Mi nueva vecina. Un favor
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Cuando me levanté a la mañana siguiente, mi hermana estaba desayunando.
.- Buenos días… Me saludó… ¿Dormiste bien?
.- Buenos días… Contesté… Si, muy bien.
.- Cuando termines de desayunar… Comenzó a explicar… llama a la vecina. Me ha dicho que quiere que le ayudes con las maletas. Yo me voy a llevar a la niña al parque.
Dicho esto, se levantó, fregó su vaso y plato del desayuno y fue por la hija de mi vecina. Yo desayuné rápido para ir a casa de mi vecina. Cuando llamé al timbre, abrió un poco la puerta.
.- Pasa… Se escuchó tras la puerta… Cierra después.
Entré y cerré la puerta. Cuando llegué al salón mi vecina estaba sentada en el sofá solamente con un tanguita, que a penas le tapaba nada y sus deliciosas tetas desnudas. Mi polla reaccionó al momento, y ella se dio cuenta.
.- Vaya… Comentó con una sonrisa… Parece que está tu amiguito despierto.
.- Es normal… Contesté… Con tan buenas vistas,
Los dos reímos. Se levantó y fuimos a la habitación para ayudarla con las maletas. Me dio la escalera para que subiera las maletas. Me subí y mi polla estaba a la altura de su cara. Ella me daba las maletas, para colocarlas en el ropero, y cada vez que se volvía miraba mi bulto. Cuando coloqué la última, sin tiempo a bajar, me sacó la polla y empezó a besarla y lamerla desde los huevos hasta el glande, y dándome un beso en el glande, la engulló casi a la mitad y comenzó a subir y bajar con sus labios, haciéndome una dulce mamada. Me bajé de la escalera, la tumbé sobre la cama, le quité el tanga y me coloqué entre sus piernas para comerle el coño, separando los labios vaginales y metiendo mi lengua subiendo y bajando, hasta llegar a su clítoris y succionarlo con mis labios y mi lengua hasta que me llenó la boca con sus flujos al llegar al orgasmo. Sin tiempo a que se recuperase, me incorporé y se la clavé en el coño de un solo empujón hasta el fondo, haciéndola soltar un fuerte gemido. Comencé un mete y saca, mientras me deleitaba con sus deliciosos pezones, mamando de ellos. Soltó otro fuerte gemido y volvió a comprimir mi polla con las contracciones de un segundo orgasmo. Yo empujé hasta el fondo, agarrando sus caderas y solté varios chorros de leche que inundaron su coño. Nos quedamos un rato abrazados, con mi polla aun dentro de su coño, hasta que se levantó y fue al servicio a lavarse el semen que le escurría por los muslos. Volvimos al salón y despues fumarnos un cigarro. Mientras mi vecina se vestía en su habitación llegó mi hermana con la hija del parque. Nos despedimos y mi hermana y yo nos fuimos a casa. Mi hermana me miraba sonriente.
.- ¿Qué pasa?… La interrogué… ¿Por qué me miras así?
.- Por nada… Dojo risueña… Creo que te lo has pasado bien.
.- ¿Celosa?… Le pregunté dándole una cachetada.
.- Yo, ¿Por qué?… Contestó susurrándome en mi oído A mi me tienes cuando quieres, dormida o despierta.
Cuando me dijo esto, la agarré, la llevé al sofá, mientras acariciaba su culo, la coloqué boca arriba y bajándole los leggins, comencé a comerle el coño, chupando su clítoris y mordisqueándolo, hasta que llegó al orgasmo inundando mi boca con sus jugos.
Esa misma tarde mi hermana llevó a la chiquilla de nuevo al parque y yo estaba en mi habitación viendo la tele y fumando en la ventana. Mi vecina salió a su balcón en ropa interior y al verme me dijo que fuera a su casa. Cuando llamé al timbre y me abrió la puerta, me invitó a pasar.
.- Te voy a pedir un favor… Comentó mientras buscaba en su bolso.
.- ¿Qué necesitas?… Pregunté mientras no dejaba de mirar su cuerpo.
.- Que me traigas un paquete de tabaco del estanco… Respondió, mientras me daba el dinero… De Fortuna.
.- Vale… Contesté, mientras cogía el dinero… En seguida vuelvo.
