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Todo comenzó cuando mi novio de ese entonces estaba lejos de la ciudad. Fueron varios días en los que yo me encontraba muy caliente. No sé por qué ni cómo, pero a cada rato me daban ganas de coger, y que él estuviera lejos era como una tortura para mí. Hasta que un día, en casa de unos amigos, me metí al baño y, ya bien caliente, comencé a tener una videollamada con él. Le pedí que enseñara su verga y le dije lo mucho que quería mamársela. Hasta ahí todo bien, pero en eso me di cuenta de que alguien me había visto. Al parecer había sido el poeta. Eso, lejos de incomodarme, me puso cachonda. El wey era súper feo y muy tímido, tartamudeaba al hablar, pero clarito lo caché varias veces viéndome las tetas. Entonces supuse que eso lo iba a provocar un poquito, pero cuando salí del baño el wey ya no estaba.
Al día siguiente tenía que resolver unas cosas y el amigo de una amiga me ayudaría. Yo sabía que era de lana y ese día, para verlo, me fui sin calzones ni brasier. Traía un vestido súper cortito y estuve casi todo el día con la puchita mojada. Al llegar con el sujeto, a quien llamaré el Piloto, algo en mí se prendió más, y es que sus brazos eran súper fuertes, traía un carrazo y era súper amable, guapo y atento. Eso me prendió un poquito más. Me comentaba cómo había hecho todo un proyecto en avioneta para recuperar a su hijo, todo eso increíble, hasta que sin más ni más puso su mano entre mis piernas y, con voz súper sexy, me pregunta: “¿Te gusta mi mano ahí?”. Y yo solo asentí con la cabeza un sí. Todo esto fue en el tráfico y en un convertible, por lo que era incómodo pero muy sexy, sabiendo que muchas personas nos veían. Después me preguntó: “¿Quieres ir a mi depa?”. Y solo volví a asentir con la cabeza un sí, esta vez mordiéndome el labio. Levantó tantito mi vestido y, con más claridad, puso su dedo en mi puchita súper húmeda y recién rasurada, lo que me hizo gemir de manera sutil, y me dijo: “Quiero venirme en ti”. Definitivamente eso me prendió.
Al llegar al estacionamiento de su depa no tuve otra opción que sacarme las tetas y coger ahí dentro. El guardia se dio cuenta, pero como le daba ropa y calzado no dijo nada, y yo ahí bien clavada, en lo que me llega una llamada de mi novio. Y yo, con toda la verga dentro, le dije que estaba ocupada, que le marcaba después. Eso me prendió más.
Llegamos a su depa y uff, me estaba dando verga y metiendo una paleta tutsi en el culo cuando llegaron sus amigos de la empresa donde trabajaba. Eso me sacó de onda, y más cuando llegaron los dos directo al cuarto. Ahí me pregunta: “¿Quieres que se unan?”. A lo que yo, bien pinche cerda, le dije: “Sí quiero, vergas, muchas vergas”. Ese día recibí horas y horas de verga por ambos lados, mamé y deslechó varias veces.
Quedé súper cansada.
Al otro día mi amiga me preguntó qué qué había pasado, y yo solo respondí: “Nada, fuimos al piojo, jajaja”.
Mi novio nunca se enteró, pero varias veces le fui infiel. Esta fue la primera vez que cogí con 3.
