Una noche en el camping: Tentaciones bajo la luna
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Como ya comenté en otro de mis relatos titulado DE CAMPING, estuve de camping con mi hermana y cuñado.
Estuvimos un buen rato bebiendo y fumando hasta la madrugada, pues serian las 3:00 más o menos cuando nos fuimos a dormir cada uno en su tienda, mi hermana con mi cuñado y yo solo en mi iglú. Cuando me cambié de ropa, salí para ir al servicio del camping y me encontré con mi hermana que también iba al mismo sitio. Estaba oscuro y solo nos alumbrábamos con un par de linternas pequeñas. Yo aprovechaba la oscuridad para tocarle el culo, metiendo mi mano por el bikini. Ella a veces me tocaba la polla. Antes de entrar, cada uno en el correspondiente servicio, nos dimos un pico en los labios mientras me sobaba la polla y yo su coño. Al entrar en el servicio, me hice una paja. Cuando salimos, mi hermana estaba esperándome en la puerta.
.- Has tardado… Comentó picarona… Seguro que te la has meneado.
.- Pues si… Contesté… Me pusiste a 100.
Emprendimos el camino de regreso a nuestras tiendas riéndonos por los comentarios y reiniciando los tocamientos. Antes de entrar en nuestras tiendas, volvió a tocar mi polla, pero esta vez metiendo su mano por el bañador y sobándome los huevos. Yo le toqué el coño, echando a un lado la tela y metiéndole un dedo. Nos separamos y cada uno se fue a dormir. Yo no podía dormir, y estaba escuchando musical en mi CD portátil, con mis auriculares. Al poco rato, sentí la cremallera de mi iglú subir y a mi hermana aparecer y entrar, volviendo a cerrar la cremallera.
.- ¿Qué haces aquí?… Pregunté sorprendido.
.- He discutido con tu cuñado… Explicó… Y le he dicho que esta noche me vengo a dormir contigo.
.- ¿Qué ha pasado?… La interrogué.
.-Se ha molestado, porque he estado bebiendo y fumando hasta tarde… Explicó… Le he dicho que para una vez que puedo, y que tampoco he bebido tanto, pero se ha enfadado.
.- Bueno… La tranquilicé… Cosas de pareja. Quito estos macutos de aquí y te puedes acostar.
.- Gracias niño… Me dijo, dándome un pico.
Yo respondí a su pico, pero aumenté el tiempo y terminamos entrelazando nuestras lenguas, mientras metía mis manos por su bikini y jugaba con sus nalgas. Poco a poco la fui tumbando en la colchoneta, abrazándola. Una vez tumbada, la empecé a acariciar desde los muslos hasta sus tetas, pasando por su culo, quitándole el sujetador y apareciendo dos deliciosas tetas, firmes, con sus aureolas coronadas por dos erectos pezones. Mi hermana se dejaba hacer sin poner resistencia. Le acariciaba las tetas, jugaba con mis dedos en sus pezones, las besaba, lamia, chupaba y mamaba a mi antojo mientras le quitaba la braguita del bikini y la dejaba totalmente desnuda.
Me colocó boca arriba y quitándome el bóxer, se sentó sobre mí clavándose mi polla en el coño hasta el fondo, comenzando a cabalgar muy despacio, moviéndose de arriba a abajo. Sus tetas botaban y casi no podía besarlas ni mamarlas. Yo agarraba su culo mientras cabalgaba sobre mi polla, sintiendo como se estremecía con el orgasmo. La levanté, la coloqué de perrito y se la volví a clavar en el coño, mientras la agarraba de sus caderas y tiraba hacia mí, haciendo más profunda la follada, hasta que cuando sentí que iba a correrme, se la saqué y le llené de leche las cachas del culo. Se lo limpió con unas toallitas húmedas, me dio un beso largo en los labios, nos vestimos y nos echamos a dormir, abrazándola desde atrás en posición de cucharita, con mi polla entre sus nalgas.
A la mañana siguiente, nos levantamos y mientras desayunábamos, salió mi cuñado de su tienda, yo me alejé con una excusa, dejándolos solos para que hablaran. Cuando regresé no los vi fuera. Estaban en su tienda, y por los gemiditos apagados de mi hermana, estaban follando. Se habían reconciliado, aunque eso no fue excusa para no follar nosotros un par de veces más.
