Mi amigo del pasado me coge en el auto

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¿Como están? Una vez su amiga Cindy por acá y después de mi experiencia lésbica con la deliciosa Carolina, les vengo a contar un relato mas de esos cachondos que me han paso en mi vida.

Pasaron unos dos después del encuentro con Carolina y fue cuando me encontré en un a tienda a un viejo conocido con el que tuve sexo ahí por mis veintitantos años, su nombre no lo recuerdo, su apodo era el Alfa.

Alfa era el líder en aquellos años de varios jovenes que nos juntábamos con el, recuerdo que el tenia 35 años en es apoca cuando me hizo suya en una borrachera, un tipo alto, blanco, de cabello cano y una cara de mal humorado que apantallaba a cualquiera, tal vez era eso lo que me agradaba.

A: Cindy, eres tu?

C: Ah, hola como estas, hace tiempo!

A: Caray, tantos años y que bien te ves eh!

C: Hay gracias, tu también no has cambiado mucho eh!

A: Que haces por acá?

C: Andaba trabajando y pase por un agua y tu?

A: Pues por un six, ya lo amerita!

El no había cambiado nada, seguía con esa cara, su actitud, su físico, realmente me hizo recordar viejas épocas cuando estaba con su palomilla.

Platicamos un rato fuera de la tienda, entonces me dio una cerveza la cual por cortesía acepte y fue entonces que el me invito a tomar, yo me negué no por que no quisiera si no por la hora y el trabajo.

A: Andale, vamos a la capilla o ahí por las torres, donde tomábamos antes

C: Es que debo completar mi cuota, no es mal plan, pero si me urge el dinero.

A: Mhm, que mal, era hablar con un viejo amigo, anda solo una cerveza y vamos en tu carro!

C: A que caray, mm bueno esta bien, pero tu manejas, yo voy de copiloto vale.

Alfa emocionado se puso a manejar hacia Vallejo, no s porque razón, ene l camino íbamos hablando del pasado, hasta que después de media hora manejando, se detuvo cerca de las vías del tren que pasa por ahí, en una calle sola.

C: ¿Que hacemos aquí? Porque te detienes?

A: Tranquila, ¡quiero privacidad!

C: ¿Privacidad para qué?

A: Para recordar viejos tiempos!

Sin decir más comenzó a besarme y toquetearme, yo me sorprendí, me quede inmóvil como en shock, su lengua se entrelazaba con la mía, sus manos acariciaban mis muslos y mis rodillas subiendo por mi abdomen y hasta apretar mis tetas, Alfa sabia tocar y trabajar bien, por eso cogi con el hace años, pero la verdad no me esperaba esto.

Como adolescente resignada, cerraba mis ojos y gemía del placer, de la excitación y de la confusión que surgía en ese momento, no sé qué me pasaba, ¡pero quería ser poseída por ese hombre!

A: ¡Sigues igual de rica!!! Como desperdiciar esta oportunidad!

Mientras me decía eso me despojaba la blusa dejando mis tetas al aire, las cuales como si de un bebe se tratara empezó a devorar con gran intensidad, yo le apretaba la cabeza, no quería que me dejara de morder, lamer y succionar, me tenía suspirando y jadeando, sus manos lentamente entraban debajo de mi falda de mezclilla y sus dedos empezaban a palpar por encima de mi tanga.

C: uhm, que rico!!

A: Sigues igual de caliente!

Alfa se quitó la camisa y me encanto su torso, pese a que ya habíamos pasado años, continuaba igual, un poco graso pero marcado, se veía que de joven era buenísimo, reclino el asiento y empezó a besarme las piernas con suavidad, mientras sus manos jugaban mis pechos.

A: ¡Que piernas! ¡Que tetas!, estas mejor que hace años nena!

