Gracias a la bolsa de trabajo de la cruz roja
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En la piscina había mucho niño pequeño, alguna que otra madre y algunos grupos de chicas jóvenes. Estaba bajo mi sombrilla junto a mi compañero socorrista observando a los bañistas cuando se nos acercaron dos chicas no mas de 20 años, una morena delgadita con gafas y la otra delgadita rubia con los ojos verdes con una carita de ángel a la cual le había picado una avispa en la mano, hice una seña a mi compañero el cual se quedó pendiente y yo me fui con las dos chicas al cuarto donde estaba el botiquín. nada más entrar le dije que se sentara en la camilla la amiga le dijo que se iba que le dejaba la toalla en el puesto del socorrista y que luego a la tarde iría a por ella y se marchó dejando la puerta encajada. le pregunté su nombre
– ¿Cómo te llamas?
– Vanesa.
– Hola Vanesa mi nombre es Simón, voy a curarte, enséñame la mano.
– Toma ? me señaló la mano.
Estuve sacando la púa de la avispa, mientras que mis ojos se iban a su biquini, tenía unos pechos medianos, pero en su bikini se dejaba marcar, Le pasé un algodón con alcohol sobre la herida , eso le provocó un salto a lo que le soplé en la mano, eso hizo que sus jóvenes pezones se endurecieron y mi mirada se fijó en ellos lo que provocó que mi polla se pusiera dura. Yo estaba untando una crema sobre la herida sin echarle mucha cuenta a mi polla pero Vanesa se había quedado mirándola fijamente varías veces, apartaba la vista pero volvía a mirarla.
– ¿ qué te pasa?
– nada, nada ? dijo sonrojándose
– Es que nunca has visto una polla erecta, supongo que con lo hermosa que eres habrás visto alguna. le dije sujetando la barbilla con mis dedos y mirándole a la cara.
– Si? pero no tan grande.
– Espera. diciendo esto me acerqué a la puerta y la cerré echando el fax, luego me acerqué a ella y tirando del cordel de mis calzonas dejé que mi polla asomara la cabeza.
Ella se puso colorada, luego cogí sus manos y las metí en mis calzonas, al entrar sus manos mis calzonas cayeron por mis piernas ella se quedó avergonzada pero intrigada cogiendo mi polla en sus manos.
– Muy bien ahora subela y bajala. ? ella obedecí sin rechistar.
– Muy bien, sigue así mira que grande la estas poniendo. diciendo esto yo desabroche su parte de arriba del bikini ? ahora déjame ver esos pechitos que guardas. La parte de arriba de su bikini cayó y luego tiré del cordón de atrás y cogiendo su bikini lo dejé sobre la camilla. Tenía sus pechos delante mía, eran hermoso medianos y con pezones negros. No me lo pensé dos veces y comencé a tocarlos; ella con los ojos medio cerrados disfrutaba de mi magreo entre abriendo la boca mientras que movía mi polla de arriba a abajo como le había enseñado hacía un rato. Comencé a besarla y ella me devolvió el beso, nuestras lenguas se unirán en un lujurioso e incestuoso beso pero el morbo era mayor.
Mientras nos besábamos agarré su parte de abajo del bikini por los lados y comencé a bajarlo por su piernas, ella se tambaleó para dejar que saliera, una vez pasado por los pies puse esa parte junto a la parte de arriba sobre la camilla, ella comenzó a tirar de mi camiseta hacia arriba, y yo paré de besar la para quitarme la y dejarla sobre la camilla. Los dos desnudos en el cuarto del botiquín, con sus manos aferrándose a mi polla y mis manos sobre sus pechos, tomé un dedo de mi mano y lo humedecí, luego mirándola a los ojos se lo metí en su coño. Estuve jugando con su vagina y su clítoris eso la hacía excitarse más entonces le dije que se tumbara, ella se tumbó muy obedientemente, yo la besé desde la boca hasta su cintura luego le abrí las piernas y ella hizo algo de oposición, y con esa cara de ángel me dijo ? Soy Virgen, ten cuidado? yo asentí con la cabeza y abriéndole las piernas ya más relajadas le comencé a meter poco a poco la polla dentro de su vagina. Una vez dentro comencé a sacarla y meterla con suavidad, aumentando cada vez más la velocidad hasta que ella soltó un grito pequeño, le había roto el imen ahora podría follármela sin miramientos. Seguía metiendo la la polla adentro y sacándola ella se acariciaba los pechos, cuando le dije que juntara la piernas, así lo hizo, la puse de lado y comencé a follarmela sin tapujos, ella se corrió de placer y yo al momento sacando la polla de su coño y llenándola, sin querer de semen por todo el cuerpo y camilla. Ella quedó rendida en la cama y yo me senté en banco para recuperar el aliento, cogí papel y comencé a limpiarle el cuerpo de mi semen luego nos besamos otra vez se incorporó y se puso su bikini mientras que yo limpiaba la camilla luego le vendé la herida y abrí la puerta del botiquín. Tuve más encuentros con ella durante todo el verano pero eso es otra historia.
Autor: Grey
