabajo, cansancio o estar peleados. Con ese microhilo me jodía todo, jaja. Me mandó una foto con una blusa corta blanca que se le transparentaban los pezones. Dios, se veía divina, me la quería coger, jaja. Pasaron unas horas y Juli me escribió:
Juli: Dios, tu hermano está como loco, jaja, no me suelta las nalgas, jajaja.
Juli: Voy a ver películas con él en el cuarto y me acostaré boca abajo, jajaja.
Yo: Pon la cámara antes de que Jesús entre al cuarto.
Juli: Ok, ok, amor. Su hermano me nalguea muy rico.
Dios, eso me excitó mucho y se me ocurrió algo. Le mandé un mensaje a Jesús:
Yo: Herma, ¿estás con Juli?
Jesús: Sí, herma, estamos viendo una película.
Yo: Ah, debe estar boca abajo, siempre ve películas así. Mándame una foto de ese culito, que tengo ganas de verlo.
Jesús obedeció y le tomó una foto a ese culito.
Yo: Pero pendejo, agarra una nalga, así se ve más rico.
Jesús me mandó otra foto agarrándole una nalga bien duro.
Yo: Ufff, esa mujer mía sí tiene un culote, ¿verdad?
Jesús: Sí, hermano.
Yo: A ver ese anito.
Jesús: ¿No se molestará?
Yo: Carajo, sí, aquí mando yo, ella solo obedece. Ábrele los cachetes de la nalga con una mano y le tomas foto.
Jesús tardó unos minutos y me mandó una foto de él abriéndole las nalguitas con una mano y mostrando ese ano rico, pero tapado por el hilito fino, y abajo su vagina babando. Dios, qué rico.
Yo: ¡Pendejo! Tenías que hacerlo a un lado el hilo, jajaja. Otra vez.
Tardó otros minutos y me mandó la foto de ese ano rico.
Yo: Ufff, qué rico, ya quiero llegar para partirlo.
Jesús no respondió, pero sabía que con decir algo más prácticamente le entregaba a mi mujer. Ni siquiera lo pensé y le dije:
Yo: ¿Quieres partirla tú también?
Jesús: No sé, ¿ella querrá?
Yo: ¿Quieres o no, pendejo?
Jesús: Sí, quiero.
Yo: Pon este audio en alta voz: “Amor, ponte a mamar verga”.
Jesús lo reprodujo y no respondió más. No miré más el teléfono por toda la noche. Salí de trabajar y llegué a casa. Miré mi teléfono: Juli no me había escrito. Juli ese día no trabajaba. Ella estaba desnuda durmiendo, me dejó el teléfono al lado. Me pasé el video, me metí al baño y me puse mis audífonos. Empecé a verlo: Juli semidesnuda con mi hermano en el cuarto. Pusieron la película, Juli se puso boca abajo y Jesús no tardó en agarrarle las nalguitas. En eso le escribí yo y empezó a hacer las fotos. Veo cómo Juli se muerde los labios cuando Jesús le abre las nalguitas. Luego escucho mi nota de voz y Juli se ríe pícaramente, se da la vuelta, se pone entre las piernas de Jesús, lo mira y le saca la verga del short. Empieza a mamársela. Dios, ya me estaba pajeando. Se la mamó 10 minutos. Luego se levantó, se desnudó; Jesús también. La acostó boca abajo y pegó su cara a esas nalguitas para comerle la vagina y el culo. Luego la puso en cuatro y la penetró bien rico. Luego se la sacó y le dio por el culo. Dios, ver cómo mi hermano usaba a mi mujer como una puta me volvía loco. Se la cogió 3 veces esa noche mientras se abrazaban, se besaban, se mamaban todo. Dios, qué rico. Yo eyaculé dos veces. Me acosté, ya tenía demasiado sueño. Abracé a mi mujer y me levanté a eso de las 12 porque Juli me la estaba mamando bien rico. Luego la acosté boca arriba, la penetré mientras me abrazaba con sus piernitas y le decía de todo:
Yo: Me encanta lo zorra que eres.
