Confecion insestuosa
Nos sentamos a hablar y les dije:
Yo: Bien, primero quiero que entiendan la gravedad del asunto. Si alguien fuera de nosotros se entera de lo ocurrido en mi finca, así que júrenme que esto no saldrá de aquí.
Todos: Lo juramos.
Garza: Pero, cuando volvamos a casa, ¿podemos seguir? Claro, siempre y cuando se pueda.
Yo: Claro, pero hay que ser muy cuidadosos.
Todos: Entendido.
Yo: Ahora bien, lo de ayer fue muy rico hacerlo con todos, pero fue terriblemente agotador. Podemos repetirlo, pero esporádicamente. Ustedes pónganse de acuerdo. Además, yo seguiré haciendo la comida; no podemos estar cogiendo todo el día y comer comida de la calle, ¿entendido?
Todos: Síii.
En eso me levanté y les dije dándoles la espalda:
Yo: Bien, como ya comieron, espero a alguno de ustedes en mi cuarto. Jiji.
Me fui a mi cuarto y el primero en venir fue Felipe. Desde ese día empezaron a cogerme sin piedad: me daban por el culo, por la boca, por la vagina. La cantidad de leche que me dejaban en la vagina y el culo era increíble, y la cantidad que me tragaba era aún más. Poco a poco empezaron las sesiones de sexo en grupo: primero todos, luego de a dos, de a tres. Todas las noches dormía con alguien diferente.
El sexo con los chicos era increíble, pero había dos que me encantaban: Garza y mi hijo. Con Garza el sexo era tan violento, brusco, un animal. Y con mi hijo el sexo era muy profundo; teníamos tal conexión que era súper placentero. Yo, por mi parte, me sentía completamente satisfecha, me sentía una terrible puta, pero no podía detenerme ni tampoco deseaba detenerme. Quería ser usada por esos chicos para siempre.
Los chicos, luego de unas semanas de tanto sexo, empezaron a tener ideas jaja. Primero me llevaron al centro del pueblo vestida de muchas maneras. Les encantaba exhibirme en público; andaba caminando prácticamente con las nalgas al aire. En una ocasión los chicos me ordenaron entrar en una tienda de carne donde estaba un gordo enano que siempre me miraba cada vez que iba al pueblo así vestida, y me dijeron:
Garza: Entra a esa tienda y paga con una mamada jaja.
Julio: Jajaja síii, ese gordo no te quita la mirada de encima.
Luca: Vamos, ma, te dejaremos sola, te esperamos en el auto jaja.
Estos chicos jaja, les encantaba verme como puta, pero eso me excitaba, por eso decidí entrar aprovechando que estaba solo. Apenas entré me miró con deseo, lo saludé y ordené algo de carne y pollo. Cuando iba a pagar fingí que no traía dinero.
Yo: Ay, disculpe, no traje el dinero.
Carnicero: Ah, tranquila, lléveselo y cuando vuelva al pueblo paga.
Yo: Ay, no, qué vergüenza.
Carnicero: No se preocupe jaja.
Yo: Qué hermoso, tal vez pueda pagar de otra forma?
Me lamí los labios.
Carnicero: ¿Có… cómo?
Estaba nervioso jaja.
Yo: Con una (hice el gesto como si estuviera mamando), ¿o no quiere?
Al carnicero le pareció que había visto a los mismos ángeles jaja. Salió corriendo a cerrar la puerta con seguro y poner el letrero de “ya regreso”, me dirigió a la parte de atrás y me dio un beso. Era más bajito que yo, pero me excitaba sentir esas manos gordas agarrándome el culo. Me arrodillé ante él, su verga quedó en mi cara y empecé a mamársela; mi frente pegaba en su panzota jaja. No aguantó mucho pero soltó mucha leche rica, me la tragué toda y me levanté. Me di la vuelta, me dio una buena nalgada y me dijo:
Carnicero: Pa’ la próxima no traigas dinero, ya sé con qué pagarás la próxima vez.
