Mi amigo y yo nos follamos a mi madre
Duración estimada de lectura: 7 minutos
Visitas: 1,456
Yo vivía en una localidad a 40 km de donde vive mi madre con mis dos hermanos más pequeños. Mi madre y mi padre se habían divorciado hacia poco y ella lo llevaba bastante mal.
Tengo un amigo que es como de la familia y con él es con quien se dio lo que voy a contar.
Ese fin de semana decidí ir a visitarla para tratar de animarla y mi amigo me acompañó.
Ya en su casa, después de charlar y tomar unas cervezas en la noche, después de que mis hermanos pequeños se fueron a la cama, ya con mi madre un poco alegre y relajada, mi amigo y yo seguimos conversando. Mi madre dijo que quería desinhibirse un poco con nosotros, así que seguimos tomando y hablando.
Y así, entre risas, tomamos un par de cervezas más con mi madre. Ella ya totalmente desinhibida en las conversaciones nos contó lo mal que se sentía porque se había separado de su marido y nadie la iba a ver linda porque había entregado sus mejores años a él, y así nos lo decía ella.
Luego a la hora de dormir estaba el dormitorio de matrimonio con una cama grande y mi antiguo dormitorio con una cama individual. Así que mi madre me dijo que durmiera yo con ella y mi amigo en mi dormitorio. Parecía lo más lógico y así lo hicimos.
Nos estábamos “durmiendo” los dos en ropa interior boca arriba separados. Yo no podía dormirme y no sé por qué lo hice pero apoyé mi mano sobre el interior de su muslo, como a unos 30 cm más abajo de su vagina haciéndome el dormido, para luego ir subiendo mi mano centímetro a centímetro durante eternos 10 minutos aproximadamente.
Para mi sorpresa, cuando la punta de mis dedos tocó su vagina por sobre la ropa interior, ella me subió la pierna sobre mi cuerpo girándose de frente a mí y a la vez diciendo la frase que jamás olvidaré:
¿Qué te pasa hijo, te calienta dormir con tu madre?
A lo que yo, una vez pasados los primeros segundos de sorpresa, le respondí:
Pues sí mamá, en contra de lo que nos dijiste antes, tú todavía calientas a cualquier hombre.
A lo que ella me dijo que no deberíamos tener sexo porque éramos madre e hijo. Yo, ya totalmente decidido, le respondí que también éramos hombre y mujer.
Y a todo esto ella ya se había quitado la ropa interior en su calentura y se había quedado completamente desnuda. Visto lo visto, yo le pedí si podía chupársela y ella me dijo que no, que nunca había hecho eso. No le creí pero tampoco le di importancia.
Me lancé a darle sexo oral yo a ella, empecé a lamerle la vagina con desesperación y ella se corrió en mi boca. Cuando me salí de entre sus piernas me pidió que se la meta.
Así que le clavé mi verga hasta el fondo sin ningún esfuerzo porque estaba muuuuuy mojada y a los pocos de metérsela tuvo otro orgasmo y me apretó muy fuerte.
Luego me la hizo sacar y tirarme hacia el costado de ella, como si ya todo hubiese terminado, a lo que le dije que yo quería eyacular también. Se puso de costado, abrió sus nalgas y me dijo:
Métemela pero sácala para acabar.
Y así lo hice, se la metí y me habría movido como 10 veces cuando tuve ganas de eyacular, así que la saqué y dejé mi semen sobre su nalga izquierda.
Ella se levantó, se lavó y volvió a la cama, pensando que ya habíamos terminado, pero mi amigo desde la otra habitación lo había escuchado todo y recordó que yo una vez le había dicho que el día que pudiera me cogía a mi mamá, a lo que él me dijo que también le gustaría cogérsela porque estaba muy buena. Así que después de lo que había oído, cuando mi madre salió del baño fue tras ella, entró en el dormitorio y se metió en la cama con mi madre entre los dos.
Mi madre comprendió enseguida lo que pasaba y como no dijo nada, mi amigo, que venía con su verga a tope, no se anduvo con rodeos. Se situó sobre ella, mi madre lo recibió abriendo sus piernas de par en par y él se la clavó de un solo golpe hasta dentro y se la empezó a follar como desesperado.
Yo aproveché para meterle mi verga en la boca y ahí a ella ya no le quedó más remedio que chupármela. Mi amigo se la estaba follando por el coño y yo por la boca. Nos corrimos los dos dentro de ella y ahí ya mi madre perdió el control, estaba totalmente sobreexcitada y nos dijo que no paráramos, que hiciéramos con ella todo lo que quisiéramos.
Nosotros la obedecemos encantados y le dimos caña a tope. Nos la follamos los dos a la vez, metiéndosela uno por la vagina y el otro por el culo, luego nos intercambiamos para probar los dos su culo, que aceptaba nuestras vergas sin ningún problema, señal de que mi padre la debía de haber dado bien por ahí. Mi amigo también la folló por la boca mientras yo me la cogía de perrito. La llenamos de leche por todo su cuerpo, por dentro y por fuera, hasta que caímos agotados los tres.
Ella cuando se calmó se levantó a ducharse y mi amigo se volvió a su dormitorio. Por la mañana, cuando nos levantamos y ya con mis dos hermanitos desayunando, todos nos comportamos como si no hubiera pasado nada.
Después de desayunar mi amigo y yo nos despedimos de ella y de los niños y nos volvimos para nuestra ciudad. Ese tema nunca lo volvimos a mencionar, ni mi madre ni yo, hasta que pasados varios años y viviendo yo en otro país, a más de 1400 km de mi madre, hablando por teléfono se me ocurrió mencionárselo.
Yo llevaba varios días recordándolo, sin saber muy bien por qué había vuelto ese tema a mi memoria y me había creado una especie de ansiedad y deseo por mi madre. Le pregunté simplemente si ella lo recordaba y qué pensaba al respecto varios años después.
Su respuesta fue:
No recuerdo nada. Esa noche tomamos mucho y seguro que fue un sueño tuyo.
Yo le dije que no había sido ningún sueño, que lo recordaba muy bien y que me gustaría volver a tener otro encuentro ella y yo solos y volver a llenarla de leche todo su cuerpo, por dentro y por fuera.
Ella se echó una risa y me dijo que era un exagerado, que tuviera un poco de respeto, que era mi madre.
Yo le respondí que nunca podría olvidar que es mi madre y que por eso la quiero tanto y la deseo aún más. Añadí, ya sin ningún rodeo, que ese año iría a pasar unos días con ellos en el verano y que la llevaría a un hotel para pasar toda una noche con ella a solas sin que nadie nos molestara para darle todo el sexo y el cariño que ella se merece.
Mi madre me contestó:
Me alegro mucho que vengas a pasar unos días con nosotros, me hará muy feliz poder verte y abrazarte después de tanto tiempo.
Yo ya totalmente disparado le dije:
Te voy a comer enterita mamá.
A lo que ella me respondió:
Te quiero mucho cariño.
Y dio por terminada la conversación.
