Mi esposa cruzó su límite y yo la apoyé
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Con mi esposa (a quien llamaré Laura) llevamos ya 12 años en pareja, yo tengo 48 años y ella 46, vivimos en una ciudad pequeña de Colombia. tenemos dos hijos ya grandes, nuestras vidas son tan comunes y corrientes como cualquiera que lea este relato, trabajamos, vamos a misa, visitamos la familia y nadie tiene mucho que criticarnos porque somos de pocos amigos.
Todo empezó una noche que nos pusimos a ver tele y pasaron una película vieja, como de inicios de los 90, “Zandalee” con buenos actores y en la trama ella se enamora del amigo-hermano del esposo y tiene sexo loco como nunca lo había tenido con su esposo, quien al final se entera y termina todo en tragedia. El tema es que hay escenas muy calientes y yo al final terminé diciendo que esa situación no era para que terminaran odiándose. A Laura le quedó sonando lo que dije al final de la película y me preguntó al otro día que yo que hubiera hecho en la situación del esposo de Zandalee, yo le dije que nada, en broma le dije “eso se lava y queda lo mismo” ella se rio con una carcajada que no pudo evitar. En esa semana en la calentura del sexo en la noche me dijo que quería experimentar alguna locura de lo que vio en la película, tal vez algo de riesgo en la calle, yo le dije en medio de la misma calentura o que si quería probar otra verga, me dijo que no que eso no, yo sabía que le daba pena reconocerlo, pero si lívido decía que eso era lo que buscaba. Yo le dije que algún día tocaba ensayar en algún callejón, yo sabía que con varios tragos encima ella se atrevería porque se pone muy caliente cuando se siente alcoholizada.
Varias veces comentábamos lo mismo y jugábamos con el tema. En un diciembre fuimos a celebrar el fin de año al pueblo donde vive la familia de Laura, la verdad es en una finca retirada del pueblo y hay varias fincas cercanas, la gente se reúne a pasar juntos las fiestas de fin de año. La noche del 24 había mucho licor música y baile, mie esposa es tremenda bailarina y todos querían bailar con ella y a mi me gusta que ella lo haga con otros porque yo descanso y puedo verla como ejerce sus dotes de bailarina. Había un muchacho (Luis) de unos 25 años que no le quitaba la mirada, un campesino, pero bien presentado y de buen porte, yo en algún momento me le acerqué y le dije que la estaba mirando más de la cuenta ese muchacho, ella me dijo que no fuera ridículo que él era un niño y ella una vieja. Creo que de verdad ella no había visto sus intenciones hasta que yo le dije eso y ahí empezó lo central de este relato.
Yo ya estaba cansado y un poco alicorado, pero con mis sentidos bien puestos, pasaron más de las tres de la mañana y la gente empezó a retirarse, Laura estaba muy sudada de tanto bailar, tenía puesto un jean un poco ajustado y una blusa blanca de tela suave que con el sudor le dejaba ver el brasier como si fuera papel calcante o transparente. Finalmente quedó el muchacho ese (que por cierto también era buen bailarín a pesar de vivir en el campo) que había ido con sus papás a la fiesta. Solo quedaban ellos cuatro que no hacían parte de la familia y la hermana de Laura les dijo que se quedaran porque había una quebrada que debía pasar y tal vez estaba crecida y era mejor que aclarara para que la cruzaran, ellos agradecieron y se fueron a dormir donde los acomodaron. Pero Luis se quedó con Laura el esposo de mi cuñada y con mi cuñada cantando música popular por el cansancio y el licor. Yo les dije que estaba muy cansado y que me iba a dormir (nos habían dado una habitación solo para Laura y para mi) ella me dijo que ahora se iba a bañar estaba muy sudada y también se iba a dormir ya estaba bien cogida por el licor se le notaba en la risa.
Yo me fui a la habitación, pero por instinto el sueño se me esfumó, sabía que tenía que estar alerta. La habitación como en casi todas las fincas tiene ventana a los dos lados, una de ellas daba al corredor donde ellos se habían quedado terminando el licor que había aún. Me levanté y todo el tiempo me asomé por un espacio de la ventana y solo veía que hablaban incluso en sillas nada cerca una de la otra, reían cantaban y bridaban pero se veía todo normal, mi cuñada se levantó para irse a dormir, mi esposa también, Luis y el esposo de mi cuñada se quedaron otro rato, mi esposa entró a la habitación por una toalla para irse a bañar yo me hice el dormido pero estaba alerta, mi cuñada le dijo en baja voz que se dejara des acalorar para bañarse porque era un riesgo, ella se quitó el jean y la blusa y se quedó su brasier blanco y las tangas (siempre usa diminutas) dejó la ropa sobre una silla cerca a mi lado, pude sentir el olor a loción revuelto con sudor y licor (una sensación como de un bar con prostitutas) mi corazón empezó a latir fuerte, ella se sentó afuera en una silla mecedora viendo su móvil. Yo por la ventana veía todo, mi mente creó una escena de celos y pensé que se estaba hablando con Luis, pero no, solo veía Facebook normal, ya los demás se fueron a dormir, pasaron como quince minutos y ella se levantó a bañarse, yo me cambie de ventana para vigilarla pues la ducha quedaba del otro lado, en ese lugar no había buena luz, sentí que se demoraba más de lo normal en la ducha, ya las luces estaban apagadas y logré para salir hasta ese lugar sin ser visto, me acerqué (calculo que llevaba unos 15 minutos desde que se fue a duchar) y que sorpresa, casi muero, el corazón me latía como nunca, la vi, estaba gimiendo con la cabeza mirando hacia arriba, sus crespos bajaban y le cubrían sus hombros.
