Las vacaciones de Patricia
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El mes de julio alquilamos un apartamento en Benicasim durante quince días. Era un edificio de dos bloques que formaban una V quedando en medio las piscinas. El apartamento daba la entrada a la parte de las piscinas y la parte posterior donde teníamos la habitación y la terraza daba a una calle donde había un edificio en construcción.
Los dos primeros días fueron terribles ya que el ruido de las obras nos despertaban a las 8 AM pero este segundo día fue cuando pude observar que desde la obra me miraban cuando me levantaba o salía al balcón.
He de decir que en verano suelo dormir solo con un tanguita y Juan siempre desnudo. Por eso desde que me levantaba de la cama hasta que me colocaba alguna prenda encima, los albañiles habían estado dos días disfrutando de mis encantos ya que la ventana de la habitación solía estar abierta. Esta situación me dio mucho morbo y ya lo hacia adrede, paseaba desnuda delante de la ventana e incluso salía al bacón, siempre había algún operario al acecho.
Cuando salía a comprar al supermercado solía pasar delante de los albañiles que a esa hora estaban almorzando y estos me decían de toda clase de cosas.
El cuarto día cuando salí a comprar el pan, llevaba puesto un short que dejaba mis nalgas a la vista, y un top de tirantes color cielo que dejaba bien marcados mis senos y sé podían ver translucidos mis pezones. Al pasar por la obra un poco mas delante de donde estaban los obreros almorzando, apareció un obrero de unos 20 años que se acerco y me dijo con voz temblorosa; Estoy obsesionado con usted, no puedo dormir, que le traía loco, que soñaba con migo todas las noches, y que sé tenia que hacer un par de pajas antes de acostarse para poder conciliar el sueño. Hice un poco la sueca como quien no sabe de que hablan, pero el chico entro a por todas diciéndome:
– Señora me quedan quince minutos para volver al trabajo y estoy dispuesto a darle el jornal semanal si me hace una mamada en este tiempo.
No me lo pensé ni siquiera 5 segundos, le dije que sí.
El chico me cogió de la mano y me introdujo en la caseta donde se cambiaban. Se bajo la cremallera del mono de trabajo y saco una hermosa pieza, aunque no muy grande si muy vital por su juventud. Me agache y le hice el servicio, estaba muy excitada ya que estaba ejerciendo la prostitucion. El chico se vino enseguida en mi boca y lo trague todo, le limpie el capullo con mi lengua. El chico cumplió lo que dijo y saco un fajo de billetes, no sabia ni me importaba la cantidad que había. Cuando me disponía a marchar le dije:
– Pásate por el apartamento a tomar café después a mediodía y saldaremos la cuenta, creo que ahora mismo salgo ganando yo y no creo que sea justo.
– ¿Y su marido? – pregunto
– Déjalo de mi cuenta -le respondí.
Al llegar al apartamento esta vez si le conté lo sucedido a Juan que se puso excitadísimo y como yo todavía estaba con la almeja mojada echamos un polvo fantástico.
Después de comer Juan salió a dar un paseo para que al llegar el chico no lo encontrase allí. Llego el chico y le ofrecí el café, mientras lo tomaba me quite el vestido que llevaba puesto sin nada de ropa interior y le dije:
– Ahora vamos a ajustar las cuentas.
Me dirigí a el y le despoje de sus atuendos de trabajo, estaba un poco asustado, pero cuando me agache y empecé a darle una buena mamada se puso como un salvaje, me apretujaba los senos tan fuerte que me dolía, me mordía, no tardo en venirse retirándose un poco para derramar su leche por mi pelo, cara y senos.
Con su juventud y una mamadita volvió a tener el pene erguido en un par de minutos. Me tumbe y se acostó encima empujando salvajemente su polla dentro de mi mojado coño cuando me vino un fabuloso orgasmo. Mientras el seguía bombeando cuando se abrió la puerta y entro Juan, el chico se quedo cortado a lo que Juan le indico que no pasaba nada que siguiera con lo suyo. Su polla havia bajado de tamaño con la presencia de Juan pero no tardo nada en volver a su volumen. Me di la vuelta y me coloque a cuatro patas ofreciéndole mi culo que no tardo en embestir sin ningún tipo de contemplación, pero lo mejor fue ver la cara de asombro de Juan cuando el chico de un solo empujón me la metió en el ano hasta que los huevos hicieron tope. A Juan nunca le havia permitido encularme y él creía que mi culo era virgen. No tarde nada en tener otro orgasmo y el chico también dejando correr toda su leche en el interior de mis entrañas.
Una vez acabamos el chico pregunto si se podía dar una ducha, lo hizo y al salir para ir al trabajo pudo ver como ahora Juan me estaba dando un buen repaso. Levántela cabeza y le dije:
– Eh chico, ahora si has tenido lo que has pagado.
Ya os contare otra aventura que tuve en estas vacaciones.
Autor: Anónimo
