Mi primera vez con mama

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Era el verano del año 1989, en junio cumplí los 18 y estaba con las hormonas a flor de piel. Siempre me han atraído las mujeres maduras. En mis momentos íntimos nunca pensaba en las chicas de mi clase, siempre en mujeres ya de una buena edad.

En esa época íbamos de vacaciones a una masía apartada que tenía mi familia en un pueblo de la provincia de Lleida. No era gran cosa, pero podíamos estar solos y al mismo tiempo cerca del pueblecito.

En el amplio jardín teníamos una piscina bastante grande, cada día nos bañábamos mañana, mediodía, tarde, noche… es un clima muy caluroso.

Ese año, mi padre tuvo las vacaciones en junio, como cada 3 años, así que en julio y agosto estábamos toda la semana solos mi madre y yo. Así que a finales de junio nos instalamos en la masía, yo preparado para ir a la universidad y mis padres con ganas de que empezara mi fase de universitario.

Al ver el día de San Juan por la noche a mi madre en bikini, no sé qué me paso, pero no pude dejar de mirarla, que cuerpo que tenía… estaba preciosa, dios, no sabía dónde ponerme para no ir mirando. Así que mire de evitar verla, pero era difícil estando solo los tres.

Mi madre ese año, o yo ya no sabía dónde estaba, iba con muy poca ropa y a mí me estaba poniendo enfermo con mi pensamiento. No podía de dejar de mirar cómo se le marcaban los pezones, mirar de estar bien puesto cuando ella se agachaba para ver sus senos por ese escote de una camiseta que le iba muy grande…

Cuando iba en bikini era escandaloso como se le marcaban los pezones, el escote, la bella rajita y ese culo al que el bikini le quedaba pequeño. Había tenido que quedarme más de una vez dentro de la piscina para que aquello bajara.

Días después me di cuenta de que al irse a cambiar tras la piscina nunca cerraba la puerta, con mi corazón a mil, a punto de salir de mi pecho me acerqué a la puerta para ver si podía verla, y si pude verla, pedazo de cuerpo, pero lo más bello es que iba totalmente depilada…. Eso aún me excito más, no podría olvidar esa imagen.

En nada ya mi padre se fue a trabajar ese domingo por la noche, durante esa semana estuve espiando más descaradamente a mi madre, era consciente que no había nadie más en casa y que era posible espiar estando solo atento a que no me pillara mi madre.

El sábado y el domingo me dediqué a espiarla más cautelosamente, pero también noté que la puerta estaba como más abierta.

Domingo noche, solos de nuevo, qué alegría, podía volver a mirar si mucho problema, era una noche de calor insoportable, así que antes de ir a dormir decidimos darnos un baño en la piscina, yo me lance de golpe, ella suele sentarse en el margen de la piscina con las piernas dentro, dice que se aclimata el cuerpo a la temperatura. Esa noche esas piernas estaban más abiertas de lo normal, en eso que haciendo buceo salí entre ellas. La visión era perfecta, ella reía mirándome, yo como un tonto me quede mirando como se marcaba su sexo en el bikini, ella me acaricio la cabeza. Y me dijo: “Ya sabes cómo es sin bikini, ¿habías visto alguno antes tan de cerca?”, ni respondí, poco a poco ella iba acercando mi cara a su sexo, hasta quedar delante, lo besé suavemente mil veces, ella sin ni darme cuenta se lo había desabrochado de las caderas, ahora estaba a mi merced…

No nos dijimos nada, pero empecé a lamer como un buen perrito, ella empezó a abrirse más y más de piernas, al correrse cerro las piernas de golpe y me quede en el agua, me miro, se levantó, me tendió una mano yo le di la mía tras salir de la piscina con una erección más que considerable, me acerco, me beso en los labios y me dijo: “¿Deseas hacer esto?”, “Nada deseo más” le contesté.

Me llevo a su habitación, ella iba sin la parte de abajo, al estar de pie frente a la cama, le quite la parte de arriba, y estando así desnuda, la observe, no sabía cómo podía haber mujeres tan bellas.

Esa noche fue la primera y ese verano los días de entre semana yo dormía en su habitación y los fines de semana la dejaba con mi padre. Ella me contó que desde el primer día vio mi reacción y que a ella también le había excitado esa reacción, que la puerta no fue por casualidad que estuviera abierta.

Desde entonces mantuvimos mucho sexo entre los dos, después bajo la cantidad, pero nunca hemos dejado de hacerlo.

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Sevilla1972
Sevilla1972
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