El pasado de la puta de mi novia – I

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Hola a todos, me llamo Julián, tengo 27 años, soy un tipo blanco de 1.72, de complexión normal, ni gordo ni flaco. Soy ingeniero industrial, trabajo en una empresa local de 8 a 10 horas diarias, pagan muy bien por lo que no me va mal. Tengo novia, se llama Dayana, mide 1.74, es una mujer bastante alta, blanquita, nalgona, con piernas gruesas, abdomen plano y cintura finita, pocas tetas, cabello hasta los hombros, unos labios bien carnosos.

Como verán, es hermosa y tiene unas nalgas espectaculares. Ella tiene 22 años, recientemente se vino a vivir conmigo, aunque ya nos conocemos desde que ella tenía 19. Es una mujer espectacular en todo sentido, en la cama es una puta completa, muy sumisa y muy masoquista, tiene un gusto particular por la leche y el anal. He podido hacer de todo con ella. Trabajaba como vendedora, pero recientemente perdió su empleo, por lo que ahora es ama de casa. Busca trabajo, pero no ha habido suerte, aunque yo la tranquilizo diciéndole que no se angustie, que no hay apuros. Desde que esto pasó, he notado que Dayana se ha vuelto muchísimo más sumisa y complaciente. Siempre antes de irme a trabajar me da una buena mamada hasta tragarse mi leche, y en la noche me espera con ropita sexy o lencería y me pide que le dé verga. La verdad, me encanta, hasta se me ha pasado por la cabeza que no busque trabajo, jaja.

Una mañana, antes de irme a trabajar, yo estaba sentado en el sofá recibiendo una buena mamada de mi novia. La veo así, arrodillada entre mis piernas, tan esmerada en lo que hacía, se notaba demasiado que le gustaba dar mamadas y tragar leche. Justo en ese momento pensé: ¿siempre ha sido así? ¿A cuántos hombres se la habrá mamado? ¿Habrá tragado mucha leche de otros hombres? Jamás me lo había planteado, aunque bien sabía que Dayana no era una santa. Jamás me pregunté con cuántos hombres había estado, de hecho no sé nada de su pasado sexual, solo sé todo lo que he hecho con ella. Por alguna razón, pensar en eso me excitó tanto que eyaculé en la boca de Dayana.

Ella, encantada, se lo tragó todo, me la limpió y me dio un besito. Yo me levanté, le dije que me encantó y que nos veríamos en la noche, le di otro beso y me fui. Pasé todo el día pensando en Dayana mamándosela a otros tipos o siendo cogida. No entendía qué me pasaba, jamás he sido un tipo que piensa en sus mujeres con otros hombres, de hecho soy celoso con lo mío, pero por alguna razón no dejaba de excitarme pensando en Dayana mamando verga. Pasé varios días así, hasta que una mañana que tenía día de descanso, ya habíamos desayunado. Ella estaba así vestida.

Ella me dijo que quería leche y pasó a arrodillarse entre mis piernas y empezó a mamármela. Yo, disfrutando de la mamada, no me pude aguantar más y le pregunté.

Yo: Ufff, amor, cómo lo mamas, Dios mío.

Dayana: ¿Te gusta, amor?

Yo: Dios, me encanta. ¿Siempre mamaste así o tuviste mucha práctica?

Dayana se sacó mi verga de la boca, me masturbaba lento y me miraba.

Dayana: ¿Y esa pregunta?

Yo: Tenía esa curiosidad, pero disculpa, no quise que te molestaras.

Dayana me dio un lenguetazo en la cabeza de la verga y seguía masturbándome lento.

Dayana: No me molestó, pero es raro que preguntes eso.

Yo: Es que solo se me vino a la cabeza, como veo que te gusta tanto me imaginé que habías practicado mucho, pero olvídalo, fue una pregunta tonta.

Dayana me miraba seria, pero sin dejar de masturbarme, como analizando la situación.

Dayana: Si quieres saber, te cuento, pero me tienes que jurar que no te vas a molestar.

Yo: Te lo juro, amor, solo es curiosidad, sé que todos tenemos un pasado.

Dayana: Bueno, ¿qué era lo que querías saber?

