La boda… nuestra oportunidad

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Cuando Nacho me dijo que estábamos invitados a la boda de su compañero de trabajo. Eso significaba volver a la ciudad donde podíamos volver a ver a Jaime a Ernesto y a Carmen, las amistades que más queríamos volver a ver. Hacía seis meses que no sabía nada de ellos pero llamé a Carmen. En una larga conversación me puse al día y quedamos encantadas dispuestas a vernos si íbamos unos días. Carmen y Ernesto seguían siendo novios y Jaime muchos fines de semana follaba y se quedaba a dormir con ellos. Nuestra visita era esperada deseada por todos ellos.

Para poder disfrutar con nuestras amistades viajamos dos días antes de la boda. Nos instalamos en el hotel y me vestí muy sexy con una faldita corta, tacones y una blusa escotada de asillas. Cuando Jaime vino a buscarnos se quedó recorriendo mi cuerpo con sus ojos. Me dió un beso y me dijo que estaba preciosa. Habíamos quedado en ir a casa de Ernesto y Carmen. Al sentarme en el coche mis piernas desnuda las mostraba casi todas. Sabía que Jaime estaba loco por tocar mis piernas, al parar en un semáforo puse una de sus manos sobre mis piernas, dejándole avanzar hasta llegar a tocar mi entrepierna.

Mi esposo sentado atrás metiendo sus manos bajo mi blusa me sobaba los pechos dejando mis pezones duros. Le desabroché el pantalón a Jaime urgando en su paquete pude sacarle la verga. Al reanudar la marcha, frotando su verga en mis manos me fui directa hasta poder meterlas en mi boca para mamarla. Poco antes de llegar mí mamada logró que Jaime eyaculara dentro de mi boca y que tragara gran cantidad del semen.

Me limpié antes de encontrarme con Carmen y Ernesto. Mi esposo estaba loco por volver a follar con Carmen y ella con él, como yo estaba deseando volver a tener conmigo a ellos dos. Carmen estaba más linda que hace seis meses, mi esposo y ella se quedaron encantados de volver a verse juntos.

Las dos hablamos un rato a solas en la cocina, su novio estaba un poco celoso de Jaime. Le dije que me lo dejara a mí eso. Al volver con ellos me senté sobre su novio Ernesto y le pasé mi brazo al rededor del cuello.
Mis pechos los froté en su cara y sentí sus dientes sobre los pezones. Nos miramos y nos fundimos en un apasionado beso.

Entre Jaime y Ernesto me desnudaron, cuando pude disfrutar una buena mamada con sus dos vergas les pedí ir a la cama. Vi a Carmen y a Nacho disfrutando en un sillón, les dije que íbamos a la cama. Me olvidé de todo con las caricias que me hacían, me entregué a ellos dos y ellos a mí. Nacho y Carmen como a las dos horas nos dijeron que ellos se iban al hotel, mañana nos volvíamos a ver.

Por mi parte no había nada en contra, miré a Ernesto y le dijo a su novia que estaba bien. Esa noche fui una mujer afortunada.

Los detalles y la siguiente noche en otro relato será.

Autor: QuietJoe

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