Cubanos relato real primito gay annela mi rabo
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Tengo un primo que actualmente vive en el Yuma y que de vez en cuando me escribe, pues nunca ha podido olvidarme de cuando me lo singué. Yo fui quien le partió el culo, figúrate. Tengo una pingona rosada, grande y gorda, con las venas marcadas como un tubo de picadillo cocinerito, me mide 20 cm. Él se quedaba en mi casa en las vacaciones y jugábamos Atari, y dormía en mi cama, pues era la única en el cuarto. Un día me empinó el culón grande que tiene. Una sola vez bastó para que le metiera el dedo y luego me dijo: “Méteme el rabo, que ya lo vi y sé que tú vas a ser mi marido. Esa anaconda que tú tienes es la que quiero que me quite lo virgen”. Y así lo hice. Le mojé la punta del culo con saliva, le mamé el culo y le metí la lengua en su culito virgen. Luego me le subí arriba, le abrí las nalgas, le presenté mi cabezota y tenía un culito que se le abría solo. Me dejé caer despacio, metiendo el cabezón (20 cm de largo por 10 de ancho) y sentí cómo se le abría por dentro, capa por capa, y fui pasando y penetrando todo su culito, y seguí hasta tenerlo clavado completo. Él solo gemía como perra y mordía la almohada. Le pregunté: “¿Y ahora? Solo falta meterte los huevos estos”.
Y me dijo: “Ahora, ahora te pertenezco. Sácate leche como quieras, amor”. Le di cabilla, lo tuve tres horas dándole rabo clavado y sin condón. Le dije: “Ahora te voy a preñar para que sientas cómo me vacío los huevotes grandes dentro de tu culito”. Y él tenía una mirada de felicidad, me besó y al oído me decía: “Te amo, mi primo. Qué gorda la tienes, me gusta. Siempre seré tuya. Nunca pensé que fueras a tener semejante tolete”. Así le di hasta sacarme la leche. Cuando saqué el rabo, la leche era súper espesa y muy pegajosa, y me dijo: “Voy a dormir con tu leche para pensar que soy tu mujer y que me dejaste preñada, pues ya la sentí en los ovarios”.
Me escribió que tenía deseo de ver mi toletón, que hace años no lo ve. Le mandé fotos y videos de mi rabo meneándose y con los huevotes colgando, bien grande, y dice: “Qué rico, con razón no te puedo olvidar, cabrón. Soy tu mujer aún, no lo olvides nunca, papi. Mi culo es tuyo. Pues el novio que tengo no se compara contigo, por Dios. Ojalá estuvieras aquí todas las semanas, sería tu puta y te sacaba la leche y te dejaba que me usaras como tu perra”. Qué rico fue saber que, 16 años después, aún no olvida quien fue su primera clavada, su primera leche y su primer marido.
En esa época repetimos varias veces, pero mi papá se dio cuenta de que era gay y no lo dejó quedarse más en mi casa, porque lo tenía la noche entera mamando y cogiendo pinga. Ya con 23 fui una vez a su casa y le metí rabo, le di una partía de culo que su mamá nos escuchó y él metió un grito: “Es muy grande, pinga no entra”. Y yo le tapé la boca mientras lo obligaba a que entrara, pues después de mamarla 30 minutos ya lo tenía a cuatro patas, ensillado como a una yegua. Se la metí hasta el fondo y su mamá preguntó: “¿Qué están haciendo en el cuarto encerrado?”. Y yo dije: «Somos mayores de edad.
Ya en este momento estoy dándole su ración de pinga, o no sabes que tu hijo es mi mujer y se desespera porque le doy con mi toletón, o por qué piensas que mi primo me quiere tanto y va desde los 15 a quedarse en mi casa, en mi cuarto, en mi cama, pues a coger pinga con leche y sin condón desde la primera vez hasta la actualidad». Y él me dijo: “Tú eres el único del que me dejo coger mi culito con la boca, he sacado y tragado mucha leche. En el técnico medio me metía al baño de los varones y tragaba leche de uno en fondo, todos los de mi aula querían sacarse leche con mi boca y yo se las sacaba rico. Era tanta leche que no merendaba, salía llenita del baño, pero mi culo es solo tuyo, papi. Sácatela, que quiero sentir los chorros de leche que tú tienes, mucha leche en esos huevos”. Y la mamá, luego de escuchar, dijo: “Ok, ya yo lo sabía que era gay, pero no sabía que su culito tenía dueño. Bien hecho, hijo, sácale leche a tu marido”. Los dejó en paz y se fue. Y yo seguí dándole pinga en cuatro hasta que me saqué la leche. A él le gusta mamar mi cabezota y a mí me encanta que se trague la leche. Dice que cuando venga a Cuba me va a llevar para un alquiler para que me la coja como la perrita que es. Y yo lo voy a tener clavada toda la noche con el toletón mío.
