Cachondeo con mi hijo, placer y remordimiento
¿Te cuento? El sábado en Plaza Forum de Cuernavaca, esta vez mi hijo tomó las fotos. A sus 18 años ya es todo un hombrecito, cachondo como su mami. El problema fue cuando me di cuenta de que él también estaba muy excitado al verme así, posando provocativa mientras los hombres me tiraban la onda y las invitaciones. Es como su papá: le gusta ver a esta nena lucirse. Y pues… tuve que…
Al tomar un elevador, me recargué hacia atrás y pude sentir el enorme falo de mi hijo presionando contra mí. Una sensación de calor me invadió, mi clítoris se estremeció al instante. “Sí, hijo, te sientes tan duro”, le susurré para animarlo. Mi conciencia luchaba contra mi libido, contra la puta que llevo dentro, pero luego sentí cómo él empezaba a restregármela contra las nalgas, tomándome de las caderas: primero con suavidad, luego con firmeza. La gente subía y bajaba del elevador, pero nosotros permanecíamos así, en este cachondeo increíble. Yo sintiendo en mi culo la verga parada de mi hijo, queriendo romper la tela.
“Sigue, mami quiere más”, le dije jadeando, y alcé el vestidito para que sintiéramos piel con piel, más rico. En dos minutos no aguantó: sentí cómo estallaba su verga, apretándome y restregándose por atrás, tomándome de los senos con fuerza. Yo movía las caderas para que disfrutara más, apretando su polla con mis nalgas hasta que mi orgasmo me sacudió también, olas de placer recorriéndome entera.
¡Y qué oso! Justo se abría la puerta del elevador y entraba una viejita (afortunadamente medio sordita, porque mis caras de éxtasis y gemidos ahogados no los pude evitar, je je). Ahora me siento entre caliente y malvada. ¿Cómo lo ves? Otra vez me pasó con él. Y mi marido… no lo sabe aún.
¿Te gustó este relato? descubre más historias porno nuevas en nuestra página principal.