Yo: Cómo gemías con la verga de mi hermano.
Yo: Ahora serás nuestra puta.
Yo: Te vamos a coger todo el tiempo.
No aguantamos más y me vine dentro de ella. Ya más calmados, hablamos:
Yo: Dios, me encantó cómo te cogieron, ¿y a ti?
Juli: Fue muy rico, pero creo que más me gusta cuando me ordenas y me tratas así como si fueras mi amo. Eso me calienta demasiado.
Yo: ¿Ah, sí? Pues vaya a darle una mamada a mi hermano. Vamos, perra, mueve ese culo (PLAS).
Juli sonrió pícaramente y así desnuda se fue a buscar a Jesús. Yo me di una ducha, me puse un short nada más y salí. Jesús estaba en la sala mientras Juli le daba una buena mamada.
Yo: Buenas, buenas, herma. Empezando bien el día, ¿no? Jaja.
Jesús: Jaja, síi.
Yo: Ya me contaron que la pasaste muy bien anoche, ¿no, tigre? Jajaja.
Jesús: Jajaja, gracias, herma.
Yo: No hay por qué, herma. Para eso es esa zorra, pa’ usarla, ¿verdad, amor?
Juli se sacó la verga de mi hermano de la boca y dijo:
Juli: Sí, amor.
Yo: Ves, así que úsala todo lo que quieras, no te va a decir que no.
Jesús: Gracias, herma, eres el mejor.
Yo: Jajaja, lo sé.
Me fui a tomar café, luego me senté en el sofá individual viendo cómo Juli le tragaba la verga a mi hermano hasta que este eyaculó en su boca y se lo tragó todo. Le limpió la verga con su boca.
Juli: Qué rico. Me iré a duchar, ya vengo, amores.
Juli se fue a duchar, Jesús se fue a su cuarto. Al rato llegó Juli en hilos nada más, se puso a cocinar el almuerzo. Yo le di un par de nalgadas y Jesús también. Comimos y luego de comer, Jesús me dice bajito, pues Juli estaba cerca:
Jesús: Hey, herma, ¿será que puedo llevarme a Juli al cuarto?
Y yo le digo duro:
Yo: ¿Y para qué me preguntas? ¿Eres tonto o qué, jaja? Tú solo agrárrala y llévatela, dale verga todo lo que quieras a esa perra. No me preguntes, pero si me dan ganas me uniré yo, no estoy pa’ esperar.
Jesús: Ah, bueno, listo, herma.
Juli sonreía viéndome; esa mujer gozaba y yo también. Jesús la agarró del brazo y se la llevó al cuarto. No tardé en escuchar gemidos y el plaf, plaf, plaf, plaf, plaf por 3 horas. Luego la agarré yo y le di 2 horas más. En la noche se puso a hacer la cena. Luego de comer, nos la cogimos los dos en la sala: a veces yo por el culo y otras veces Jesús, como hasta las 2 a.m. Nos acostamos a dormir. Juli se fue a trabajar luego. Yo esa semana trabajaba de noche, así que me quedé todo el día en casa. A las 7 me fui a trabajar y cuando me voy, Juli venía llegando y le digo:
Yo: Te van a reventar a vergazos, jaja.
Juli: Qué rico.
Me agarró la verga y siguió para la casa. Yo llegué al trabajo y me puse a trabajar. Esa semana doble turno 3 veces desde las 7 hasta las 12 a.m. Juli grababa o le decía a Jesús que la grabara mamándole la verga o cogiendo o dándole por el culo, y ellos me lo mandaban. Y así era nuestra vida por 8 meses, donde ya mi hermano tenía sus permisos, ya tenía 21, empezó a trabajar y le había salido una gran oportunidad de trabajo en otra ciudad, por lo que se independizó. Ya ha pasado un tiempo; cada tanto viene y se coge a mi mujer. Actualmente tengo un hijo; sé que es mío, pues en ese entonces Jesús no había venido en meses. Espero les haya gustado.
¿Te gustó este relato? descubre más literatura erótica gratis en nuestra página principal.
