Mi cuarta vez: El cuarteto inesperado

Mi relato anterior quedó cortado. Quizá no aguantaba tanto texto y por lo mismo voy a intentar resumir mis relatos.

Mi tercera vez, cuando ya Daniel eyaculó en mi interior y Pedro me preguntaba en donde se iba, yo con la calentura le respondí que eyaculara en mi, que no lo sacara. Pedro comenzó muy fuerte a penetrar. Me comenzó a besar y su cuerpo comenzó a soltar su semen en mi. Yo lo abracé con mis piernas gimiendo de placer.

Yo: hay, hay, hay.- Cada vez que eyaculaba se me salía un hay. No podía evitarlo.

Pedro: Ahhh. Estoy muerto, ya no puedo más. – Mientras se apoyaba en mi cuerpo y aún dentro de mi.

Yo: Pedro, pesas mucho, me duele mis piernas y mi poto (trasero). – Recuerdo que le dije poto.

Daniel: Tremenda culeada que nos mandamos. Héctor que estás rico. Lo pasé excelente con uds. Me voy a bañar y a dormir.

Pedro: Espérame Héctor, me salgo altiro. – Ese altiro demoró varios minutos.

Comencé a sentir como se iba debilitando su pene que aun tenía adentro y me provocaba una sensación de haber cumplido con una misión. Fui capaz de hacr eyacular a esos dos hombres calientes con mi trasero. Yo también los dejé agotados.

Se ducharon y se acostaron a mi lado. Yo, me quedé dormido y con mi trasero con restos de semen. Estaba tan molido que esperé al siguiente día para ducharme e irme a casa.

Así concluye mi tercera aventura.

MI CUARTA VEZ.

Después de este encuentro que terminó en trio, anduve con una sonrisa de oreja a oreja. Me sentía satisfecho sexualmente. Llegué en la mañana a mi casa ese día y como no había nadie, aproveché de ducharme y salir a la universidad. Perdí las primeras clases, pero mis compañeros me prestaron las materias que me perdí y me las explicaron.

Mientras estaba en clases, me comenzaron a llegar mensajes de texto de Pedro, que me preguntaba como estaba y como estaba mi trasero. Yo me reía y le respondía que mal, adolorido por su culpa y la de Daniel. Me pregunta cuando nos veríamos de nuevo porque lo tenía caliente. Yo le dije directamente que necesitaba esperar. Tenía ganas de verlo, pero mi cuerpo, mi trasero, necesita reponerse. Sentía puntadas constantes después de esa noche brutal que tuve con ellos. Pedro pensó que era mentira, pero le dije que era en serio, necesitaba descansar, porque aunque estaba caliente, me dolía mucho. Entonces quedamos que nos veríamos el sábado subsiguiente.

Cuando faltaban un par de días para que llegara ese sábado, Pedro me dice que haría un carrete (fiesta) con varios amigos.

Yo: No estás preparando una partusa conmigo verdad?

Pedro: jajajajaj, nada de eso, solo es un carrete en que vienen amigos y algunos con sus parejas.

Yo: Me da vergüenza, pero yap, voy a cumplir mi palabra de ir. – Recuerdo que no tenía muchas ganas de conocer a más gente del ambiente, me pasaba el rollo de que podría toparme con alguien conocido dentro del clóset como yo.

Llegó ese día. Nos juntamos fuera de su edificio y subimos. Estaba solo, aún no había llegado nadie y para mi fue mejor. Me daba lata tener que saludar a Daniel. Siempre me pasaba rollos por todo. Cuando cierra la puerta, Pedro me da un beso profundo el cual yo le respondí. Tenía sus manos en mis caderas y yo lo abracé por la espalda. Me dice que la gente está por llegar, ya que habían pasado a comprar a una botillería cercana.

Habrán pasado 15 minutos y se sienten las llaves de la puerta de acceso. Era Daniel y varias personas más que llegaban con muchas cosas. Yo creo que como les pasaba mi trasero no me pedían dinero jojojo.

Daniel: Hola Héctor, cómo estás?. Les presento a Héctor. Es la pareja de Pedro. – Dijo que era pareja.- O me equivoco?.

Yo: Hola cómo están? .- Y saludé sin decir nada de lo de pareja, porque la verdad, no es lo que andaba buscando.

Daniel: Pedro, compramos de todo, incluso condones para más tarde.- Y se mató de la risa, pero de esa burlesca.

