El cuarto oscuro

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Hace unos días, mientras mi esposa se bañaba, un compañero de trabajo le texteó. Yo, por curiosidad, lo tomé; ya antes lo había hecho y solo hablaban de trabajo. Pero esa ocasión quedé en shock: el mensaje decía “Contando las horas para verte en el salón oscuro otra vez. Prometiste ir más dispuesta, espero que cumplas”.

Cuando salió de bañarse, se vistió en el cuarto como de costumbre, pero esta vez se puso unas tangas y un pants deportivo apretadito; se le veían sus ricas nalgas. Sentí que la sangre se me subía a la cabeza y, al mismo tiempo, tenía una erección. La llevé a su trabajo y pensaba: “No creo lo que leí… No es cierto, solo es mi imaginación”.

Ya en la noche, cuando ella llegó, se desnudó y me empezó a besar. Yo respondí con besos, pero sus besos eran salados y tenían un sabor diferente. Fue directamente a darme un oral; lo chupaba tan rico, como cuando empezamos a salir juntos, con mucha pasión. Estaba que me venía y le tuve que decir que parara. Subió dándome besos por mi cuerpo hasta llegar a mi boca y me besó. Su boca tenía un sabor más fuerte que al principio.

Por mi cabeza pasó que ella había chupado la verga de Brad. Me dijo: “Amor, déjame montarte, estoy toda mojada”. Cuando me montó, estaba super mojada; apenas empezó a cabalgar y se empezó a correr, gemía como cuando teníamos nuestras primeras revolcadas. Se recargó en mi cuello y dijo: “Solo tú me haces correr así de rico”. En mis pensamientos decía: “¿Solo yo? ¿Pues cuántos más hay?”.

Se acostó en su lado y dijo: “Amor, ¿quieres que te haga venir?”. Le dije: “Tranquila, amor, yo voy a tardar más y tú estás cansada, descansa”. Se quedó dormida y salí a la sala. Cuando iba saliendo, vi sus tangas en el suelo: estaban con mucho líquido blanco. Obvio que lo primero que pensé fue que Brad se la había cogido en el cuarto oscuro. Por eso había llegado así.

Me dio coraje y celos, pero lo más sorprendente es que tenía una erección. Tomé sus tangas y las llevé conmigo. Ya sentado en el sofá, pensativo y confundido, excitado, las olí. Pero por alguna razón las lamí; también sabía que era esperma con su fluido. En mi mente empecé a imaginar a mi mujer siendo poseída por Brad, y podía escuchar sus gemidos; eso me excitaba más. Cuando acordé, ya estaba masturbándome y lamiendo sus tangas. Cuando terminé, me di asco, coraje y rabia de lo que había hecho. Fui a dejar sus tangas a la lavandería y me acosté en la sala, pensando qué estaba pasando conmigo.

Como no podía dormir, busqué algunos temas de engaño y, buscando, llegué a una página que hablaba del cuckold. Ahora me pregunto: ¿qué hago en este limbo?

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Alex
Alex

Soy un soñador!

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Un comentario

  1. Hola amigo no dejes que te afecte.
    Primero habla con ella del tema, que te diga la verdad de lo que ha hecho sexualmente hablando.
    Y tú puedes pedirle que pare y solo lobhagan entre ustedes pero que te platique todas sus aventuras a detalle para que se torne la situación erótica para ambos.

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