Mi comadre, golosas por el sexo anal
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Que tal amig@s, saludos cordiales.
Está historia real, es de mi comadre y yo, la conozco hace más o menos 30 años, desde que la conocí, me llamó la atención.
Sus nalguitas, sus pechos bonitos y sus pantorrillas que invitan a besarlas.
Desde un principio, me imaginaba tenerla en la cama.
Ella supo, que a mi me gustaban que usarán zapatillas y me proboboca cada que llegaba a mi casa.
Una tarde, paso a mi despacho, llegó luciendo unas mules con tacon17 centímetros de alto, sus pantorrillas lucían extraordinarias, exitantes.
Platicamos un rato y le comenté, qué sus pies y pantorrillas se veían hermosos, se me antojaban para darles una buena mamada.
Me hinqué y empecé a besar sus deliciosos pies, elle si hincó en el sillón para que le pudiera mamar el culito.
En eso estábamos, cuando mi secretaria entró, se llevó a mi comadre al baño, pues su hija, mi ahijada llegó que acordaron de verse ahí.
Ese primer intento estubo sabroso, pues sus pies, están divinos y eso me exita.
Quien pagó los platos rotos, fue mi secretaria, a la hora de salida, cuando fue a despedirse, traía la verga bien dura, parada como de palo.
Le subí la falda, le quité la blusa, le empecé a mamar las tetas y sin preguntar, se la deje ir.
Estaba demasiado exitado, mi Secre solo decía, jefe hasta dentro, me gusta como me coje, así jefe aaahhhh qué delicia de verga tiene, más jefe aaahhhh, déjeme su leche acá en mis tetas. Si, así, calientita, rica, aaaahh.
Me quedé con ganas de comerme a mi comadre, unos días después, calculando qué su marido, no estubieramos en casa, pasé con ka intención de embrocarla en el comedor.
De suerte y cuando llegue su marido se acababa de ir, manos a la obra y empezamos, la empecé a besar, a bajar el short, me saqué la verga y se prendió a darle una muy buena mamada.
La subí al comedor, le puse salibita y se la fui metiendo poco a poco por el culito, gritaba pero pedía más, aayyy me duele, despacio, aaaayyy la tienes muy gruesa, me gusta.
Empezó a sentirla, empezó a disfrutar, empezó a moverse más cachonda, el sudor escurria por sus caderas y le pasaba mi lengua por su espalda y al mismo tiempo empujaba con todo y se oía el golpe de mis testículo con sus nalguitas.
La mesa se quebró, pero nunca se salió mi verga y ella se movía con más fuerza, hasta se orinó de tan exitada.
Nos fuimos a bañar y en el baño se prendió a mamarme la verga, hasta que me sacó la última gota de leche, una sensación super rica, como se siente que te vas quedando vacío.