Pedro: Eres abusivo Daniel. Te pasas con tus bromas. Ya, no hagas caso Héctor.

Yo quedé con cara de póker. Era súper malo para responder. Sobre todo cuando me sentía jerárquicamente más abajo de ellos por edad, por estar rodeado de sus amigos y por que además me cogieron. De todas formas, algunos de sus amigos se rieron, otros no.

Recuerdo que llegaron más personas, y partimos al quincho que tenía el edificio. Yo estaba tranquilo ya que era un lugar apartado de los demás departamentos. Entonces, comenzamos a tomar alcohol, yo piscola y esa vez tomé mucho, para soltarme. Conversé con varias personas simpáticas. Noté que 2 personas me miraron mucho, un hombre de unos 50 años, y otro de 40 aproximadamente. Ellos estaban sin pareja y quizá Pedro les había contado algo de lo nuestro, ya que ellos se contaban de todo. Pedro me incluyó en un grupo, en donde estaban estas personas que les comento y un tipo muy expresivo o loca sin ofender, el cual venía con su pareja que estaba conversando en otro lado.

Tiraban la talla (hacían bromas) y se reían de ciertas cosas. Yo me quedé conversando con el señor de 50 años sobre nuestras vidas y el me contaba que era amigo de Daniel de la infancia y que Pedro se había hecho amigo de él hace ya varios años. Yo asentía a sus historias. Me contó que estaba solo y que le gustaba eso. En fin, algunos se pusieron a bailar y llegaron las 2:00 am y se acabó el tiempo del carrete. Algunos se fueron y otros se quedaron. Los que nos quedamos nos fuimos al departamento a seguir compartiendo pero con volumen bajo para no molestar a los otros propietarios.

Se sentaron todos en los sillones y como no quedaba espacio, otra persona y yo en la mesa.

Pedro: Ven Héctor, siéntate conmigo.- haciendo la seña de que me sentara en sus piernas.

Yo tragué saliva y como no quería quedar de pesado, fui para allá y me senté sobre una de sus piernas. Él me abrazo y seguían hablando y algunos fumando. Otra pareja también se retiró y fuimos quedando menos. Yo ya esperaba que se fueran todos para quedar solo con Pedro y quizá con Daniel. Me interesaba Pedro la verdad. Se iban desocupando sillones pero nunca me salí de la pierna de Pedro. Él se iba acomodando de vez en cuando hasta que uno de mis glúteos quedó sobre su entre pierna. Se sentía dura y yo me hacía el tonto, como que no me daba cuenta.

Eran como las 3:00am y quedamos Pedro, Daniel, el señor de 50 años que no recuerdo su nombre (le vamos a poner Ignacio) y otro amigo más de Pedro, que estaba dormido en el sillón, ya que había tomado mucho.

Pedro: Yo me voy a acostar, Héctor vamos?

Yo: si, vamos, también ya estoy cansado.

Daniel: Ignacio duerme en mi dormitorio, yo dormiré con Héctor también.

Ignacio: La pasan bien uds parece. Qué envidia, yo hace más de un año solo.

Yo: Dormiré con Pedro, solo con él.

Pedro: Ya, váyanse para otro lado.

Entonces quedamos así, Pedro conmigo en su cama. Daniel e Ignacio en la otra y el otro invitado en el sillón.

Pedro cerró la puerta y yo entré al baño a ducharme. Pedro me sigue y nos bañamos juntos mientras el me lavaba entero, por todos lados, mi trasero y ano, mi pene, piernas, todo. Yo le lavaba su pene con jabón. Entre esos masajes ya los dos estábamos a full de excitados y Pedro me dice:

Pedro: Quién te cogió más rico, Daniel o yo.

Yo: Tú, la tienes más rica.

Me bajo a chupar su pene grande que tenía. estuve mucho rato en eso hasta que suena un golpe en la puerta del baño.

Daniel: Llevan mucho rato duchándose, la cuenta no se paga sola.- Y soltó una risa.

Pedro decía que payaso es Daniel. Vino a puro molestar. Quiere acostarse contigo de nuevo o no vendría para acá. Yo no dije nada y salimos de la ducha. Cuando me dispongo a lavar mis dientes Pedro se pone detrás de mi, me quita la toalla y comienza su juego de dedos. Yo recuerdo que suspiré y cerré los ojos con pasta de dientes en la boca. Me tuve que agachar para enjuagarme y Pedro aprovecho de meter el dedo completo. Yo comencé a agarrar sus testículos y pene que estaba erecto mientras me termino de enjuagar con la otra mano. Súper incómodo, pero rico. Me seco con la toalla y Pedro me besa. Me tuvo así harto rato, beso en la boca y dedo en mi trasero. Yo en el clímax sintiendo su pene en la parte superior de mi trasero.

