Haciendo un engrase en el ascensor

Todo sucedió cuando estaba trabajando hace mas o menos 6 meses atrás en la capital, en mantenimiento de ascensores, justo ese día me toco ir solo porque mi compañero había enfermado. Ya desde el viaje en tren, venia medio excitado, porque el tren venia lleno y justo delante de mí tenia una morocha que estaba infernal, una colita espectacular, así es que desde que subí hasta que baje del tren el movimiento provocado hacia que yo la rozara a ella junto con mi pene, y eso hacia que ya este un poco excitado, fue así que llegue al primer edificio al que tenia que hacerle el mantenimiento de ascensores, y me atendió una encargada que estaba espectacular jamás había visto belleza Argentina semejante, y con una voz hermosa me contesto:

– Buen día!

– Buen día – dije yo sorprendido – Vengo a hacer el engrase del ascensor.

– Si adelante – contesto ella.

Entre al edificio temblando y olfateando ese rico perfume que de ella salía, subió al ascensor conmigo y me acompaño hasta sala de maquinas cuando estaba allí yo ya había fijado mi mirada en sus grandes y movedizos pechos, y en esa colita angelical, que parecía decir: “Cojéeme”. Bueno bajamos de la sala de maquinas y subimos al ascensor para ir hasta el primer piso para realizar mi tarea, cuando íbamos bajando el ascensor se quedo parado en el 6 piso, ella dijo:

– ¿Que paso?

– Nos quedamos encerrados, voy a llamar a la empresa para que vengan los técnicos y nos saquen

Al parecer ella lo había tomado con bastante calma, porque me dijo:

– Esta bien no hay problema.

Llame y solo quedaba esperar mas o menos 40 minutos en que vinieran los técnicos. Hasta que me anime y le pregunte:

– ¿Tienes miedo?.

– No, ¿De donde eres? – me dijo ella.

– De Moreno – conteste.

Luego me contó que ella era de Moron, y que trabaja de encargada allí así que pasaba mas tiempo en capital que en su casa.

– ¿Tienes familia? – pregunte

– No, vivo sola.

– Haa… – dije mientras miraba el escote pronunciado que tenia y me moría de ganas por besar esos pechos.

Entonces dije:

– Voy a ver que puedo hacer para que salgamos de aquí.

Trate de abrir la puerta y no se podía, hasta que me dijo:

– Yo te ayudo.

Se acerco junto a mí y ambos hacíamos fuerza para abrir la puerta, mientras tanto yo sentí como ella rozaba sus grandes pechos por mi brazo, así que dije:

– Creo que te voy a lastimar esas cosas que tienes tan grande si la puerta llega a safarze.

– Eso es lo que estoy tratando de hacer – contesto ella.

Fue en ese momento que no supe que hacer ni decir así que la mire a los ojos y sobrepasándome la bese, y ella me beso, fue una tranza tan apasionada, que me gusto mucho. así que aproveche mientras nos besábamos para acariciar sus nalgas, y ella me dijo:

– Vamos hagámoslo, estoy re caliente.

– Yo también – conteste.

Así que desate esos botones de su camisa mientras que con la otra mano acariciaba sus nalgas. Uno por uno desabroche esos botones, le saque la camisa y luego su corpiño, por fin tenia esos pechos tan grandes frente a mí, los bese los chupe, y escuchaba como ella decía:

– Aaaahhhh… aaahhh…

Ella me saco mi remera y comenzó a besar mi cuerpo, hasta que yo tome el control y le saque el vaquero (jean) que llevaba puesto, luego saque su tanga, y por fin ella estaba toda desnuda, la bese toda mientras ella jugaba con sus dedos acariciándose el clítoris, me desabrocho el pantalón y lo deje caer, mientras yo la acariciaba toda ella ya jugaba con mi pene duro y jugoso, hasta que por fin lo introdujo en su boca y tuvimos relación oral, luego la tome de las nalgas la apoye sobre mi pene y allí empezamos, “aaahhh… aaaahhhh…” gritaba ella, mientras yo sabia que el orgasmo estaba cerca así que le seguí dando y dando mientras besaba sus pechos y todo su cuerpo.

– Aaahhh… oohhhh cielos más… más… – decía

Así que yo le seguía dando hasta que yo sentía que el orgasmo de ella ya se estaba produciendo su corzon latía a mil por hora sus tetas estaban duras y a mí también ya me estaba por saltar así que la centre lo mas profundo posible y si, por fin.

– Aaaaaahhhhh… – grito ella.

– Si, si, si… – decía yo

Luego agarro mi pene y lo chupo, y toma toda la leche que de el podía salir, “Que bueno” decía yo. Hasta que la fiesta acabo cuando llegaron los técnicos, nos vestimos, nos sacaron y hicimos de cuenta que no paso nada. Se fueron me dio su teléfono y la llame para el fin de semana concretar una cita, fue así que todos los fin de semana puedo decir que hago un engrase especial.

Autor: peter2

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