Salí y me dirigí al estanco por el tabaco. Cuando volví, llamé al porterillo, me abrió u cuando subí a su piso, la puerta estaba abierta. La cerré al entrar y en el salón estaba mi vecina sentada, aun en ropa interior. Le di el tabaco y me invitó a fumar uno con ella. Me senté a su lado en el sofá y evitaba que se me notara la erección, aunque no podía evitar mirarla.
.- ¿Te gusta lo que ves?… Preguntó picarona.
.- Si… Pude balbucear ante la sorpresa de la pregunta.
.- Despues de esta mañana ¿aun estas tímido conmigo?… Preguntó mientras colocaba su mano en mi polla.
.- No es eso… Respondí… Es que me ha sorprendido la pregunta.
Coloqué una mano en su muslo y poco a poco a comencé a subir, sin ninguna oposición por su parte. Me aventuré y coloqué la mano en su entrepierna, subiendo y bajando acariciando su coño con la punta de mis dedos, siguiendo sus labios vaginales. Sin mediar palabra le metí la mano entre sus braguitas, hasta llegar a su coño y jugar con su clítoris, mientras le metía un dedo. Ella me bajó la cremallera del pantalón y sacando mi polla se la metió en la boca, haciéndome una deliciosa mamada. La aupé y colocándola de perrito sobre el sofá le quité las braguitas y yo mi pantalón y mis bóxer, apunté a su coño clavándole mi polla hasta el fondo. Comencé el bombeo mientras jugaba con sus tetas subiéndole el sujetador. Sus pezones se pusieron duros al momento con mis caricias. Cuando noté que me iba a correr, saqué mi polla de su coño y esperando un poco, escupí en su ojete y se la metí por el culo, comenzando con un suave bombeo, para ir aumentando poco a poco, hasta empujar hasta el fondo descargando toda mi leche en su interior, mientras jugaba con su coño con mis manos haciéndola llegar al orgasmo. Esperé hasta que mi polla se salió sola, ya fláccida por la corrida, vistiéndonos, no sin antes besar, lamer chupar y mamar sus deliciosas tetas. Nos sentamos, tomamos unas cervezas y volvió a sacarme la polla para mamármela y volver a inundar su garganta con mi corrida, aunque menos por la follada anterior.
A pesar de haberle comido el coño, despues de haber follado con mi vecina, notaba como mi hermana había cambiado. Se molestaba incluso cuando le tocaba el culo y procuraba no quedarse a solas conmigo.
Un día que estábamos solos en casa, pues mis padres salieron a pasar el día en casa de mis abuelos y mi otra hermana estaba con su novio en la playa. Mi hermana estaba en casa pues su novio trabajaba en una urbanización de Guarda de seguridad. Yo estaba en el salón y ella en su habitación, hablando con mi cuñado por el móvil. Cuando salió, fue a la cocina a beber.
.- ¿Te pasa algo conmigo?… Le pregunté mientras pasaba… Llevas días casi sin hablarme.
No me contestó y siguió hacia la cocina. Yo miraba su culo envuelto en un pareo. Llevaba una camiseta de tirantas con un gran escote que casi dejaba ver sus tetas.
.- No me pasa nada… Comentó regresando de la cocina… Eres tu.
.- ¿Yooo?… Pregunté sorprendido… ¿Qué te he hecho yo?
.- Mejor di que no has hecho… Comenzó a explicar… Desde que follaste con la vecina, casi no me echas cuenta.
.- Eso no es cierto… Contesté… He entrado varias veces en tu habitación mientras dormías y te he acariciado a mi antojo, aunque a veces no he podido porque llevabas demasiada ropa encima.
.- ¿Es eso cierto?… Preguntó más calmada… No me he dado cuenta.
.- Tienes un sueño demasiado profundo… Expliqué… Esa es la parte buena de poder abusar de ti sin que te enteres.
Dicho esto, me levanté del sillón y me acerqué a ella dándole un beso en la mejilla, casi en la comisura de los labios, mientras le saba una cachetada en el culo. Ella me devolvió el beso, pero esta vez fue un pico largo en los labios.
.- Discúlpame… Me comentó… Pero pensé que la vecina te gustaba más que yo.
.- Solo fue un polvo… Comenté… Ya ni la veo, solo cuando su hija está aquí y quiere volver a su casa.