Se volvió a meter mi verga en la boca, haciendo una rica garganta profunda.

Yo: Ufff, qué… este… ¿siempre fuiste así de buena o fue la práctica?

Dayana me dio una buena lamida en la cabeza de la verga y luego me miró.

Dayana: Tú sabes que me gusta mucho hacer esto, amor.

Y se volvió a devorar mi verga.

Yo: Diooos, ¿o sea que practicaste mucho?

Dayana: Sh, sí.

Dios, casi me vengo ahí mismo.

Yo: Uffff, pe, pero ¿varias veces con alguien o con muchos?

Dayana me miró directamente a los ojos mientras se metía y sacaba mi verga de la garganta, masajeándome las bolas. Estaba que explotaba.

Yo: Di, dime, amooor.

Dayana se sacó la verga de la boca, lamió mis bolas, las chupaba y me masturbaba mirándome, y luego dijo:

Dayana: Con muchísimos.

Y volvió a devorarme la verga. No pude más con esa respuesta y exploté, me vine a chorros en su boca y cara mientras ella sonreía, me lamía la cabeza y me masturbaba mientras los chorros no paraban de salir. Luego se tragó toda la leche recogiéndola con la lengua, para después meterse mi verga ya semierguida en la boca y limpiármela. Luego se sentó a mi lado y me dio un beso mientras yo recuperaba el aliento. Fue la mejor mamada que me han dado en la vida, quedé aturdido del gusto. Eso me había excitado demasiado y no entendía el porqué. Cuando me recuperé, le di un beso de vuelta y le dije:

Yo: Uff, fue la mejor mamada que me han dado, jaja.

Dayana: Veo que te encantó, jaja.

Yo: Síii, veo que la práctica dio sus frutos, jaja.

Dayana: Amooor, jaja.

Yo: Jajaja, solo bromeo, amor.

Dayana: Eres un tonto. Y a todo esto, ¿por qué me hiciste esas preguntas?

Yo: No lo sé, verte ahí tan entusiasmada haciendo lo que te gusta, pues me dio curiosidad.

Dayana: Ya entiendo. ¿Y por qué te calentó la respuesta?

Yo: No lo sé, jaja, pero fue increíble.

Dayana: Jaja, eres tan raro, amor.

Yo: Jajaja, un poco. Por cierto, siguiendo las preguntas, ¿a qué edad descubriste este gusto particular tuyo?

Dayana: A los dieciocho, amor.

Yo: Vaya, ¿a los dieciocho? ¿Y con quién fue? Cuéntame, jaja.

Dayana: ¿En serio quieres saber? Jaja.

Yo: Claro.

Dayana: Bueno, en ese entonces, por donde vivía, teníamos un grupo de amigos, ¿sabes? Y pues en ese grupo había un chico de diecinueve, y yo ya estaba un poco desarrollada, por lo que este chico se la pasaba para arriba y para abajo conmigo. En una ocasión estábamos por ahí, en un momento me besó, la verdad este chico me gustaba por lo que yo le seguí el beso. Luego de un rato me dice para meternos en unos matorrales de un terreno que estaba vacío, pero la hierba estaba alta y había un árbol grandísimo en medio. Me dijo para ir al árbol y yo le hice caso. Llegamos y seguimos besándonos, él empieza a manosearme, me agarraba las nalgas, las tetas, el beso se fue poniendo muy hot y yo también. Él no se aguantó y me dijo que se la mamara. Yo, toda enamorada, lo complací, me arrodillé y empecé a mamársela. No sabía cómo hacerlo, pero él me iba indicando cómo le gustaba. Estuve como diez minutos así hasta que él, sin avisar, se vino en mi boca, me agarró de la cabeza y no me pude quitar, por lo que lo recibí en la boca.

Desde ese momento descubrí que me encantaba verlos disfrutar de una mamada y que el sabor de la leche es riquísimo. Desde ese día se volvió una adicción para mí.

Ya yo tenía la verga durísima de nuevo y ella, al darse cuenta, me la agarró y me pajeó lento.

Dayana: ¿Vaya, te calentó saber eso, amor?

Yo: Uff, demasiado.

