Limpié la vagina de mamá

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Me llevo bien con mamá porque desde que tenía uso de razón, la veía que pasaba momentos difíciles con mi papá, porque era de carácter violento.

Casi siempre los escuchaba coger, porque vivíamos en una casa con un solo cuarto grande, agarraba a mi mamá de varias posiciones, más cuando siento que andaba bien caliente, principalmente la ponía de perrito.

Por cierto a mi mamá le gustaba la posición de perrito y sentada en él porque la escuchaba bramar de placer, porque además mi papá tenía la verga bastante grande, el problema era cuando mi mamá llegaba bastante cansada de su trabajo.

Tenemos bastante acercamiento y se ponía feliz cuando la consolaba, la apapachaba, le secaba sus lágrimas cuando la veía sufrir, siempre estaba con ella.

Era mucho más joven que mi papá y no se si por eso había ocasiones que la maltrataba, creo que la quería, pero a veces se ensañaba con ella por celos.

Una ocasión me despertó porque lo escuché muy enojado. Su molestia según supe fue porque ella no quiso coger con él.

No quiso porque estaba muy cansada, ese día en su trabajo le había ido bastante pesado. La señora que era su jefa la había puesto a que lavara cortinas, sábanas, colchas y mucha ropa.

Él, molesto, le dijo que no quería nada porque seguramente ya había cogido con algún amante que tenía en su trabajo.

Lo que hizo fue jalonearle la pijama y penetrarla por la fuerza y una vez que se vino se vistió y se fue a trabajar, mientras mi madre se quedó desnuda sollozando y con el semen escurriendo de su vagina.

Cuando escuché que se había ido me acerqué a la cama donde mi madre estaba. Esa primera vez sentí mucho coraje por su actitud machista. Tomé un trapo húmedo y empecé a limpiarla. Ella al sentir lo que hacía reaccionó y me dijo que no estaba bien, que era mi madre y no era correcto que la viera desnuda.

Le dije que solo quería ayudar a limpiarla y ayudarla a vestirse. Sollozando me abrazó, sentí sus pechos desnudos y tibios en mi piel, sus pezones puntiagudos. Me dijo que agradecía mi gesto y con su consentimiento empecé a limpiarle su vagina, sus piernas y finalmente su cara.

También le busqué ropa interior limpia y me acosté a su lado. Esa fue la primera de muchas veces que la limpié. Desde ese día, quedé conectado con mamá que estaba agradecida conmigo por entenderla.

Conforme fui creciendo empecé a desear a mamá, me gustaba verle su vagina rasurada escurriendo la leche de papá y sus enormes senos con sus hermosos pezones.

Esta es una historia totalmente real y les contaré la primera de muchas veces que follé con mamá, cómo disfruté de cada centímetro de su cuerpo, mientras ella disfrutó de cada centímetro de mi verga, hasta que se dejó de papá.

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