C. Ah!! Chúpamela por favor!

Alfa me despojo de la tanga y comenzó a sobar mis labios vaginales, sus dedos empezaron a palpar mi vagina depilada, apretaba mi clítoris con maestría, me tenía gimiendo, me retorcía como un gusano, eran ya tres dedos dentro de mi concha y gimiendo suplicaba ser poseída por él.

A: ¡Que hermosa pucha!

C: ¡Por favor, cómetela!

No se si era porque solo estaba teniendo sexo con Carolina, pero esas manos de hombre ya me hacia falta, llevaba ya meses sin recibir verga por esa razón permití lo que el maduro malvado, me estaba haciendo.

Alfa se agacho y empezó a devorar mi cuca, la succionaba, metía su lengua para enrollarla dentro, me lamia como gato limpiándose, recorría desde mi culito hasta mi clítoris, sus dedos también acompañaron esa acción, estaba súper caliente, ¡el maduro me estaba sacando un rico orgasmo!

C: ¡Ah!!! ¡Que rico, ah no mames!!

A: Sabes riquísimo, ¡la mejor concha que eh probado!

Entre lengüetazos y dedazos, Alfa me hizo tener un rico orgasmo en el cual expulse fluidos en su cara, los cuales el festejo y probo mostrándome el macho alfa que seguía siendo el descarado.

Se bajó el pantalón y la trusa y su pene blanco, grueso sin prepucio salió duro y listo para mí, no recordaba que fuera tan rico ese pene, al mirarlo me daban ganas de comérmela y el lo noto.

Lo tome con mis manos y empecé a masturbarlo mientras nos besábamos con desenfreno, sin decir más él se levantó un poco acomodando su verga en mi cara y como buena chica empecé dándole besos a la cabeza para luego lamerla como si fuese una rica paleta.

A: Eso es, que rico, ¡vamos devórala mhm!

C: ¡Esta rica! ¡Olvide le rico pene que tenias!

A: Y yo que lo chupabas tan rico!

Después de probarla suave, ahora me la comía todita, me ahogaba, el me apretaba la cabeza para follarme la boca, no sé si nos veían ni cuánto tiempo llevábamos, pero solo me tragaba su riquísima verga.

C: mm, que rico, tu verga sabe tan deliciosa, como me hacia falta tener una así en mi boca!

A: Y a mi que una boca como la tuya s comiera mi verga!

Alfa que ya estaba súper caliente me llevo al asiento trasero de mi carro reclino los asientos quedando plano y me acostó, me abrió las piernas y la metió suave, como yo estaba húmeda, su verga entro sin resistencia, yo lance un gemido y lo abrace.

C: ¡Mmm, que rico, ah!

A: ¡Ah!!! ¡No mames que rica pucha!

C: Asi papi, dame, ah, ah, ah

A: No mames, aun aprietas bien rico!

Me la metía riquísimo, me besaba el cuello, me apretaba las nalgas, su dureza me encantaba, sonaban los celulares, pero seguíamos parchando, seguimos disfrutando estacionados en aquella calle de Vallejo.

Me levanto las piernas y la coloco en sus hombros, me lamia la pantorrilla, las mordía con desesperación, sus manos apretaban mis tetas y sus movimientos me tenían gimiendo delicioso, yo lo miraba y mordía mis labios, pese a la incomodidad del carro, Alfa se las ingeniaba para continuar cogiendome rico sin parar.

A: Que rico es cogerte, ¡que rico aprietas!

C: ¡Mas, dámela toda!

A: Siempre quise volver a coger contigo y coges mejor que hace años, ademas estas mas buena!

C: ¡Que rica verga ah!!

Se acostó y me subí en el para cabalgarlo, me movía suave y rápido, sus manos apretaban mis muslos, mis tetas y mi trasero el cual lo arañaba y apretaba como loco, nos besábamos, le besaba su cuello, la abstinencia de hombres me estaba venciendo y en ese momento Alfa era mi hombre ideal.

A: ¡Ah!! Que rico no mames, mhm, muévete, así, ¡que rico!