Cuando salimos del baño, nos tiramos en la cama a tener sexo. Me besó mi trasero, yo chupé su pene erecto. Nos volvimos a besar y mi trasero ya pedía su pene grande entrar en mi. Pedro me pone de lado y comienza a empujar. Me untó vaselina y presionó. El dolor intenso me hizo salirme un poco, dejándome una parte de su pene adentro. Sentía la forma de su pene, y sentía que solo la cabeza estaba adentro. Le dije que parara un poco, que necesitaba acostumbrarme. Pero el seguía metiendo muy despacio su pene. Me tenía abrazado con fuerza, por lo cual dependía de él el ritmo. Sentía que me rajaba nuevamente mientras me hacía marcas en el cuello con sus labios. Eso me terminó excitando aún más, dejando pasar su tronco aún más. Comencé a tocar su pene para saber cuánto le quedaba por entrar. Le faltaba harto. Y con mi mano tocando su pene, comencé a agarrarle los testículos, masajeándoselos. El decía “que rico, agárrame los cocos” y de pronto, no aguantó y me penetró de una. Yo me elevé por el dolor, seguía bajo sus brazos. Me dolía mucho, con su pene siempre me costó comenzar, era muy ancho. Y cuando entra, en vez de dejarme descansar, lo saca. Eso me hizo gemir con un ohhh!.

Siguió así, penetrándome de cucharita, con una pierna mía entre uno de sus brazos para mantenerme abierto. Cuando llevaba unos minutos así, entre que se iba y no se iba, tocan la puerta.

Daniel: Están metiendo mucho ruido, dejen dormir.- Y se escuchaba como se reía.

Pedro me dice “qué pendejo es este Daniel”. Creo que yo estaba con los ojos en blanco y quería que no se detuviera de penetrarme, estaba tan rico lo que me hacía que no quería perder la dilatación para poder seguir gozando su pene.

Seguimos y me pone boca abajo y me monta abriéndome las piernas con sus piernas. Me lo metió todo y lo dejó así. Los gemidos ahogados que dábamos para que no escuchara Daniel igual retumbaban por el dormitorio, obviamente se escuchaba hacia afuera. Después me puso arriba de él, abrasando mi espalda y cuello mientras to estaba sentado en su pene. Se movía mucho, y comenzaba a sentir que me quemaba su mete y saca.

Mientras estábamos así, abren la puerta. Daniel entra al dormitorio.

Daniel: Voy a buscar algo al baño, permiso.- Se veía todo el espectáculo.

Pedro seguía penetrándome sin parar, ahora mas lento, seguíamos en la misma posición Daniel sale del baño y siento que cierra la puerta, pero miro hacia atrás, y lo veo de pie junto a otra persona, que era Ignacio. Yo dentro de mi excitación, igual pude pensar que ya se estaba sobrepasando la situación. Me querían compartir con todos sus amigos pensé. Y me quise salir, pero Pedro no me dejó. Yo comencé a hacer fuerza y Pedro me dice que tranquilo, que solo me dedicara a gozar.

No continué resistiéndome y siento que me tocan las nalgas y la espalda. No se quién tocó quien, o tocaron todo los dos, pero sentía que me tocaban el ano con el pene de Pedro adentro, las piernas, mis testículos Mucho rato así. Veo a Daniel a un costado mio con su pene erecto y me lo acerca. Me lo pone en la cara y yo comienzo a chuparlo. Mientras aún juegan con mi trasero y me besan las nalgas. Yo me movía para todos lados de excitación. Pero la verdad, me pesaba el pensamiento de que querían convertirme en un prostituto o algo así y me comencé a apagar.

De pronto, siento que se suben a la cama y me apoyan un pene para penetrarme mientras Pedro me penetra. Ahí yo salté y me salí rápido y dije no.

Yo: No!, eso no. Pedro, dile que no por favor.

Pedro: Ya, tranquilo. Ignacio, respetemos los límites de Héctor. – Esta vez lo dijo en serio.

Yo: Pucha que la embarran, se murió el momento.

