Le pago los hombres a mi mujer
Le consigo los hombres a mi mujer
Una noche me canse de ser un insatisfecho sexual y resolví abrir el juego con mi mujer, una bella brasilera de ojos verdes y un cuerpo excepcional, donde se destacan, primero su cola, redonda y paradita, y después sus pechos, algo grandes y tipo perita, donde el pezón apunta para arriba. La invite a comer afuera y en el medio de la cena le largue:
_. Soy un insatisfecho sexual._
La respuesta que me dio me dejo frio:
_. Yo tambien ._
De ahi para adelante las cosas se fueron precipitando, ella decia que nunca me habia sido infiel (despues supe que me los habia puesto con tres, y con dos de ellos innumerables veces) pero que estaba algo cansada del “papai y mamai” nuestro al hacer el amor, que decía que eran nuestras trepadas.
_. Bueno, si es poronga que te hace falta yo concuerdo, pero a mi me hace falta hacer “suruba” de tres, una vez con una mujer y otra, si vos queres, con un tipo._
._ Y mira, si vos queres…no se._
Se hizo algo la difícil pero me dio a entender que topaba el asunto.
Primero la hice poner de cuatro encima de la cama, con medias negras y un portaligas del mismo color, y le saque unas fotos a su culo, que salieron hermosas. Después las revele y las lleve a una revista especializada en Swinger. Page una pequeña suma y en el numero siguiente estaba Regina ofreciendo su culito, no se le veía la cara.
La empresa tenia un sistema de llamadas a celulares, que primero tenia que llamar a la empresa, los que estaban interesados, y esta verificaba el numero y recien me lo pasaba a mi, si yo queria llamaba.
Pero me intereso mas un aviso, en la misma revista, que ofrecía los servicios de un joven de 25 años, con el miembro de 20X5 centímetros, para parejas Eso era inmediato y no había parloteo. Lo llame y lo pase a ver, era otro brasilero, joven y bonito, y me mostró la poronga, que aun dormida, tenia un exelente tamaño. Quedamos en 80 dolares y que esa noche a las nueve yo pasaba con mi mujer, que le hice cuestión de aclarar que era mi esposa en serio, madre de mis hijos…pero le gustaban grandes, y yo, como la tenia normal, se las conseguía.
Esa noche a las nueve estábamos en la puerta del departamento de Luis Enrique, que así se llamaba el pijudo. En cuanto entramos pasamos al dormitorio y estaba rodando, en la tv, una película porno. Regina se paso al otro lado de la cama y se saco el vestido, quedo en calziñas y sostén, cuando yo me di vuelta Luis Enrique se había sacado el pantalon y tenia ante mis ojos un tremendo bulto en el slip, que se saco enseguida (era un profesional, no perdía tiempo) y ante mis ojos apareció el vergon que habia visto a la tarde…pero esta vez casi duro. Lo agarre en la palma de mi mano y mirando a Regina que estaba del otro lado de la cama, le dije…”veni”, y ella se aproximo, se arrodillo y empezó a chuparle la pija a Luis Enrique. Las dos primeras mamadas tenía cara de nada, pero a partir de la tercera se la empezo a chupar en serio. Se le ilumino la cara y se la comenzo a lamber, a metersela en la boca no sin esfuerzo pero se la metio, nunca me había chupado asi. Se veia que habia perdido todo pudor, lo que me parecía bien, y se la chupaba a gusto…y yo no existía.
Me senté en un sillón, bien cerca, y prendi un porro preparándome a ver a mi querida esposa ser recogida. Ya lo habíamos intentado antes con un musico amigo mio de Mercedes, pero aunque Regina se la chupo no se le paro…parece que era gay.
Regina le chupo las bolas, que eran grandes y peludas, y de vez en cuando me miraba y me veía sonriente fumando un porro. Casi no le entraba en la boca y después de un rato se puso de cuatro al borde de la cama, yo arrime el sillón para ver mejor, y Luis Enrique se acerco por atrás con una sonrisa maliciosa, me imagino que pensó que mi esposa no se iba a aguantar ese pijon, pero estaba equivocado. Se la empezó a meter por la concha, ella de cuatro al borde de la cama y el parado detrás, y yo sentado en un sillón pagado a la cama, el queria metersela de a poco pero mi mujer tiro la cola para atrás y se la metio de una…gimió un poco pero un momento después estaba rebolando la cola y gozando como una loca, se ve que hacia rato no se comía una buena verga, ahora, yo, su marido, le pagaba un macho para que se la coja bien cogida. Y me deleitaba viendo como la puta de mi mujer gozaba y hacia gozar a otro hombre…en mi cara. Saque algunas fotos sin que Regina se diera cuenta,y ella dice que no pero pidió basta. Descanso un rato y Luis Enrique dijo:
._ Tiene derecho a mas ._
_. Claro._
dije yo
._ Aun le tenes que hacer el culito…no es verdad mi amor?._
Ella se sonrió de forma maliciosa, y se acomodo de nuevo, su culo blanco y redondo es espectacular, y el brasilero le queria hacer el orto a la brasilera, que quería que se lo hagan, para que viera el cornudo de su marido como se coge a una mujer como ella.
Luis Enrique agarro un botecito de vaselina y le unto la cola a Regina y se lubrico bien su porongon, yo me acerque para no perderme nada de ese espectaculo que daria mi mujer, que era puta y le gustaban las pijas grandes, y como yo no tenia buen tamaño le pagaba los machos, que la tuvieran grandes, para que se la cojan.
Cuando la glande de Luis Enrique toco la entrada del culito, Regina se estremeció, yo me acerque y le abrí las nalgas, la cabeza del pijon del brasilero le entro, el metio un poco y paro por allí, pero Regina dando vuelta la cabeza le dijo
_. !metemela toda! ._
y el macho no se hizo rogar y en dos bombeos estaba dentro del culo de mi mujer que gemía de placer. Allí me di cuenta de que el culo de ella ya estaba dilatado por otras cogidas, que conmigo no habían sido, seguramente uno de esos tres amantes con los que me había corneado, o los tres, le hallan abierto bien el culo, por eso se comio la del brasilero, que le dio para que tenga y la hacia gemir como loca, hasta que quedo como desmayada y el macho acabo dentro de su culo.
Después nos vestimos y nos fuimos, yo estaba en el cielo, causa del espectaculo y los porros, y Regina se apresuro a prender otro, pues solo había fumado uno en el camino de ida. Volví a casa por la autopista, despacio y por la derecha, y cuando llegamos nos fumamos otros dos porros y cogimos como nunca.
continuara
Autor: Gaby
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