Aventura de fin de semana de mi esposa 4

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Hola a todos. Hoy les quiero compartir una práctica que mi esposa hace realmente muy bien, y es tremendamente placentera. La vi como se la hacía a su novio y me encantó verla. A mi también me lo hace y es genial.

Nos juntamos un sábado a la noche en casa, aprovechando que nuestros hijos salían de joda y no volvían a dormir a casa.

Yo hice un asado, Ignacio llevó el postre. Cenamos, la pasamos muy bien. Luego me fui a bañar, y cuando salí, mi esposa y su novio estaban bailando desnudos música lenta. Se besaban y Rosana le acariciaba la verga a Ignacio, que ya la tenía bien parada. Me sumé a ellos, y terminamos la noche haciendo un hermoso trío, donde Ignacio le metió la verga a mi esposa por el culo, la boca y la concha. Y yo por la concha y la boca. También usamos el consolador para que estuviera todo el tiempo con los tres agujeros llenos. Comenzó chupándonos las pijas a ambos, luego yo me bajé a chuparle la concha y el culo mientras ella seguía con la mamadera del novio. Le pedí que se pusiera en cuatro patas y me aboqué a chuparle el culo hasta dejarlo bien lubricado y preparado para ver como Ignacio le mete esos hermosos 21 centímetros de verga hasta el fondo. Luego me recosté para meterle el consolador en la concha y que ella al mismo tiempo pudiera chuparme la pija. Después hicimos su pose preferida, o sea, yo abajo dándole por la concha e Ignacio arriba dándole por el culo. Le acabamos juntos, Ignacio en la cara y yo en las tetas, quedó preciosa mi gordita toda llena de leche de su novio y marido. Dormimos los tres en la misma cama, Rosana al medio, aunque se abrazó a Ignacio y se durmió en sus brazos.

A la mañana siguiente me desperté y no estaban en la cama. Me levanté y estaban en el living, me quedé disfrutando la escena sin hacer ruido para que no me vieran. Ignacio estaba sentado en el sofá, Rosana arrodillada entre sus piernas besando y lamiendo la pija y los huevos. Es algo que a ella le gusta hacer y es muy excitante. En ningún momento le agarró la pija con las manos ni se la chupó, solamente lo acariciaba con los labios y lo lamía todo. Subía y bajaba por el mástil duro de Ignacio y le recorría con la lengua los enormes huevos que tiene, volvía a subir acariciando la pija con los labios para finalizar lamiendo el glande y volver a bajar a los huevos. Lo hizo como siempre lo hace, muy despacio y suave. Ignacio se retorcía de placer en el sillón, le acariciaba el pelo, le decía te amo puta de mierda, entre otras obsenidades jeje.

Finalmente cuando ya Ignacio estaba que explotaba, Rosana se dedicó a lamerle el glande hasta hacerlo gritar y acabar como loco. La leche le brotó con fuerza y mucha (siempre acaba mucha cantidad), al caer inundó la cara y el pelo de Rosana que comenzó a reir y decirle: mi amor cuanta leche me diste. Ignacio no podía reaccionar, estaba extasiado, quedó un momento en el sillón sin reaccionar, Rosana fue al baño a lavarse y yo me fui con ella, la apoyé sobre el lavamanos y la culié con mucha fuerza hasta llenarle la concha. Nos besamos, ella seguía con su rostro y pelo con leche de Ignacio, estaba bella. Nos dijimos te amo y nos relajamos. Ignacio estaba relajado en el living todavía. Desayunamos y llevamos a Ignacio a su departamento.

Espero que los que lean este relato puedan disfrutar que sus mujeres les hagan este regalo, les juro que se van a volver locos, van a perder el control, y van a acabar mucha leche.

Saludos…

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Ezequiel
Ezequiel
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