Daniel: discúlpanos, pensamos que te gustaba.

Los mismo dijo Ignacio, no quería incomodar, que el pensaba que me gustaría. Mientras Daniel me dice que la idea es que todos la pasáramos bien, y me hablaba de respeto, etc etc etc.

Recuerdo que yo estaba sentado con las piernas sobre la cama, Pedro acostado, Daniel parado en el piso a un costado de la cama, e Ignacio a los pies de esta.

Pedro me dice que no me enoje, que no harían nada que yo no quisiera. Yo les dije que por qué invitaban sin antes preguntarme y Daniel me dice que pensaba que así me exitaría más, como una sorpresa. Ignacio no decía nada, estaba incómodo. Daniel dice:

Daniel: Ignacio está pasando por un mal momento y quisimos que participara para darle un momento de alegría.

Yo en mi inocencia que me quedaba me quedé pensando y Pedro me agarra y me da un beso. Yo le correspondí ese beso, quedamos de lado abrazádos mientras los otros dos ya se acomodaban en la cama. Pedro solo me daba besos y los otros me tocaban por todos lados, pero sin meter dedo.

Pedro se hace a un rincón de la cama y me arrastra con él mientras nos besábamos, Ignacio se acuesta detrás de mi haciendome cariño en mi espalda y glúteos. Después se apega a mi espalda y siento su pene. Se lo toqué con una mano y lo tenía un poco mas grande que el de Daniel, pero también bastante curvo. Se comienza a acomodar para penetrarme y lo logra. Entra despacio, pero sin detenerse. Además que Pedro ya me había penetrado suficiente como para dejarme algo abierto. Ignacio, un hombre de unos 50 años me está penetrando mientras Pedro me besaba y Daniel tocándome mi pene y ano intentando meter un dedo mientras era penetrado. Una locura.

Después de unos 5 minutos así, siento que Ignacio, que se dedicó a penetrarme rápido comienza a eyacular. Yo aguanté sus embestidas mientras Pedro me seguía besando y tocándome el paquete. Daniel me seguía tocando el paquete y ano. Mientras me eyaculan Pedro comienza a masturbarme y me fui inmediatamente.

Ignacio se levantó y se fue a fuera de la habitación. Daniel se pone atrás mío, en la misma posición y comienza a penetrarme. Yo estaba agotado. Ahora solo me dolía mi ano. Ya me había ido y sentía como me raspaban a pesar de que el semen de Ignacio funcionaba como lubricante. Yo le dije que se apurara porque me dolía. Ignacio me decía que si, que se iba, y se comenzó a ir en mi. Me pregunté que en qué momento acepté estar en esta situación, tan utilizado. Quería sexo, pero no de esta forma. Todos contra mi, poca seguridad. La calentura me había ganado.

Después Pedro me dice. Me toca a mi. Me pone en 4 patas y me lo mete de una. Yo no estaba gimiendo, estaba soportando tremendo pene. Sentía nuevamente como me rajaba y ahora era fuerte. Me paró y me puso contra la puerta del baño. Me llegó a levantar mientras yo me afirmaba de de la puerta. Me comencé a calentar de nuevo y sentí que entró un poco más, lo que faltaba quizá. Fue sexo salvaje. En eso eyacula muy fuerte. quedamos de pie y me llevó a la cama sin salirse de mi. Yo me quería lavar, me sentía muy extraño adentro. Pensé que era todo el semen que me habían echado.

Nos tiramos en la cama y a los minutos siento como sale su pene completamente. Me paré rápido y me fui a lavar. Ahí noto que me rmpieron un poco. Tenía sangre, me asusté y apenas pude limpiar todo el semen de mi interior porque estaba muy adolorido, dañado. Me meto a la ducha y me dije. Me voy. La próxima serán 4, 5, 6. Me voy.

Salgo del dormitorio y me visto. Sentía que caminaba mal. Le digo a Pedro que me voy y el intenta de que no me vaya, pero me fui.

Posterior a este suceso me vi en varias oportunidades más con Pedro, pero a veces estaba Daniel y yo le decía que esas eran las primeras y últimas de esa forma. Cómo les comenté en un relato anterior, también nos hicimos los respectivos exámenes que salieron buenos, pero de apoco, me alejé de Pedro. Me insistió mucho en un comienzo, pero después le dije que no más. Y terminó ese ciclo con él.

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gustav123
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