Mi fantasía con la hermana(enfermera) de mi amigo, de fantasía a realidad
Este pequeño relato es pues siempre he tenido la fantasía de estar con una enfermera.
Todo comenzó desde que conocí a la hermana de mi amigo. Cuando ella se iba a trabajar los fines de semana, dejaba sus prendas que se cambiaba, ya que no radicaba ahí y solo trabajaba esos días.
Mi amigo y yo tomábamos tranquilamente y a veces nos amanecíamos. Su mamá al otro día se iba al mercado y a misa, de tal manera que la casa solo quedaba con mi amigo y yo. Cuando su mamá se iba, mi amigo estaba tomado y ahí aproveché, sin querer, para entrar al cuarto donde su hermana tenía la ropa que se quitaba: mallas blancas de enfermera transparentes, calzones o bikinis normales pero de encaje blancos. En su maleta traía cacheteros que se quitaba cuando llegaba; los olía y aún con ese olor vaginal me prendían. Fueron varias ocasiones que olía su ropa íntima que traía cuando llegaba: cacheteros y dos veces tangas con su esencia. En su maleta traía varios bikinis para cambiarse cuando trabajaba. Ya era una obsesión de cada 8 días hacer eso. Yo, sin querer, sacaba la ropa interior que traía de más. Tengo varias fotos de lo que traía en su maleta.
Un día, menos pensado, ella tuvo un accidente y mi amigo estaba perdido de borracho. Su mamá se había ido a sus cosas cotidianas de domingo. No me percaté que ella había llegado, teniendo su ropa interior afuera. Ella estaba casada, pero años atrás, cuando nos conocimos, hubo algo de química. Como vivía fuera, era muy poca la relación que había, pero tenía su WhatsApp. Un día, sin querer, le mandé mensaje y conversamos. Le dije: “Lástima que andas fuera, lástima que ya tengo pareja porque sí eres de mi agrado”.
Total, que ella llegó y no me percaté. Me cachó en su cuarto con su ropa interior afuera. Se quedó en shock y dijo: “¿Qué pasa aquí?”. Con el alcohol que traía, yo le dije: “Es que me encantas y fantaseo con tu ropa interior”. Al momento se enojó y casi me quería golpear, pero la tranquilicé pidiendo disculpas y me las aceptó.
“Eso me hubieras dicho que querías algo más y no andar revisando mis cosas”. “Es que no pensé que me hicieras caso”. “¡Qué valor el tuyo para hacer esto! Te puedes salir, me voy a cambiar”. Bromeando le dije: “Te ayudo”, y soltó la carcajada. Dijo: “Andas tomado”. “Si puedo, ¿me dejas?”. “Sí, puedes, sí”.
Mi mayor deseo se estaba cumpliendo. Me dijo: “Me cambiaré el pantalón y la bata”. Al quitársela, traía un bra de encaje blanco que se le notaban los pezones parados, una malla transparente blanca y un cachetero encajado en sus labios. Tuve una erección al verla que se reventaba. Me dijo: “Solo mira por hoy, porque tengo el tiempo corto”. La besé y me abrazó. Le llevé la mano a sus labios y estaba empapada. “No tengo mucho tiempo, me vas a mandar caliente”. La volví a besar y nos desnudamos. La puse empinada en la cama y la penetré: biscochito rasurada, rosadito. La seguí bombeando y me dijo: “Apúrale, ya termina, ya tendremos tiempo después”.
Terminé y ella también eyaculó. Nos limpiamos rápido, se cambió todo y dijo: “No lo vuelvas a hacer a escondidas. Cuando llegue —llegaba un día antes—, avísame y nos vemos en otro lado”.
Cada 8 días que llegaba, nos veíamos antes de llegar a la casa de mi amigo y nos íbamos al hotel. Traía ropa sexy de transparencias que me excitaba demasiado. Dos años nos vimos a darle duro. Se acabó cuando ella se embarazó; dijo que quería respetar a su pareja. Solo quedaron recuerdos.
Espero y les haya gustado mi fantasía hecha realidad.
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Es divino sentirse deseada !! Y más ver al hombre con la verga dura muriendo de ganas por partirte.
La hermana de tu amigo, sucumbió al verte. La entiendo, yo también caigo rendida.
Rico relato.
Que bueno que te haya gustado este exitante relato Belu