Con la poca luz pude ver que tenía puesto el brasier aún, sin ajustarlo en la parte de atrás, pero no tenía las tangas, en la mano derecha tenía la toalla la cual apoyaba en unos bultos de café y el pie izquierdo lo tenía sobre una silla de plástico (que tenían allí para poner ropa) eso hacia que sus piernas se abrieran y Luis estaba ahí abajo lamiendo su vagina, casi salgo a matarlo, pero empecé a sentir esa sensación tan extraña de celos y adrenalina revueltos que quema por dentro y causa un morbo tan pero tan inexplicable que no había sentido jamás. Era una escena que quería que acabara, pero a la vez no, quería más para sentir que estaba vivo. Luis, ese muchachito le estaba haciendo un oral a mi mujer, a mi compañera y yo atónito queriendo ver más. Él estaba de rodillas, pero sentado en sus talones con su cabeza y cuello torcido hacia arriba para chupar desde un buen ángulo, mientras con una de sus manos se pajeaba y luego cambiaba de mano para abrirle con la otra abrirle más la pierna que estaba sobre la silla a Laura. No duró mucho, él tal vez eyaculó muy rápido de tanta emoción y se levantó enseguida, Laura sin decir nada se cubrió con la toalla y metió a la ducha, Luis ya había pasado en cuestión de segundo todo el corredor hasta la habitación donde se iría a dormir con sus papás. Yo esperé hasta que sentí que Laura terminó su ducha que no duró ni dos minutos. Cuando ella regresó a la cama yo ya estaba haciéndome el dormido. No dormí ni un segundo esas dos horas mientras amanecía, ella creo que tampoco. Al aclarar yo no sabía si enfrentarla, acabar con todo, ya la libido y la adrenalina habían bajado, pero mi amor seguía igual por ella.
Desayunamos y pensé en decirles que nos íbamos, mi cuñada y el esposo comentaban de la rumba, de la gente, del licor, de todo y ella, mi esposa en un silencio triste que fue interrumpido por un salto que dio de inmediato hacia la parte de atrás de la casa tapándose la boca, fue a vomitar, todos dijeron que eran efectos del licor y tomaron el momento como de risa. Yo fui donde estaba agachada y la encontré llorando, y sí, había vomitado también, le pregunté por qué lloraba y me tomo la mano halándome hacia el establo y me dijo tengo que decirte algo. Yo no creí que se fuera a sincerar, solo creí que me oba a decir que nos fuéramos, pero me dijo: “estoy sucia” no mereces a alguien como yo, en ese momento un de mis hijos (que se había quedado en la habitación con su abuela) nos interrumpió para decirnos que quería ir a montar a caballo, los dos le dijimos que si al mismo tiempo para que nos dejara hablar. Ella me dijo que había cometido el error más grande de su vida anoche, (en realidad fue a la madrugada) yo sabiendo lo que había ocurrido le dije: “qué pasó”, sus lágrimas eran gruesas y salían de sus hermosos ojos, yo la abracé y me separó, me dijo: “no entiendes? me vas a odiar” yo le dije “solo dime de una vez” ella dijo anoche por el licor perdí mi rumbo e hice algo muy malo, me fui a bañar me quité la ropa interior la coloqué en una silla afuera de la ducha y me empecé a bañar, cuando sentí que alguien movió la silla y me asomé y era Luis, el chico hijo de doña Carmen, estaba bien alicorado, lo encontré oliendo mis tangas y tocándose, le dije que diablos estás haciendo?, él siguió como si yo no existiera, aún con jabón me coloque mi brasier y cuando le fui a arrebatar mis tangas de su cara, me tomó las piernas y metió su mano en medio de ellas, no sé qué me pasó, me ganó el licor y me abrió las piernas y me besó ahí abajo” rompió en llanto y se mordía la mano, yo volví a sentir algo de esa sensación que sentí cuando la vi siendo toda una cualquiera.
Le pregunté que si estaba arrepentida, para sorpresa mía, fue tan sincera que me dijo que estaba arrepentida pero que había disfrutado el momento mucho y eso era lo que la tenía atormentada, le pregunté si estaba sintiendo algo por ese chico, y me dijo que cómo se me ocurría, que podría ser su hijo, que además lo que sintió solo fue algo como una necesidad corporal satisfecha como cuando tienes muchas ganas de orinar y lo haces, no entendí mucho lo que quiso expresar pero en ese instante me salió del alma abrazarla muy fuerte y ella también lo hizo, me pidió que no la soltara. Hasta la fecha no le he dicho que yo la vi en esa escena y que de algún modo me agradó. Han pasado unos meses del hecho y nunca volvimos a tocar el tema, nos quedamos otros tres días más el chico Luis no lo volvimos a ver ni a saber nada de él. Lo único que esperamos es que no haya contado el evento a sus amigos pues ante la sociedad somos una pareja ejemplar. Yo quiero que algo así se vuelva a repetir pero no quiero causarle a Laura motivos para que se sienta mal.
