Duración estimada de lectura: 4 minutos
Visitas: 2,633
Hola amigos, este es el primer relato de varios que quiero hacer sobre mis vivencias como chica travesti. Fue una de mis mejores vivencias como travesti y fue hace algunos años.
Les contaré como termine siendo deliciosa mente sodomisada en un parque.
Les cuento que soy un hombre casado pero me gusta, me encanta todo lo femenino, disfruto enormemente sintiéndome mujer y ser tratada como una a la hora del sexo.
Salgo todas las noches a caminar vistiendo por completo de mujer, en una de esas salidas nocturnas, vistiendo una microfalda qué casi dejaba mis nalga a la vista se acerca un carro y el chófer me me hace algunas preguntas.
Ch: hola, quieres subir? Vamos a dar una vuelta?
Yo: normalmente no lo hago, ademas no soy lo que piensas
Cuando contesto note su sorpresa al escuchar mi voz
Ch: ah eres hombre,
Yo: si, soy una chica travesti
Entonces hizo por alejarse pero a pocos metros se detuvo.
Ch: estas buscando algo?
Yo: no, nunca busco pero si sale algo lo tomo
Ch: ok, entonces sube y veremos que pasa, siempre he querido estar con una linda travesti
Yo: no mejor baja tu y caminemos un poco por el parque.
Ch: ok, déjame estacionar el auto.
Yo estaba super emocionada y super excitada por la situacion pues fue la primera vez que alguien me acordaba en la calle.
Se bajo vino a mi y empezamos a caminar, era un parque con poca iluminación por lo qué se prestaba muy para la ocacion.
Para no hacerlo más largo les cuento:
En cuanto llegamos a un lugar suficientemente obscuro subió un poco mi falda y poso sus manos sobre mis nalgas casi desnudas y mientras me besaba el cuello, con los dedos de la mano derecha comenzó a acariciarme los pliegues del ano cosa que me dio un placer enormemientras el se ocupaba de explorarme el culo yo le desabroche el pantalon y bajandolo un poco urgue en su boxer para poder sentir ese pedazo de carne., tibio,y duro entre mis manos.
Apenas empezaba con un vaivén masturbatorio cuando retirando sus manos de mis gluteos las pone sobre mis hombros diciendome:
Ch: chúpame, oh no quieres
Yo: claro que si, quiero sentir tu leche en mi boca.
Me puse de rodillas quedando de cara a ese maravilloso pene que no era muy grande pero si estaba alho grueso.
Tomándolo entre mis manos lo pele dejando al descubierto su cabeza, casi rosadita, la acerque y con deleite aspire su olor, un olor a macho que me excito más, me la pase por los labios, por las mejillas, por los ojos, por toda la cara.
Luego aprisionandolo entre mis labios empecé a acariciarlo, pasando mi lengua por toda esa cabecita que me tenía tan caliente.
Entonces el pone su mano sobre mi nuca y me pide que me la coma toda, empujándola hasta casi hacerme vomitar, yo retirándome un poco empiezo un mete y saca al tiempo que lo masturbo con la mano y a ratos y acariciandole los testículo.
Escuchando sus gruñidos de placer, de pronto empieza a moverse más rápido e intensificando sus gemidos termina, vaciando en mi boca una cantidad de leche qué no me esperaba pero la cual disfrute sin dejar escapar ni una gota.
Cuando pienso con cierta decepción que ya todo acabó, me pide que me pare, se pone amis espaldas, yo apoyo mis manos en una banca qué teníamos cerca, se escupe el pene y poniéndomelo entre las nalgadas justo a la entrada del culto y empuja causandome cierto dolor pero tambien mucho placer, se queda unos segundos quieto y después empieza a entrar y salir acompasadamente haciéndome gozar como nunca, sentir ese pedazo de carne rompiéndome el cu,o era algo que yo no quería que terminará nunca pues cada vez que entraba y salía me causaba tanto placer que hacía temblar mis piernas.
Asi lo tuve como 20 minutos entrando y saliendo pausadamente cuando siento como su cuerpo se tensa y gimiendo de placer llena de lechiga el interior de mu culto,
Nos hemos visto otras veces, se los contaré en próximos relatos.