Dayana: Jajaja, no sabía que fueras tan pervertido, amor. Me gusta.

Yo: Ni yo lo sabía. ¿Y ese mismo chico te quitó la virginidad?

Dayana: No, fue otro de veintidós cuando yo tenía diecinueve.

Yo: ¿O sea que pasaste un tiempo mamando solamente?

Dayana: Sí, pero con varios.

Yo: ¿Y solo se lo mamabas a él hasta que llegó el otro chico?

Dayana me miró directamente a los ojos, se levantó, se desnudó y me montó clavándose mi verga de golpe. Yo la agarré de las nalgas y ella, mirándome, me dijo:

Dayana: No, se la empecé a mamar a todo el mundo.

Y empezó a darme sentones lentos pero fuertes, muy ricos.

Yo: Dioos, ¿eras una perra?

Dayana sonrió y dijo:

Dayana: Se la empecé a mamar todos los días a este chico, luego a otro, luego a tres más, luego a cinco más, todos en este terreno, en el mismo árbol. Se empezó a hacer fila de chicos esperando a que yo se las mamara. Fui apodada como la aspiradora Day. Fue a tal punto mi fama que mi primo se enteró. Estaba en su casa un día haciendo una tarea y me dijo que ya sabía que me decían la aspiradora, y sin previo aviso se sacó la verga, era un tremendo trozo de verga, la más grande que veía hasta ese momento. Se me hizo agua la boca y sin decir nada se la empecé a mamar hasta que eyaculó en mi boca. Esto se volvió costumbre por mucho tiempo, ya hasta había perdido la virginidad, pero no cogía con mi primo pues él disfrutaba más las mamadas que coger, era como un fetiche, supongo. Yo estaba mamándosela como siempre en su cuarto.

Yo, a este punto, recibía esas terribles sentadas de mi novia tratando de no venirme, con los ojos cerrados imaginando todo lo que me decía. Y de repente se abrió la puerta de su cuarto de golpe, era mi tío que había llegado antes. Nos asustamos, mi tío agarró a mi primo y le dio un zape durísimo, y le dijo que se fuera a la casa de mi abuela que quedaba como a cuatro calles, que luego hablaría con él. Él se fue corriendo y yo me quedé a solas con él, asustada pensando que me acusaría con mis papás y me daría una tunda de la buena, pero no. Él se quedó parado al frente mío y me dijo:

Tío: ¿Sabes lo que estabas haciendo?

Dayana: Sí, tío.

Tío: ¿Qué hacías?

Dayana: …

Tío: Dayana, di qué hacías.

Dayana: Se la estaba mamando a Fer.

Tío: ¿Y por qué lo hacías? ¿Acaso te gusta hacer esas cosas?

Dayana: …

Tío: Dayana, responde cuando te hablo.

Dayana: Sí, tío, me gusta. Por favor, no le diga a mis papás.

Tío: No les diré.

Dayana: ¿En serio, tío?

Tío: Sí, si haces algo por mí.

Dayana: ¿Qué cosa?

Tío: Lo mismo que a Fer, ya que te gusta hacerlo, no está mal si me lo haces a mí, ¿no?

Diciendo esto se sacó su tremenda verga, un poco más gorda que la de mi primo pero igual de larga. Se me hizo agua la boca y sin pensarlo se la agarré y se la empecé a mamar.

Yo: Diooos, ¿se lo mamaste a tu tío Gustavo?

Dayana: Síi.

Yo: Eras una terrible perra.

Dayana: ¿Y te excita que fuera tan perra?

Yo: Diooos, síiiii.

Dayana: Tu novia fue una perra de primera.

Yo: Ufffff, síiiii, amorrrr, eres una tremenda perraaaaaaa, ahhhhhhh.

Dayana: Síiiiiii, dame lechita, dámelaaaaa, dale leche a esta perraaaaaa.

Ambos nos vinimos increíble al mismo tiempo, quedamos molidos. Nos fuimos a duchar, pero no hablamos más del tema, aunque yo quería saber más, tenía mil preguntas más, pero no quería atacarla a preguntas todo el rato. Sabía que pronto tendría mis respuestas.

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