En la bodega con la tetona aide

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Eso de andar en los de faldas a sido lo mio desde épocas inmemorables y hoy les vengo a contar una anécdota verídica mas que me sucedió hace un par de años.
Ya les hable de Laura y de Aidé, las putitas que me andaba comiendo en la empresa en la que laboro, pues hoy les hablare de la vez que me cogi a Aidé en la bodega del archivo muerto.

Ese día ella se veía muy bien, escotada como siempre y con una minifalda negra mostrando sus piernas delgadas pero bonitas, yo le mandaba mensaje y ella me seguía el rollo, la verdad aunque calvez para todos yo me comía oficialmente a Laura, tener estas platicas y haberme comido a Aidé, me incitaba a querer mas.

O: Que rica te ves con esa falda!

A: Lo se bebe!

O: La verdad me la pones bien dura!

A: Jaja, ya vas a empezar!

Yo sabia que a esa mujer le gustaba que le dijera todas esas cosas, ademas así se sentía superior a la otra, a mi realmente solo me importaba mojar mi brocha con alguna de las dos.

Estaba tan caliente por la platica que tenia con esa hembra, que Tena que metérsela ya, o mínimo darme gusto con el manoseo, así que se me ocurrió una idea alocada pero que se daba la ocasión ya que la estupida de Laura quien sabe donde andaba y todos estaban en su rollo, así que fui a su lugar y fingí una urgencia para llevármela al archivo muerto.

Ella un poco extrañada, no se imagino que le estaba tomando el pelo, tal vez por la seriedad en como se lo dije, así que sin dudarlo tomo su libreta y me siguió rumbo al archivo muerto, el único lugar donde no hay cámaras, donde tienes un pasillo que nadie vigila y que solo los jefes tenemos llave y que habitualmente nadie va mas que hacer de las suyas.

Al entrar yo pase, ella siguió y en cuanto cerro la puerta, me lance sobre ella comenzando a besar, apretando sus nalgas, ella aunque se dejaba me decía que esperara, que nos podían ver, yo estaba muy excitado como para atender esa petición, contrario a eso comencé a desabrocharle su blusa dejando su rico par de tetas al descubierto, obviamente quitando su sostén.

A: Que haces? Nos van a ver

O: Es que me tienes bien calenté!

Le besaba las tetas, chupaba su pezon como hambriento, mis manos entraban debajo de su falda, ella gemía y se dejaba llevar, yo me atascaba demasiado con sus ricas tetas.

A: Que rico me las chupas!

O: Chiquita, mhm, me encantan estas tetas.

A: ¿Quieres que te haga algo?

O: Pues obvio mi amor.

Me baje el pantalón y ella se arrodillo para bajar mi boxer y comenzar a chuparme mi pene erecto y húmedo por la excitación, comenzó a chuparlo como desesperada, lo tragaba y luego lo lamia, yo cerraba mis ojos y disfrutaba de su trabajo oral.

O: Que rico, ah, ah

A: Te gusta como te chupo la verga?

O: Me encanta bebe!

A: Te la chupo mas rico yo?

O: Definitivamente Aide!

Entre sus chupadas y su masaje con sus tetas me tenia a full, no me interesaba que alguien nos viera o nos escuchara, yo estaba gozando lo que me hacia mi puta y era hora de embestirla como toro alocado.

La puse de pie y ella se empino apoyada de un estante, ahí le levante esa falda negra y le hice a un Aldo su tanga negra lisa, note como ella también ay estaba muy mojada por la excitación y como toro en brama, se la deje ir de golpe, esa sensación fue maravillosa, ella apenas respiraba pero recibía gustosa mi palo duro.

O: Toma, toma mi verga, ah!

A: Ah, que rico, ah!

O: Me encantas, eres muy sexy.

A: A mi me vuelves loca, ah, ah!

Estaba con el mete y saque, sabia que no podía darme el gusto de mas poses ya llevábamos bastante tiempo ausentes y definitivamente alguien sospecharía, así que la tome d ella cadera y mientras la nalgueaba me deja ir con toda mi fuerza para acelerar el climax.

A: Dios, que rico, ah!

O: Cállate, nos van a oir.

A: Asi, Oswaldo, asi, ah, ah.

O: Te gusta mi verga?

A: Me encanta bebe, ah, ah!

O: Dios, me voy a venir.

A: Ah, yo igual, ah!!

No me dio tiempo de sacársela, entonces comencé a llenarla de mi semen caliente, los espasmos eran magníficos, ella también escurría de su orgasmo, aunque queríamos gritar, no nos quedo d otra mas que disfrutar en silencio ese momento ilegal.

Una vez pasado el climax, poco a poco recuperamos la cordura, le pedí saliera ella primero y yo saldría después, afortunadamente nadie dijo o sospecho algo, cuando pase rumbo a mi lugar ella estaba ahí y también Laura aunque no importo mucho, Aidé me sonrió de oreja a oreja, y yo que ya estaba bien metido en ese lio, solo me acomode la verga frente a ella para recordarle que era mi puta.

Saludos. Oswaldo.

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