Mi madrastra esta embarazada, sera mi hermano o mi hijo ese bebe
Hola, me llamo Gerardo, tengo 19 años. Soy un chico normal con gustos poco convencionales: las mujeres maduras. Nunca he estado con alguien menor de 30. Tengo suerte con ellas; les parezco lindo y mi pene de 19 cm ayuda mucho. Lo que les contaré es una fantasía 100% adulta +18, afortunada y lamentable a la vez.
Hace 5 años llegó Lucía a nuestras vidas. Mis papás se divorciaron cuando tenía 7; mi mamá se recasó pronto, mi papá tenía relaciones casuales. De una nació mi hermano pequeño (9 años ahora); su madre lo abandonó. Lucía fue un regalo: se ofreció como madre para nosotros, amorosa y hogareña. Pero noté su lado cachondo: le agarraba la verga a mi papá por encima del pantalón, le restregaba las nalgas. Fingía dormir para escucharlos follar a lo loco; gemía sin discreción, se vestía con la puerta abierta.
Todo cambió el día de mis 19 años. En mi país, esa edad marca madurez plena. Mi papá me felicitó: “No hagas planes, cenamos en familia”. Bajamos a desayunar; Lucía y mi hermano estaban allí.
Papá: “¿Y ustedes por qué no lo felicitan?”
Lucía: “¿Por qué? ¿Ganó un concurso?”
Papá: “¡Es su cumpleaños!”
Me agüité, pero ella sacó una caja roja con moño.
Lucía: “¡Cómo crees que olvidaría, mi niño hermoso!”
Abrí: una llave. Pensé en un auto.
Lucía: “No es cualquier auto. Vamos a la cochera”.
Era un viejo escarabajo, pero mío. Subí feliz; ella al copiloto.
Lucía: “¡Vámonos!”
Probamos hasta un mirador con vista a la ciudad. Me senté en el cofre; ella a mi lado.
Yo: “Gracias, Lucía. En serio”.
Lucía: “Ya eres hombre; los hombres necesitan auto. Ese es de tu papá; yo tengo el mío pendiente”.
Yo: “¿Cuál?”
Lucía: “Ya verás”.
Volvimos; estacioné en la entrada. Insistí por el regalo. Se acercó a mi oído, puso su mano en mi verga y susurró: “Yo soy tu regalo. Tú decides cuándo abrirme”. Helado, la vi por primera vez como mujer sexual. Bajó; mi papá y hermano salían.
Papá: “Disfruta tu regalo”.
En la cocina:
Yo: “¿Qué onda con eso?”
Lucía: “Eres hombre; qué mejor que tu primera mujer”.
Yo: “¿Y papá?”
Lucía: “No sabrá”.
Su tono me encendió. Me pegué atrás, frotando mi pene contra sus nalgas. Sonrió.
Lucía: “¿Ya lo quieres? Vamos a tu cuarto”.
Yo: “¿Por qué no aquí?”
Lucía: “Porque yo mando”.
Me guió sosteniendo mi verga dura como correa. En mi cuarto, me lancé; me detuvo.
Lucía: “Con calma; tenemos toda la mañana”.
Se desvistió bailando: culo grande, tetas bellas algo caídas, cintura perfecta, panocha peluda vintage (mi fetiche). Me tocó las piernas, lengua rozando mi verga sin tocarla. Me desnudó; puse mi verga entre sus senos. Besándonos, la froté contra sus vellos vaginales.
Lucía: “Lento, amor”.
Me masturbó despacio; besó mi cuello. Me tumbó; se hincó entre mis piernas. Lamió la cabeza, sobó bolas; metió toda mi verga en su boca. La tomé del pelo, adentro-afuera hasta la garganta. La saqué: ojos llorosos, saliva cayendo. La jalé para 69; saboreé su vagina peluda hasta correrse en mi cara. Me vine; escupió en mi pene, se lo metió cabalgando. Sentón tras sentón, nalgas chocando; me corrí dentro. No paré; la puse perrito, embistiéndola duro.
Lucía: “¡Sí! ¡Más duro!”
Yo: “¿Te gusta, perra? ¡Pídemela!”
Lucía: “¡Cógeme duro!”
Gritaba; 15 minutos hasta correrme adentro. Se orinó de placer. Caímos rendidos. Horas besándonos; ella se levantó para el almuerzo de mi hermano. La vi irse desnuda; olí su tanga negra en la cocina. Se calentó; me la chupó rápido. La puse contra la pared, le bajé la bermuda, lamí su clítoris con dedos dentro hasta correrse. La recosté, pies en hombros; embestí hasta correrme. Se fue sonriendo, semen escurriendo.
Esa noche, papá regañó mi llegada tarde.
Yo: “Por una mujer; tres veces”.
Lucía palideció; papá rió: “¡Felicidades! Cuídate”.
Yo: “Quiero repetir todos los días”.
Papá: “Disfruta, pero con cuidado”.
Lucía: “Me asustaste”.
Yo: “Ponte; quiero cogerte”.
Lucía: “No ahora”.
Desde entonces: misionero, perrito, hoteles, mirador, baño de cine, prepa. Una vez solos: la comí dormida, ducha, cocina empinado, sofá sentones. Gritó por verga en baby doll negro; le hice el amor en 20 posiciones, suave. Confesó amar mi físico; papá la engañó antes. Saqué lubricante para anal.
Lucía: “No; duele”.
Yo: “Confía; solo hasta donde digas”.
Besos, dedos en ano; gritó pero cedió. Metí cabeza; 19 cm hasta el fondo. Montándola, sobando clítoris; orgasmos múltiples. Me corrí sobre su ano abierto. Durmió en mí; única vez anal (le dolió días).
Hace dos semanas: papá anunció embarazo de Lucía (2 meses).
Lucía: “No sé de quién; contigo o él”.
Prometió no cambiar; calculó: no mío. Sexo menos frecuente; evito por imagen del bebé. Soy celoso; ella reclama. Pienso confesar, pero ¿y si es mi hijo-hermano?
Ruego comentarios.
¿Te gustó este relato? descubre más historias eróticas cada día en nuestra página principal.

El final la cagó