Volví a colocar mi mano en su culo, pero esta vez haciendo círculos en su nalga, mientras con mi otra mano le soltaba el nudo del pareo, quedando ante mí solamente con unas braguitas transparentes que se le notaba el triangulo negro de su entrepierna, y la camiseta de tirantas. Dejé el pareo en el respaldo de una silla y cogiéndole la mano a mi hermana la llevé a su habitación, colocándola boca arriba en la cama. Comencé a acariciarle las piernas, desde los pies, siguiendo por las pantorrillas, sonde comencé a besar, continuando por los muslos, hasta llegar a las braguitas, que aparté a un lado y metí mi lengua entre sus labios vaginales. Su reacción fue, quitarse las braguitas y la camiseta y quedarse completamente desnuda a mi disposición.
Comencé a jugar con mis dedos en su pezones, notando como se ponían cada vez más duros con mis caricias. Comencé a besarlos, jugando con mi lengua en sus pezones y mamando de ellos, mientras con mi mano, le acariciaba el coño. Ella soltaba de vez en cuando unos pequeños gemiditos. Continué bajando por su vientre con mi lengua, haciéndola reír al llegar al ombligo y lamerlo y al llegar a su coño, separando los labios vaginales, comencé pasar mi lengua por ellos y a chuparle el clítoris, dándole pequeñas succiones con mis labios, mientras ella separaba las piernas para darme facilidad. Al poco, comenzó a tener los espasmos del primer orgasmo, deleitándome con sus jugos. Mi polla estaba como una estaca, se incorporó y sentada sobre la cama, me bajó mis calzonas y comenzó a mamarme la polla. Ummmmm, que delicia sentir sus labios subiendo y bajando por mi polla y su lengua en mi glande. Cuando sentí que me iba a correr, le hice una señal, (pues no le gustaba tragar), y sacando mi polla de su boca, solté toda mi leche sobre sus tetas.
Mientras salía de la habitación, para ir a limpiarse, observaba como meneaba su culo. Despues de salir del servicio, yo estaba en la cama boca arriba, totalmente desnudo, mi hermana se incorporó y volvió a chuparme la polla. Cuando la tenía dura, se incorporó y subiéndose a la cama, comenzó a gatear acercándose poco a poco, hasta que se colocó a horcajadas sobre mi, y poco a poco se fue metiendo mi polla en su caliente coño, comenzando a cabalgarme. Sus deliciosas tetas botaban y yo agarraba su culo. Despues de un rato, la coloqué de perrito y volví a penetrarle su coño, despues unos minutos de mete y saca, saqué mi polla y apuntando a su culo, se la metí poco a poco, hasta que mis huevos chocaros con su piel. Estuve unos segundos quieto, para que se acostumbrara y comencé el bombeo, mientras jugaba con mis manos en sus tetas y su coño. Solté una nueva descarga dentro de su culo. Ella llegó al orgasmo con mis caricias. Nos abrazamos y nos quedamos desnudos sobre la cama.
.- ¿Te ha gustado?… Preguntó mi hermana.
.- Me ha encantado… Contesté… Sobre todo poseer tu culo.
.- A ella, ¿también se la metiste en el culo?… Preguntó un poco como interrogando.
.- ¿A qué viene eso ahora?… Le reproché… No estropeemos el momento con preguntas tontas. Aunque si lo quieres saber, si, también por el culo.
Mientras le decía esto y sin que pudiera reaccionar con otra pregunta, la besé en los labios y comencé a acariciarla por todo su cuerpo, colocándome en posición para un 69. Mientras le comía su coño, ella empezó a besar y a mamar mi polla, hasta que nos corrimos juntos, ella en mi boca y yo en sus tetas. Nos fuimos juntos al servicio para lavarnos, enjabonándonos el uno al otro, acariciándonos por todo el cuerpo y cuando nos secamos, salimos desnudos y nos sentamos en el sofá para tomarnos unas cervezas, con mi mano acariciando su coño y la suya mi polla. Despues de las cervezas, la coloqué de perrito y volví a insertarle mi polla en su delicioso culo, hasta llenárselo de leche.
Desde ese día, no volvió a preguntar por mi vecina, (a la cual, follaba de vez en cuando) y cada vez que teníamos oportunidad, retozábamos en su habitación o en la mía, y a veces en el piso que había comprado con su novio para casarse, cuando necesitaba que la llevase para algún trámite.