K: ¡Que dura, ah, te gusta, hum, yo también te quería dentro, ah!

Me di la vuelta y me daba de sentones que a él lo tenían viendo estrellas, sus manos apretaban mis carnosas nalgas, me jalaba el cabello, de pronto sentí como su verga se endureció y empezó a venirse dentro de mí!

C: ¡Ah!! ¡Que rico, que rica leche!

A: No mames tómala, mhm, que rico, ¡ah!

C ¡Dame toda tu lechita!!

Me sorprendió que saco una cantidad considerable de semen dentro de mi, pero a pesar de haber tenido un orgasmo y de haber expulsado tremendo chorro de leche, ¡el seguía duro y me ordeno poner en cuatro patas como toda una perra!

C: ¿Todavía más?

A: Claro, aun te quiero dar, ohm, que ricas nalgas, ¡y que rico culo!!

C: Te gusta cabron?

A: Pinche perrita, estas bien buenota, que culo maravilloso tienes!

Empezó a sobarme mi ano mientras mis nalgas masajeaban su dura tranca, ¡sentí su saliva caer en mi anito y de pronto su cabeza ya estaba empezando a perforarme!

C: ¡Ah!!! ¿Qué haces?

A: ¡Uhm, que apretado, ah!!

C: Oye, no ames, dios, avísame, dios!

A: Soñaba con este culo!

C: No estoy lista para esto ah!

No podía hacer nada, ¡me la estaba metiendo por el culo! Me dolía, pero él me tenía bien trenzada y no me quedo de otra que resistir su metida.

Una vez que logro entrar, empezó a moverse como toro poseído, me dolía, pero al mismo tiempo me encantaba tenerlo ahí dentro y es que a diferencia de mi amante Felix quien me hizo anal después de años, este era mas violento y por alguna razón mas rico.

C: ¡Ah, me duele, me duele!

A: ¡Pero te gusta perra! ¡Que rico culo, es el mejor!

C: ¡Si!!! Ah que rico, dámela, ¡toma mi culo!!

A: Eso, eres una buena chica, toma tu premio, ¡mhm!!

C: Me hacia faltaste, una verga como la tuya!!

A: Solo la verga?

Sus embestidas eran magnificas, gemía, jadeaba, recibía de nalgadas fuertes que sus manos quedaban marcadas en mi trasero, me apretaba el cabello como maniático, que rico me estaba empalando, no se como carajos nos acomodamos en tan pequeño espacio, pero que rico me estaba penetrando, yo también me movía, mi vagina escurría, mis tetas las pellizcaba con violencia, me hacía rico su puta, los celulares sonaban, pero nosotros seguíamos fornicando como locos.

A: ¡Ah chiquita muévete, ah!!

C: ¿Ah, te gusta?

A: Eres muy buena, que nalgas, mhm, ¡vamos sácame la leche!

C: ¡Ah, uhm, ah, sí, dámela!

A: No cabe duda que eres una diosa tremenda!

C: Cogeme, soy tu puta!

Me moví como loca de tal forma que él no resistió más y nuevamente comenzó a venirse, ¡pero esta vez en mi culo!

A: ¡Ah!!!! ¡Que rico, tómala, tómala!!!!

C: ¡Ah!! Si, así que rico, mas, dámela toda, ¡no dejes ni una sola gota!!

A: Ere una diosa, mhm, déjame seco!

C: Si, que rico, ah, ya lo necesitaba!

El orgasmo fue maravilloso, luego de expulsar tremendos chorros finalmente quedamos pegados como perros, sudados y llenos de fluidos, ahí en el carro, en medio de la calle.

A: Eres ua diosa culona!

C: Que rico me cogiste cabron!

Luego de un cigarrillo y una cerveza, nos vestimos, sin querer ya había pasado una hora y media y me resulto increíble que nadie nos viera o si nos vieron nos dejaron follar rico.

!Saludos su amiga Cindy¡

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