A mis cuñados les gusta mi culo

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Tengo cincuenta y cuatro años, mido un metro y ochenta y tres centímetros, me conservo bien y estoy casado con una mujer, pero me gustan mucho las vergas también.

Volvió mi cuñado de Mallorca, él tiene cincuenta y ocho años. El caso es que había alquilado el piso y me dijo si le echaba una mano. Bueno, pues allí estábamos ordenando un poco el piso. Estaba yo doblado como una escopeta para recoger unos calzoncillos suyos que se habían caído al suelo. No sabía que a mi cuñado le iban también los tíos. Sentí sus manos acariciando mis cachetes.

Qué culo tienes, cuñado, para comérselo y follarlo.

Sus caricias me estaban calentando. La yema de sus dedos rozaba mi ojete a través de la tela de mis pantalones cortos. Entonces me incorporé y me giré mirándole a los ojos.

¿Qué haces, cuñado?

Perdona, no sé qué me ha pasado.

Entonces le puse la mano en el pecho y le dije:

No, no, ahora me vas a tratar como a una puta caliente. Si no, no haberme puesto cachondo. Quiero tu verga y tus huevos todo en mi boca y en mi culo.

Le bajé la cremallera y metí la mano agarrando la polla. Me sorprendió, tenía una verga grande y gorda. Se la saqué fuera con los huevazos que la acompañaban y, poniéndome de rodillas, agarré su grueso capullo con los labios. Luego fui tragando hasta el último centímetro de aquella verga enorme. Le mamé los huevazos, tenía todo el conjunto riquísimo. El ojete me palpitaba y mi verga endurecía. Mientras mamaba a conciencia aquellas bolas y la enorme verga de mi cuñado, me bajé los pantalones enseñando el culo, mojándome los dedos y metiéndolos en mi ojete para abrir camino.

Joder, cuñado, eres mejor que una puta mamando verga. Dame tu culito, cuñado.

Me giré y, agachándome de nuevo en postura de escopeta, mi cuñado escupió en el agujero y empezó a empujar su polla, que enseguida entró en mi ojete. Empezó a follar mi culo con muchas ganas.

Así, así, folla el culo de la puta de tu cuñado. Dame fuerte por el culo, así, así.

Toma, puto. Toma, zorra, me encanta follarte el ojete del culo, puta.

Entre posturas, mamadas y meterla en el ojete caliente de mi culo, hasta correrse dentro y dejarme preñado de una buena cantidad de leche. Hubo más encuentros con él, incluso un día fuimos a que me follara al aire libre y se nos acercó un señor de sesenta y cinco años que también me dio verga. No era tan grande como la de mi cuñado, pero estaba muy bien también. Mamé las dos pollas, me las metieron en el ojete y me follaron bien duro. El viejo tenía mucha energía y me daba por el culo como si tuviera veinte años. Acabé con las dos vergas clavadas al mismo tiempo en el ojete y todo llenito de leche de huevos machos.

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Anokaliente
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