Hacía tiempo que no veía a mi amiga de la infancia

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Estaba paseando por la ciudad, sin rumbo fijo. Paseaba por el casco antiguo, observando las características de las casas y las iglesias. Cuando al volver una esquina, tropecé con una chica.

.- Perdón… Comenté, mientras la agarraba para que no cayese al suelo… Estaba distraído y no la vi.

.- No pasa nada… Respondió ella… Yo también iba distraída.

Cuando por fin nuestros ojos cruzaron la mirada.

.- ¿Juan?… Saludó dándome un abrazo… Cuanto tiempo.

.- Mayte… Respondí abrazándola también Si que hace tiempo.

Nos fuimos a un bar, recordando entre risas el fortuito y accidentado encuentro. Entre copas, nos pusimos al día de nuestras vidas, coincidiendo en que los dos estábamos divorciados. Estábamos un poco bebidos, y sin tiempo a reaccionar, se acercó a mi y me besó en los labios. Yo le correspondí, metiendo mi lengua y jugando con la suya. Me invitó a ir a su casa. No lo pensé, pues era una chavala que siempre me gustó, aunque ella no quería nada conmigo. Nos montamos en mi coche y fuimos a su casa. Llegamos a su barrio, y despues de aparcar subimos a su piso. Nada más entrar, se quitó los zapatos y entró en el servicio. Yo me quedé en el salón esperándola. Para mi sorpresa, cuando salió del servicio, solo llevaba la ropa interior.

Fue a la cocina y trajo un par de cervezas. Nos sentamos en el sofá a tomarlas. Mi vista se iba hacia sus pechos, deliciosamente redondos con forma de pera y a sus pezones, deseando salir a través de la tela. Dio un largo trago a su cerveza, y volviéndose hacia mí, me quitó la mía de la mano y de pronto se colocó encima de mi y me comenzó a besar. Notaba los pezones duros clavándose en mi pecho, a pesar de llevar una camisa.

Se incorporó y comenzó a desabrocharme la camisa, besando cada centímetro de mi piel que iba descubriendo, hasta que llegó a mis pantalones, y desabrochando el cinturón, el botón y bajando la cremallera, tiro de los pantalones y mis boxes, saltando mi polla dura, que saltó hacia su cara como un resorte. Comenzó a pasar su mano por mi polla, recorriéndola desde los huevos hasta el glande. Despues le dio un beso al glande, y lamió todo el tallo hasta los huevos, y al subir se la metió en la boca y sentí un escalofrío cuando sus labios comenzaron a bajar y subir por mi polla.

Mientras la chica seguía con su faena, la atraje hacia mi, subiéndola al sofá y colocando su coñito en mi cara, pues se había desnudado, y comencé a pasarle mi lengua por su rajita, desde el clítoris hasta el ojete del culo, en un placentero 69. Mientras le lamia el coño, le metí un par de dedos y comencé a follarla con ellos, al poco rato, sentí su espasmo e inundar mi boca con sus flujos y yo su boca con mi leche, en un orgasmo conjunto.

Abracé a la chica y nos besamos, mientras le daba suaves pellizquitos en su culo. La coloqué boca arriba y comencé a darle suaves besos y lametones en el cuello, bajando hasta sus tetas y deleitándome con sus duros pezones, succionándolos con mis labios mamando de ellos . Seguí bajando, jugando con mi lengua en su ombligo, haciéndola soltar una risita, por las cosquillas, para seguir por el monte de Venus hasta su coñito, separar los labios con mis dedos y meter mi lengua, jugando con sus labios y si clítoris, hasta que se arqueó con otro orgasmo.

Despues de descansar un rato, entre besos y magreos y tomar unos chupitos de ron, nos pusimos de nuevo calientes y quiso que le follara el culo. Mientras se colocaba en la posición, observaba su culo y su coño. Una vez colocada, me acerqué a ella y comencé a besarle dulcemente la espalda, bajando hasta su culo y haciéndole un beso negro. Mientras pasaba mi mano por su coño, metiéndole unos dedos, realizando un mete y saca, haciéndola llegar al orgasmo. En esa posición, se la metí primero en el coño y despues de un rato bombeando en su interior, con mi saliva y sus jugos, lubriqué su ojete. Empecé a meterle un dedo, luego dos, tres, hasta que lo tuvo dilatado y fue cuando coloqué mi polla en su ojete y poco a poco empecé a meterla. Primero la puntita, luego un poco más, y con cada mete y saca metía más, hasta que se la metí hasta el fondo. Esperé un tiempo para que su culo se habituara a mi polla, mientras jugaba con sus tetas y pellizcaba sus pezones.

Despues de unos segundos, comencé de nuevo con la follada, suavemente, sin pausa pero sin prisas, disfrutando del momento, notando como su culo aprisionaba mi polla. Al cabo de unos minutos de bombeo, solté toda mi descarga en el interior de su culo, mientras ella llegaba al orgasmo con sus caricias en su coño. Nos dejamos caer en el sofá con mi polla aun dentro de su culo, hasta que salió sola debido a la flaccidez, arrastrando un poco de mi lechada.

Despues de reposar unos segundos, nos dimos un beso y ella fue a limpiarse los chorros de mi lefa que le resbalaban por los muslos. Salió con la toalla liada a su cuerpo y nos sentamos a tomar otros chupitos que trajo de la cocina. Nos mirábamos sonrientes y despues de bebernos los chupitos, fuimos a su habitación, quitándole la toalla y besando su cuello, mientras la abrazaba, con mi polla entre sus nalgas, para realizar en la cama un placentero 69. Despues de corrernos, la dejé de perrito y mientras la agarraba por las caderas, se la clavé poco a poco en el coño hasta el fondo y comenzando una larga follada donde, despues de un buen rato, debido a nuestros anteriores orgasmos, llegamos los dos a la vez, inundando su coño con mi lefa y salpicando mi polla con sus flujos.

Nos fuimos juntos al servicio para lavarnos mutuamente, volviendo a follarle el culo mientras ella estaba apoyada en la pared y el agua recorría nuestros cuerpos. Despues de secarnos nos sentamos desnudos en el salón a tomar más chupitos. Esa noche me quedé en su casa y volvimos a follar antes de quedarnos dormidos, abrazados hasta el amanecer.

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Sevilla1972
Sevilla1972
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