La tentación era demasiado fuerte
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Mi hermana está muy buena… al menos para mí… a pesar de estar un poco rellenita. Tiene buenas tetas, un culo delicioso y un coño tapado por un triángulo de bello negro.
En las noches de verano, era difícil evitar la tentación de mirar a su habitación y verla dormida boca abajo, en su cama, en ropa interior y hacer algo que nunca debería hacer un hermano. Me acerqué a su cama y vi que se había tomado unas pastillas para dormir, me acerque a ella y comencé a tocar su delicioso culo, metiendo la mano entre sus piernas y llegar a su coño, metiendo dos dedos y comprobando como se mojada con mis caricias. Eso me la puso bien tiesa.
Poco a poco comencé a bajar sus bragas hasta sacarlas por los pies. No tenía claro si podría follarla, aunque tiene el sueño muy profundo y no se entera de nada, las veces que la he desnudado para disfrutar de sus encantos. Pero esa noche estaban las pastillas para dormir, y no pude evitar la tentación.
Me coloqué encima de ella, rozando mi polla entre sus nalgas, luego busqué un cojín que, alzándola con un pode de esfuerzo, coloqué bajo su vientre y separando un poco sus piernas, busqué la entrada de su coño y la empecé a penetrar muy despacio, sin pausa pero sin prisas, hasta que mis huevos chocaron con su vulva.
Al estar mojada, la penetré sin dificultad, notando el calor de su coño como me cubría la polla. No había reacción por su parte, por lo que comencé con un suave bombeo, aumentando poco a poco hasta que sin poderlo evitar le inundé el coño con varios chorros de lefa. Despues de que mi polla saliera de su coño, una vez fláccida, tras la corrida, le limpié los restos que salían de su coño con unas toallitas que traje previamente del servicio, le puse las bragas como pude y me fui a mi habitación a dormir.
Sobre las 5:30 de la madrugada, me levanté y volví al cuarto de mi hermana. La escuché que roncaba, me incorporé y observé que la braguita se la había bajado hasta medio culo, con el movimiento mientras dormía. Me giré de nuevo hacia mi hermana y comencé a terminar de bajarla y dejar su culo desnudo…. Comencé a acariciarlo, llegando con mi dedo a rozar su coño e introducirlo… Ummm que sensación sentir el calorcito de su sexo. Luego me lo llevé a la boca para saborearlo. Como no reaccionaba, me bajé mis boxes y le puse mi pene entre los cachetes del culo haciéndome una cubana con ellos… Fue como recordar lo de la vez anterior… Había tenido el detalle de coger una servilleta de papel, y cuando noté que iba a eyacular, lo hice en la servilleta. Fui a la cocina a tirarla y a coger otra, por si acaso, y cuando volví, estaba boca arriba, con su coño a la vista, al tener las bragas bajadas…. No me pude aguantar y se lo empecé a lamer por toda la rajita hasta el clítoris, el cual succioné y a rozar mi polla, luego, le separé los labios vaginales y poco a poco fui metiendo mi polla en su coño y realizando un mete y saca suave, hasta que cuando me iba a correr, lo saqué y solté todo en la servilleta. La volví a vestir y me eché a dormir, hasta que me despertaron mis padres.
Por la mañana temprano, sobre las 9:00, sentí la puerta de casa cerrarse, pues mis padres fueron a casa de mis abuelos. Me levanté y sin dudarlo fui de nuevo a la habitación de mi hermana. Estaba igual que por la noche, boca abajo, pero esta vez solo con las braguitas, que estaban metidas entre las nalgas, por lo que se veían casi desnudas. Me acerqué y las acaricié suavemente, bajando las braguitas y dejando su culo desnudo, acariciándolo y jugando con el asterisco de su ojete. Me ensalivé un dedo y lo introduje en su culo, sin reacción por su parte, haciendo círculos suavemente, luego dos y cuando estaba lo suficiente dilatado, saqué los dedos y apuntando a su asterisco, metí mi polla poco a poco, hasta la mitad, comenzando un bombeo suave pero sin pausa, hasta que le inundé el culo de leche. Saqué mi polla y lo limpié hasta que dejó de gotear. Le subí las braguitas y me fui al salón a ver la tele.
Sobre las 11:30 se levantó mi hermana, solo con las braguitas, aun adormilada, por lo que pude ver sus deliciosas tetas, con las aureolas coronadas por dos erectos pezones, con una pequeña mancha en la parte baja de su culo. Entró en el servicio y volvió a su habitación sin darse cuenta de que estaba en el salón.