Eso me excitó un poco y me fui con la carne. Los chicos me esperaban, les conté todo y se reían del carnicero. Qué tremendo regalo le dieron al pobre. Apenas llegamos a casa todos fuimos a mi cuarto y empezaron a cogerme. Esa vez fue tan delicioso porque estaba encima de Luca con su verga en mi vagina, Theo y Garza me la metieron por el culo haciéndome un anal doble, y Felipe y Julio me la metieron en la boca. Tenía cinco vergas dentro de mí.
Me sentía tan excitada que tenía múltiples orgasmos, casi me desmayaba. Fue increíble. Cabe mencionar que luego de eso los chicos me pusieron a darle mamadas a medio pueblo: policías, repartidores, vendedores locales. Mamé tantas vergas y tragué tanta leche que fue una maravilla. Obviamente hicieron que el carnicero me cogiera por la vagina y por el culo. Según me enteré, el carnicero es un buen tipo que ha tenido mala suerte en la vida; siempre fue bueno con los chicos a pesar de que se burlan tanto de él, pero al parecer ellos se trataban así, por eso le daban como regalo una mujer como yo. Hicieron que durmiera con él en su casa varias veces; prácticamente era como su novia de verano jaja. Los chicos no dejaban que nadie más me cogiera, solo el carnicero, pero para dar mamadas a quien ellos quisieran yo solo obedecía.
Al finalizar el verano, el día anterior de regresar a casa fue una locura: me cogieron de una manera tan brutal, me hicieron doble anal, me llenaron de leche la vagina hasta que chorreara, mamé demasiado, me azotaban, me cacheteaban, me pellizcaban y mordían mis pezones. Dios, fue un día y noche de puro sexo intenso.
Al día siguiente en la mañana limpiamos la casa, botamos la basura y nos fuimos a casa. Dejé a los chicos en sus casas, sin antes darles un buen beso de lengua. Me regresé con mi hijo a casa. Su padre llegó en la noche, lo extrañé mucho; la verdad le di un beso. Todo transcurrió normal. Esa noche tuve sexo con mi esposo; normalmente los hacemos con condón, pero esa vez quería sentir su leche dentro de mí, y así fue. Diez minutos y eyaculó dentro de mí; no tuve un orgasmo, pero fue rico. Nos dormimos.
Al día siguiente él se fue a trabajar. Los chicos aún tenían unos días libres antes de entrar a clases nuevamente, por lo que todos vinieron a casa como a las 10, pero a las 9 ya mi hijo me tenía en cuatro dándome duro por el culo. Dios, qué rico. Cuando llegaron los demás me cogieron entre todos hasta la tarde. Les dije que no podían venir todos los días porque iba a ser sospechoso, por lo que de esa forma organizamos un horario. Había días que no venía ninguno; el único que gozaba siempre era mi niño, que usaba a mamá todo lo que quisiera. En serio no podía decirle que no, era demasiado placentero obedecerlo.
Al mes de estar en esta situación me enteré que tenía dos meses de embarazo. Me quedé en shock; o sea, me lo imaginaba porque tanta leche era obvio que pasaría en algún momento, pero igual me dejó loca jaja. No sabía de quién era siquiera, solo esperaba que se pareciera a mi esposo aunque sea jaja. Esos meses fueron de locos, porque al estar embarazada me causaba un morbo tremendo; tenía como la excitación a mil y necesitaba mucha verga, y obvio los chicos y mi esposo supieron complacerme. Luego de dar luz a una niña hermosa, hice pruebas de paternidad a los chicos sin que supieran y el padre era Luca. Luego de dar luz me ligué; no quería volver a salir embarazada por mi edad. Aún me parecía increíble que mi niño me embarazara jaja; era madre y abuela jaja.
Luego con el tiempo Julio y Felipe se mudaron de ciudad, Theo se fue con su familia del país, Garza y Luca se volvieron mejores amigos porque me revientan a vergazos actualmente. Y como dato, mi esposo jamás me ha dado por el culo; eso solo le pertenece a los chicos jaja. Fin.
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