Como descubrí que mi novia me engañaba y ahora quiero ser cornudo
Hola, este es mi primer relato. Les voy a contar cómo es que mi novia me engañaba y cómo ahora quiero ser cornudo.
Mi novia es flaquita, pero tiene muy buenas nalgas. Es aperlada, como de 155 cm. Muy seria, de esas chavas que parecen inocentes y en verdad son muy cachondas.
Somos novios desde jóvenes. Todo empezó en 2021. Yo tenía 23 años y ella 21. Estábamos en la universidad. Ella tenía que hacer prácticas de su carrera cerca de mi casa.
Se quedó en mi casa esos 6 meses. Todo era normal. Teníamos sexo regularmente. Algo que me encanta es el sexo oral. Todo el tiempo le comía esa vagina que tanto me gusta. Siempre la tenía bien depilada.
Siempre la tenía desnuda en las noches. De repente, cuando teníamos sexo, la notaba más cachonda. Se mojaba más rápido. Se movía como una diosa. Montaba muy rico.
Cuando le hacía sexo oral, se tapaba los ojos. Se prendía más y más. Me agarraba de la cabeza. Me apretaba hacia su vagina toda húmeda. Se movía hacia arriba y hacia abajo muy sensual.
Yo la veía disfrutar de manera muy cachonda. La verdad, eso a mí me prendía más. Hasta que un día dejó su teléfono cargando. Se había ido a dormir.
Nunca en mi vida había revisado un celular. Pero esa noche algo me decía que lo hiciera. De repente la veía escribiendo y haciéndose a un lado mío para que no viera.
Eso me dio curiosidad. En una descuidada vi su contraseña. Estaba nervioso, pero ansioso por saber qué ocultaba. Llegó el momento. Al ver que estaba bien dormida, le agarré el celular y lo desbloqueé.
Todo era normal. Tenía pláticas con amigos, nada fuera de lo común. Hasta que descubrí una conversación archivada con un chavo. Entré y me voló la cabeza.
Conforme iba leyendo, veía cómo ese chavo le tiraba la onda poco a poco. Mi novia no le decía nada. Al contrario, le seguía el juego.
El bato le decía cosas como: “La verdad me gustabas desde la secundaria, pero como tuviste novio desde entonces no te dije nunca”. Ella contestaba: “Apoco sí? Nomás me hubieras dicho para saber que le gustaba a alguien, ja ja”.
De esas pláticas que son tirarse la onda, pero no directo. Hasta que llegó el punto en que el bato le dijo que se le antojaba. Ella solo se alagaba.
Poco a poco subían las pláticas. Veía que hablaban por teléfono en las madrugadas, antes de que se quedara en mi casa. Se decían que ella quería que él la besara.
La conversación se puso más caliente. Él: “La verdad quiero tenerte desnuda en mi cama para verte como siempre he querido”. Ella: “Pues ven a mi casa para ver lo que tanto quieres ver, yo encantada”.
Una vez, él le dijo que andaba cachondo por su culpa. Le preguntó cómo haría ella para quitarle lo cachondo. Lo que le dijo mi novia me dejó sin palabras.
Ella: “Pues la verdad me caes muy bien, qué te diré. Cómo te lo quitaría: empezaría besándote, pero de esos besos apasionados que nunca se despegan los labios”.
“Te iría tocando poco a poco por tu cuello, después a tu pecho. Iría bajando hasta llegar a tu pantalón. Sentiría tu verga por encima de tu ropa”.
“Después te acostaría y te quitaría la ropa hasta que quedes desnudo. Me empezaría a desnudar enfrente de ti, hasta quedar completamente desnuda”.
“Me acostaría de lado y te besaría muy rico. Haría que pasaras tu brazo por debajo de mí. Haría que metieras tus dedos mientras te la jalo bien rico. Le escupiría para que baje más fácil”.
“Después me subiría arriba de ti hasta que mi vagina quede en tu cara. Haría que me la comieras todita. Después iría bajando poco a poco a tu verga”.
“Le daría besos y me la pasaría por toda la cara. Me montaría arriba de tu verga y me movería como una loca”.
“Haría que me pusieras de perrito. Me agarrarías las nalgas y me las moverías como tú quisieras. Hasta que te quieras venir y acabes en ellas”.
Quedé sin palabras. No podía creer lo que leía. Para mi sorpresa, era tal cual lo que mi novia me hacía últimamente a mí.
Por eso la notaba más cachonda cuando teníamos sexo. Se imaginaba lo que le quería hacer a él. Ahí me tenía a mí para sentirlo, pero pensando en él.
En ese momento me enojé. No pude dormir en toda la noche. Al día siguiente se veía mi cara de enojo. Ella no entendía por qué.
Le pregunté si no tenía motivo para enojarme. Dijo que no. Le dije que checara su teléfono. Vio que la había cachado con la conversación de ese bato.
Se sacó de onda. Yo quería terminar con ella. Pero ella decía que no lo hiciera, que ya no lo volvería a hacer. Al final la perdoné. Ya no le escribió más.
Pasaron los meses. Cuando veía porno en el teléfono, me topaba con videos de tríos y cornudos. Eso hacía que mi mente pensara en lo que me había hecho mi novia.
Poco a poco me empezó a calentar. Ver cómo en los videos el bato la veía teniendo sexo con otro mientras él observa. O que ella andaba cachonda con otro y su novio lo disfrutaba.
Mi mente se fue abriendo. Al final me arrepentí de haberme enojado y reclamarle. Era mi oportunidad para haberle dicho que no había problema.
Hubiera seguido hablando con el bato para ver qué más se decían. O si llegaban a tener encuentros y yo saberlo.
Espero les haya gustado mi relato. Después les diré cómo poco a poco estoy convenciendo a mi novia de hacer exhibicionismo y que me haga cornudo.
¿Te gustó este relato? descubre más cuentos para adultos en nuestra página principal.
